El psicólogo social

wilhelm-reich-baja_thumb3 Una reivindicación de Wilhelm Reich

 Nicolás Robles López
Club de Amigos de la Dialéctica – CEICS

 “En lugar de derivar su pensamiento y su acción de la realidad, transforma la realidad en  imaginación, de tal suerte que corresponda a sus deseos”1

 Tres versiones que no explican

 El problema de la antinomia individuo-sociedad, inaugurado por la polémica entre Gabriel Tarde y Emile Durkheim2, dio el puntapié inicial a la psicología social. Tarde sostuvo que los individuos interiorizaban las normas a partir de la imitación de otros individuos y, de esta manera, construían una “conciencia colectiva”. Por su parte, Durkheim priorizó lo social y postuló que las normas sociales eran exteriores al individuo y que ejercían una coerción sobre él. Parece ser que nunca nadie logró esbozar una respuesta definitiva a este problema, ya que terminarían conformándose dos nuevas disciplinas, la psicología social psicológica y la psicología social sociológica3.
En la actualidad, dentro de las “psicologías sociales” se nos presenta una nueva disciplina, el construccionismo social, según la cual “construimos nuestras propias versiones de la realidad (como cultura o sociedad) entre nosotros”4 o que “los significados consensuados construyen la realidad”5. Por lo tanto:

“Dentro del construccionismo social no puede haber algo que podamos considerar como un hecho objetivo. Todo conocimiento deriva de mirar al mundo desde una u otra perspectiva, y de servir a un interés determinado en detrimento de otros.”6

Así de fácil, se nos dice que no es posible conocer la realidad, que la ciencia no existe, ya que todo es, al fin y al cabo, sólo es una cuestión de “miradas”…

La experiencia determina la conciencia

Si observamos solamente el último período de la vida de Wilhelm Reich, durante el cual sufrió “delirio paranoide”7, es muy sencillo descartar toda su obra y no tomarla como un intento fructífero de constituir una psicología científica. De allí que esa operación de mutilación de la obra de Reich comete al menos dos errores: uno, caracterizar una primera etapa por lo acontecido en una posterior y, dos, no explicar cuáles fueron las causas que condujeron a la segunda etapa. Para observar cómo Reich atravesó ambas, comentaremos brevemente los sucesos más importantes de su vida en el primer período, sólo así podremos rescatar sus aportes con relación al problema de la oposición entre el individuo y la sociedad.
Mientras estudiaba medicina en Viena, Reich participó de un seminario de sexología. A partir de esa formación, encontró que la teoría de Freud era la superación de todas las existentes. En 1920, pasó a ser miembro de la Sociedad Psicoanalítica de Viena. Finalizó sus estudios en 1922 y, en el mismo año, se inauguró el dispensario psicoanalítico de Viena donde atendió desde 1922 hasta 1930. La experiencia adquirida en el dispensario le brindó la posibilidad de realizar críticas técnicas sobre la terapéutica analítica, conducta que le valió la reacción negativa de algunos colegas. El 15 de julio de 1927, se produjo una huelga y una concentración de trabajadores en Viena en la que la represión por parte de la policía dejó un saldo de cien muertos. Este episodio influenciaría fuertemente a Reich, que el mismo día ingresó al Socorro Obrero, organización del Partido Comunista. El sustrato de formación intelectual de Reich y sus lecturas de autores como Mehring, Kautski y Engels sobre temas sociológicos y etnológicos, hicieron eclosión ante la experiencia de la realidad brutal e inmeditata. En 1929 creó la Sociedad Socialista de Consejo Sexual y de Sexología, conformada por cuatro psicoanalistas y tres ginecólogos. Así contó Reich su experiencia en ella:

“Durante dos años, me vi hasta tal punto acosado por las experiencias abrumadoras de la miseria sexual del pueblo que me sentí presa cada vez más del conflicto que se suscitaba en mí entre el hombre de ciencia y el político; sobre todo, cuando los centros de higiene sexual me hubieron puesto en contacto con los hijos e hijas de obreros, de empleados y de campesinos.”8

La creación de esta asociación estaba dirigida a prevenir las neurosis. Este pasaje de la terapéutica individual a la acción social se dio gracias al contacto con el sufrimiento y las patologías de la gente que acudía al dispensario psicoanalítico. La relación entre la producción social de las neurosis y la represión sexual fue cada vez más patente para Reich. Por lo tanto, en el año 1931, reunió varias de las organizaciones que se ocupaban de la sexualidad con el fin de politizarlas: podrían lograrse así mejores condiciones de vida para las masas. El PC alemán también participó de esta empresa, estuvo de acuerdo con el programa de Reich y le entregó la dirección. Así surgió la Asociación Alemana para una Política Sexual Proletaria, más conocida como Sexpol. La asociación intentaba “radicalizar la acción de las masas”, luchando contra el matrimonio y la familia burguesa como causantes de la represión sexual. Atacando radicalmente sus causas, podrían prevenirse las neurosis. El éxito alcanzado por la asociación y las inquietudes del pueblo en materia sexual, provocaron que el PC acusara a Reich de “sustituir la política económica por la política sexual”9 y tratara de desmantelar la organización. La publicación del libro Psicología de masas del fascismo en 1933 habría provocado su expulsión del PC. Casi simultáneamente, fue excluido de la Asociación Psicoanalítica Internacional sin ninguna explicación por parte de las autoridades. A partir de 1934 sus investigaciones se orientaron cada vez más a la búsqueda empírica de la libido, energía biológica que movilizaría al ser humano. En 1939 llegó a Estados Unidos donde continuó sus investigaciones que lo llevaron a descubrir el orgón. Por negarse a destruir los acumuladores de orgón y las publicaciones de su instituto fue encarcelado y murió en prisión, de una crisis cardiaca en 1957. El ser social de Reich lo condujo a ser el tipo de científico que fue en su primera etapa y las presiones y limitaciones que le fueron impuestas desde varios flancos (fascismo, stalinismo y macarthismo).

