Lucha armada (contra el socialismo). En relación al debate suscitado por “Muertos de amor”, de Jorge Lanata

“¿Qué mejor aspiración que un sistema pluralista en donde los distintos
grupos se expresen y participen libremente, respetando
las reglas de juego por todos y evitando la violencia?”

Sergio Bufano1

Por Stella Grenat – La novela Muertos de Amor2 de Jorge Lanata recorre parte de la fallida experiencia del Ejercito Guerrillero del Pueblo (EGP) que, al mando de Ricardo Masetti, intentó desarrollar un foco guerrillero en Salta en 1963-64. Para desmitificar a los “héroes” y en contra de las versiones contadas por los protagonistas, Lanata, narra los fusilamientos de dos miembros del EGP. Su conclusión es que estos hechos fueron una “locura”, propia de unos aventureros, violentos y antidemocráticos.3 Y que, sus acciones revelan el “delirio” de unos hombres equivocados e incapaces de leer la realidad: “Masetti pelea […] contra el viejito Illía [que] bajó la desocupación, el analfabetismo, la deuda externa”.4

A pesar de su precaria calidad literaria, de incurrir en groseros errores históricos5 y de descontextualizar los acontecimientos, este libro ha generado un debate en las filas de la izquierda. Héctor Jouve, ex militante del EGP, consideró que la novela era “era una chantada total”.6 Alberto Szpunberg, autor de los versos que dan origen al título, lo acusó de egocéntrico, oportunista y a su obra “como una operación de marketing literario”.7 Sin embargo, del amplio universo que salió a criticar al mediático periodista, hubo una serie de intelectuales sobre los cuales quisiéramos detenernos. Se trata de aquellos que conforman la ya tan popular revista Lucha Armada. Gabriel Rot sentó su posición crítica en las páginas de Sudestada8, mientras que Sergio Bufano, más condescendiente, afirmó que “efectivamente no éramos tan buenos”.9 El problema es dilucidar qué esconde esta intervención y qué es lo que efectivamente defiende Lucha Armada.

Más de lo mismo

La salida de la revista Lucha Armada, muy oportuna en el marco setentista del kirchnerismo, fue presentada como un espacio de reflexión y debate para “contribuir a evitar la autocomplacencia o la denigración, la épica o la demonización”.10 En sus páginas viejos militantes e intelectuales tomaron la palabra para construir un material que, ante todo, ha logrado convertirse en un verdadero éxito editorial. Se trata, de un hecho importante si se toma en cuenta que la propuesta viene, supuestamente, desde un enfoque de izquierda.

Sin embargo, observamos que una de las ideas más importantes que se reproducen en sus páginas es la de que las organizaciones, partidos y militantes de izquierda son realidades extrañas al resto de los fenómenos sociales. En este sentido, la lógica del accionar armado de los diferentes sectores es presentado como el producto de la dinámica interna de las mismas organizaciones ajenas al devenir social. Según Bufano:

“Cuando todos los mensajes que lanzaba la realidad social indicaban que era el momento de acallar las armas, las distintas organizaciones armadas insistieron en el proyecto y se negaron a volcar sus energías en la acción política […] es frecuente que grupos cerrados se convirtieran en clanes que justifican su propia existencia mediante mecanismos autocomplacientes.”11

Una mirada menos superficial de la realidad y una lectura de los abundantes trabajos históricos publicados en los últimos años, podrían haberle ahorrado a Bufano la afirmación de prejuicios ya sin aceptación alguna.12 Si hay algo que caracteriza al período que se abre con un golpe de estado contra la clase obrera y se cierra con una masacre histórica contra la clase obrera, es la violencia creciente de un sistema social que se debate en su agotamiento. Por otra parte, señalar que el PRT o Montoneros eran “clanes” y no organismos de masas, es falsear por completo la realidad.

Estas afirmaciones se basan en un estrecho análisis histórico. “La guerra con su cuota de heroísmo, con su anecdotario épico […] la violencia, en fin, no pertenece a la lógica de las mayorías”.13 Se trata una afirmación que lo coloca en el programa de Lanata. Sin embargo, se trata de palabras que resultan ya alarmantes para cualquier individuo que se reclame intelectual. Basta recorrer las páginas de cualquier manual de Historia de secundaria para comprobar que existieron hechos que cambiaron el mundo, cuya lógica estuvo guiada, como condición sine qua non, por la violencia de masas: la Reforma Protestante, la Revolución Francesa, la Revolución Norteamericana, la Revolución Rusa y, aquí mismo, la Revolución de Mayo. Y vamos a revelar aquí un secreto: sólo en una de ellas participó “la izquierda”. La violencia no es un invento del marxismo, sino un dato de la historia. ¿“No pertenece a la lógica de las mayorías”? Mao se revuelve en su tumba, junto a Ho Chi Minh. Y más de un palestino o iraquí podría ilustrar a Bufano acerca de esta tontería.