Psicología materialista dialéctica

Wilhelm Reich es, entonces, un verdadero psicólogo social porque parte de un análisis científico de la sociedad. Que la sociedad esté dividida en clases significa que los individuos no son todos iguales económicamente y, por lo tanto, depende de su pertenencia de clase la relación que tenga con las normas, reglas y representaciones. Si pertenece a la clase dominante, estarán hechas a su medida y podrá producirlas ya que está en mejores condiciones de hacerlo. Si es un obrero, estarán destinadas a evitar que tome conciencia de su condición de explotado y actúe en consecuencia. En este sentido, plantea una superación con respecto a la antinomia individuo-sociedad ya que no serían los individuos autónomos e independientes los que producen las ideas entre todos, ni la sociedad en general, como un ente abstracto que ejerce una coerción sobre la totalidad de las personas. Además, Reich está interesado (tanto en su práctica médica cuanto en la acción política revolucionaria) en erradicar el sufrimiento que provocan las patologías psíquicas derivadas de la sociedad capitalista en los sectores más vulnerables.
En Psicología de masas del fascismo, plantea que la tarea de la psicología materialista dialéctica es “aprehender la esencia de la estructura ideológica y su relación con la base económica de donde ha surgido”10, entender lo que él llama el “factor subjetivo de la historia”. El libro está dedicado a explicar por qué ganó el nazismo en Alemania, cuáles fueron las condiciones que posibilitaron que las masas pequeño-burguesas apoyaran su ascenso y por qué la clase obrera aceptó esto. Si bien nombra el fracaso de la II Internacional y la derrota de los levantamientos revolucionarios de 1918 a 1923 fuera de Rusia, su crítica está dedicada a las acciones del Partido Comunista en su relación con la clase obrera. Según Reich, como la dirigencia del partido no comprendía la estructura ideológica de las masas, no lograba una mayor inserción en la clase obrera.
Más allá de la caracterización política que hace del PC alemán, el autor encontró en la estructura ideológica de la clase obrera la contradicción entre una postura revolucionaria y una traba proveniente de la atmósfera burguesa. La cuestión central era “averiguar qué es lo que impide el desarrollo de la conciencia de clase”.11 Ante este problema, Reich interpretó, en consonancia con las ideas freudianas, que la familia es la que cumple el rol de la represión sexual en los niños. Pero, a diferencia de Freud que creía que la represión sexual funda la cultura, Reich consideraba a la familia burguesa como “el primer y principal lugar de reproducción del sistema capitalista”.12 El resultado de esta represión perpetuada en el seno familiar sería la inhibición moral, que impide la revuelta contra la explotación por parte de la burguesía.
En el caso de la pequeña burguesía, el modo de producción familiar implica un estrechamiento del lazo familiar que potencia la represión sexual. La importancia que tienen en el discurso nacionalista términos como “madre patria” o “la nación como una gran familia” demuestran la relación existente entre el nazismo y su base de masas pequeño burguesa. Por otro lado, el proletariado no sería tan permeable al discurso nacionalista ya que su modo de producción es colectivo. A pesar de esta diferencia, Reich observa que el proletario se puede identificar con la pequeña burguesía o con su propia clase. Esto se debe a que se halla contaminado por la ideología pequeño burguesa. La vergüenza de reconocerse proletario es uno de los efectos de la moral sexual que reprime la sexualidad y culpabiliza al sujeto, inhibiendo el desarrollo de su conciencia de clase y acercándolo a posturas fascistas.

La psicología debe ser social

El análisis que hace Reich de las patologías psíquicas, su práctica médica y su posicionamiento político desde los años ‘20 hasta 1934, son una muestra del accionar de un verdadero psicólogo social. Retomar esta experiencia, tanto teórica como práctica, debería ser el punto de partida para cualquier psicólogo interesado en ayudar a sus pacientes. Reich funciona como un ejemplo útil para desenmascarar a los autodenominados “psicólogos sociales” que se llenan la boca hablando de grupos e instituciones y que, ocultos detrás de una fachada progresista, no son más que la expresión de la decadencia de la intelectualidad burguesa.
Contra el posmodernismo en la psicología, que renuncia a buscar cualquier solución práctica a los problemas que perturban la vida de la mayoría de la gente, reivindicamos el intento de Wilhelm Reich de construir las bases de una psicología estrechamente ligada al conocimiento científico de la sociedad y que debe posicionarse políticamente a favor de las fuerzas que impulsan el progreso social. Una psicología cuyo problema principal sea “eliminar los frenos que se oponen al desarrollo de la conciencia de clase”.13

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1Reich, Wilhelm: Psicología de masas del fascismo, Editora Latina, Buenos Aires, 1972, p. 27.
2Seidmann, Susana: Historia de la Psicología Social, Facultad de Psicología, UBA, 2000, ficha.
3Idem, p. 11-13.
4Burr, Vivien: An introduction to social constructionism, Routledge, Londres, 1995, p. 4 (traducción a cargo autor).
5Seidmann: op.cit, p. 41. Las cursivas son nuestras.
6Burr: op.cit, p. 4.
7Sinelnikoff, Constantin: La obra de Wilhelm Reich, Siglo XXI editores, México, 1971, p. 4. Que Reich se haya empeñado en la búsqueda e investigación del orgón, energía cósmica, no harían más que confirmar esta hipótesis.
8Idem, p. 15.
9Idem, p. 32.
10Reich: op. cit., p. 25.
11Idem, p. 33.
12Idem, pp. 83-84.
13Idem, p. 49.

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