Vera Carnovale, otra de las constructoras de la publicación, toma como objeto de estudio “la construcción de la subjetividad identitaria del PRT-ERP”. Para su análisis, intenta una recorrida de la historia de la organización y de sus militantes. Su objetivo es probar su carácter externo respecto de las masas. Así, se detiene en la política de proletarización llevada adelante por el PRT. En su balance, referido a las contradicciones de los militantes pequeño burgueses que asumen esta práctica, nos invita a “una reflexión acabada sobre la debilidad del vínculo entre el movimiento de masas y su auto asumida vanguardia.”14 Para la autora, estas organizaciones se encuentran aisladas casi por vocación. La causa es su adscripción a los principios leninistas.15 La genealogía es explícita: la caracterización de sectas que Horacio Tarcus desplegó para referirse a las organizaciones de izquierda.16 Para Carnovale “hacia dentro del grupo hay identidad pura, hacia fuera sólo hay lugar para la diferencia absoluta y la amenaza”.17 Esto se expresa a partir del desplazamiento de la figura de enemigo, de la burguesía hacia los militares, y de la imagen de la etapa: de una insurreccional a una de guerra. El resultado es el paulatino enfrentamiento entre aparatos.18 Se reproduce, sin fisuras, la teoría de los dos demonios que Lucha armada dice combatir y los mismos argumentos que esgrime Bufano. Valen, por lo tanto, las mismas críticas.

Junto a estas interpretaciones abundan también aquellas que hacen hincapié en las fallas de las direcciones.19 Otras que, trágicamente, conciben la imposibilidad de “narrar” los ’70, como resultado de un “desplazamiento semántico” entre esa generación de militantes y la actual.20 Bien a la derecha, podemos ubicar la entrevista que los editores realizan a Juan Gasparini, quien vincula el origen de las FAP a la delincuencia, posición sobre la que Lucha Armada no se desmarca.21 Dadas estas posiciones, no se entiende por qué los editores de Lucha Armada critican a Lanata, que no hace más que novelar sus posiciones políticas anti-izquierdistas, pacifistas y democratizantes. Y, sobre todo, un insulto a verdaderos luchadores, con errores y defectos incluidos.

El huevo de la serpiente

Este espíritu revisionista, promovido desde el ámbito cultural, no es actual. La tarea allá por 1979, en México, donde junto a Oscar Terán, José María Aricó, Nicolás Casullo, Héctor Schmucler y Juan Carlos Portantiero, Bufano editó la revista Controversia. Para un análisis de la realidad Argentina. El eje aglutinador de este colectivo fue la revisión crítica de sus experiencias y de la teoría marxista22. En este momento, atentos al eurocomunismo, sostuvieron que la derrota del marxismo revolucionario dejó vigente al marxismo reformista que permitiría la participación de los partidos en la vida pública.23 En este marco Portantiero planteó a la democracia como “una ideología […] una meta hacia el autogobierno de las masas.”24

En 1983 vuelto del exilio, Bufano, junto a Portantiero, Emilio de Ipola, Hugo Rappaport, Pablo Giussani y Pedro Parturesni, integró el proyecto de Alfonsín. Todos ellos formaron parte del Grupo Esmeralda, una “usina de ideas” del alfonsinismo constituida para difundir aquello de que con la democracia, se comía, se curaba y educaba. Ellos fueron los encargados de instalar una explicación de los ’70 en los que no había un demonio (la dictadura), sino dos.

Lejos de la izquierda, Bufano fundó el Club de Cultura Socialista, junto a Aricó, Beatriz Sarlo, Carlos Altamirano, Portantiero, Marcelo Cavarozzi, Ricardo Nudelman, José Nun, Hilda Sábato, Jorge Tula, Oscar Terán, Hugo Vezzetti y Emilio de Ípola. Un grupo que, a pesar del deterioro cada vez más evidente de la meca democrática, adhirió a la Alianza.

Para descartar cualquier duda respecto al programa defendido por Bufano queda por decir que desde 1993 participó del comité ejecutivo de la revista Síntesis, medio de difusión del la Fundación Argentina para la Libertad de Información, cuyo presidente es Raúl Alfonsín. Desde donde, en diciembre del 2002, conmemorando los 19 años de la democracia consideraba que la sociedad argentina “escéptica, descreída, fastidiosa [había] perdido el rumbo”.25

En este contexto, este activo intelectual ha dado vida, con Gabriel Rot, a una publicación que reduce a los años ’70 a una imagen de violencia oscura, incomprensible y aterradora. La trayectoria de Bufano es la trayectoria de un personal político burgués que pasó del tímido reformismo de los ’80 a la abierta reacción luego del 2001. Su intento de criminalizar el setentismo apunta también a su incomodidad con el bonapartismo K que dice reivindicarlo. Obedece, así, al programa que hoy encuentra unidos a Alfonsín con Macri, a Lanata con Grondona y Beatriz Sarlo: la exigencia de cerrar la crisis abierta. Lucha Armada participa, así, del movimiento de recomposición política de aquella fracción de la burguesía que exige la liquidación del Argentinazo.


Notas

1Bufano, Sergio: “Acerca de la reconciliación”, Lucha Armada, Nº 2, Año 2, mayo/junio/julio de 2006. p. 62.
2Lanata , Jorge: Muertos de amor, Alfaguara, Uruguay, 2007.
3Lanata, Jorge: “Los buenos no eran tan buenos”, Revista 23, 12-4-2007- Lanata, Jorge y Sigal, Jorge: “Un debate sin hipocresías ni concesiones”, Suplemento El Observador de Perfil, 27 de mayo de 2007.
4Idem.
5Por ejemplo, Lanata señala que el hijo del General Alzogaray era militante del ERP, cuando en realidad revistaba como oficial montonero. Ver: Montero, Hugo: “La historia como folletín grosero”, en www.revistasudestada.com.ar.
6Jouve, Héctor: Entrevista en Sudestada, Año 6, Nº 59, junio 2007.
7Szpunberg, Alberto: “El libro es una operación de marketing“, Sudestada, Año 6, Nº 59, junio 2007.
8Rot, Gabriel: “A propósito de ‘Muertos de Amor’”, Sudestada, Año 6, Nº 59, junio 2007.
9Bufano, Sergio: “Hicimos macanas”, Revista 23, 12-4-2007.
10Bufano, Sergio y Rot, Gabriel: “Las reglas del juego”, Lucha Armada, Nº 1, Año 1, diciembre/ enero/febrero de de 2005. pp. 1-2.
11Bufano, Sergio: “La vida plena”, Lucha Armada, Nº 1, Año 1, diciembre/ enero/febrero de de 2005. p. 24.
12Véase, entre otros, Löbbe, Héctor: La guerrilla fabril, Ediciones RyR, 2006; Flores, Gregorio: Lecciones de batalla, Ediciones ryr, Buenos Aires, 2006; para una comprobación desde una perspectiva populista véase Pozzi, Pablo: Por las sendas argentinas…La guerrilla marxista, Eudeba, Buenos Aires, 2001.
13Idem. p. 27
14Carnovale, Vera: “Postulados, sentidos y tensiones de la proletarización en el PRT-ERP”, Lucha Armada, nº 5, Año 2, enero/febrero/marzo de 2006. p. 38.
15Ídem. p. 41.
16La autora cita el siguiente artículo: Tarcus, Horacio: “La secta política. Ensayo acerca de la pervivencia de lo sagrado en la modernidad”, en el Rodaballo, 1998, Año V, Nº 9. p.41. En realidad, Tarcus simplemente retoma lo ya dicho por Pancho Aricó.
17Carnovale op. cit.
18Carnovale, Vera: “En la mira perretista. Las ejecuciones del ‘largo brazo de la justicia popular”, Lucha Armada, Nº 8, Año 3, 2007.
19Salas, Ernesto: “Walsh y la conducción montonera”, Lucha Armada, Nº 5, Año 2, febrero/marzo/abril, de 2006; Pastoriza, Lila: “La ‘traición’ de Roberto Quieto: treinta años de silencio”, Lucha Armada, Nº 6, Año 2, mayo/junio/julio de 2006; Salas, Ernesto:”El errático rumbo de la vanguardia montonera”, Lucha Armada, Nº 8, Año 3, 2007.
20Caletti, Sergio: “Puentes rotos”, Lucha Armada, Nº 6, Año 2, mayo/junio/julio de 2006. pp. 74-81.
21Bufano, Sergio y Rot, Gabriel: “Entrevista a Juan Gasparini”, Lucha Armada, Nº 6, Año 2, mayo/junio/julio de 2006. pp. 44-55.
22Casco, José María: “Política y cultura en la transición democrática Un análisis del mundo cultural argentino a través de la revista Controversia.” En www.iigg.fsoc.uba.ar/jovenes/-investigadores/3jornadasjovenes
23Ídem.
24Portantiero, Juan Carlos:”La democracia difícil. Proyecto democrático y movimiento popular”, Controversia, Nº 11, p. 6.
25Bufano, Sergio: “19 años”, en http://www.fuali.org.ar/textos/Sintesis%20-%2027.pdf

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