Cada vez más inútiles – Por Verónica Baudino

Cada vez más inútiles. La “burguesía nacional” y la extranjerización de la economía

 

Verónica Baudino

Grupo de investigación de la Historia Económica Argentina – CEICS

 

La extranjerización progresiva de la economía en las últimas décadas difícilmente pueda ser negada. Sobre este punto parece haber un cierto acuerdo entre las diferentes corrientes políticas, a izquierda y derecha. No obstante, lo que está en discusión son las causas de este proceso. Usualmente tachadas de “anti-nacionales”, “vendepatrias” entre otros epítetos, las burguesías latinoamericanas suelen cargar con la acusación de “no apostar al país”. El Estado, por su parte, compartiría la responsabilidad con estas burguesías rentistas y especuladoras, por no cumplir su rol de “disciplinador” de la burguesía nacional, por no generar instituciones de control que aseguren el surgimiento de un empresariado innovador e impulsen el desarrollo económico en términos nacionales. Sin embargo, del análisis del proceso de extranjerización se desprende que la burguesía nacional no desapareció por su falta de voluntad para construir un país, sino por la incapacidad de la mayor parte de ella para competir con los capitales extranjeros. Como veremos, en aquellos sectores que lograron ciertas ventajas, los capitales nacionales aún sobreviven.

Los que avanzan…

La dinámica de las ventas de las 200 empresas más grandes que operan en Argentina es un buen indicador para analizar el peso de los capitales extranjeros en el país. Estas doscientas empresas pasaron de controlar el 31,6% del PBI en pesos corrientes en 1997, al 51,3% del PBI en el 2005. En este selecto grupo, el sector extranjero representaba el 52,2% del total en el primer año en cuestión, pero pasaron al 64% en 2005.Si miramos la importancia de la penetración extranjera de acuerdo a los distintos sectores de la economía, observamos que las ramas más afectadas fueron la automotriz, la química, las telecomunicaciones, el petróleo, la minería y la producción de bienes. Por el contrario, las ramas que aún cuentan con igualdad o mayoría de participación de capitales nacionales son los alimentos, bebidas y tabaco y el transporte (véase cuadro). Estos datos expresan el grado de penetración de las firmas extranjeras, pero no el cambio de propiedad de las empresas argentinas. Un estudio de la CEPAL demuestra que entre los años 2002 y 2006, se efectuaron 38 operaciones que corresponden a ventas de empresas, de residentes a no residentes, por un total de 3.054 millones de dólares. A su vez, se compraron acciones de capitales extranjeros por 333 millones de dólares, y se realizaron transacciones entre no residentes por 7.311 millones de dólares. Es decir, el cambio de propiedad entre empresas extranjeras dominó la escena, al tiempo que las ventas de empresas privadas a extranjeras secundaron los movimientos, quedando rezagadas las compras de firmas extranjeras por parte de capitales locales. Entre las transferencias accionarias de capitales locales a extranjeros se destacaron las ventas en el sector petrolero (Pecom Energía, Vintage y Pioneer), bebidas (Quilmes) y cemento (Loma Negra). Los principales compradores entre 2002 y 2005 fueron los Estados Unidos, con total acumulado de 6.078 millones de dólares, seguido por España con 5.487 millones, luego Brasil con 3.824 millones, Gran Bretaña con 2.268 millones y Canadá con 1.452 millones de dólares.2

…y los que aguantan

Como se desprende de los datos aportados, aquellos sectores que menor grado de extranjerización sufrieron fueron los alimentos, bebidas y tabaco, la rama de comercio y las comunicaciones. Esto implica la concentración de las actividades de la burguesía nacional en los sectores ligados al mercado interno y a la producción primaria. Los sectores con mayor nivel de extranjerización, como el de los metales y cemento, requieren grandes inversiones para poder competir con los principales capitales a nivel mundial. Quienes estudian el proceso de extranjerización de la economía suelen sobredimensionar ciertos fenómenos, como la compra de campos. Quienes señalan un alto grado de extranjerización de la tierra, pasan por alto que la mayor parte de las transferencias de propiedad acontece en la región patagónica. En cambio, en la región pampeana –la más importante en términos productivos- la propiedad de la tierra sigue estando, en su mayoría, en manos nacionales.3

Entonces, parece ser que el problema no es la falta de “vocación empresaria” de la burguesía argentina, sino su escasa productividad en ciertos sectores, elemento que depende de la magnitud del capital que son capaces de poner en juego. Su objetivo es, al igual que todo capitalista, obtener ganancias. Si, dada su falta de competitividad, expresión de las particularidades del capitalismo argentino,4 no puede seguir en el mercado, vende su capital. No hay ningún elemento irracional ni anti-nacional. La burguesía criolla sigue la racionalidad propia del capital: se acomoda de la mejor manera posible en el papel de proveedora de materias primas agrarias, salvo contadas excepciones. La extranjerización es síntoma de su debilidad, de su incapacidad para impulsar el capitalismo a una escala mayor. Por eso, se va deshaciendo de los capitales que ya no puede reproducir.

Nadie puede creer que a la burguesía argentina no le gustaría ser potencia mundial. Su fracaso no puede explicarse argumentando que está formada por unos idiotas que prefieren comer las migajas de la gran burguesía mundial y vivir acorralados. El fenómeno responde al progresivo debilitamiento y la evidente inviabilidad del capitalismo en Argentina.

Notas

1 Lozano, Claudio, “La cúpula empresaria argentina luego de la crisis: los cambios en el recorrido 1997-2005”, CTA, Buenos Aires, 2007.

2 Fuente: Gabriel, Bezchinsky y Marcelo Dinenzon, “Inversión extranjera directa en la Argentina. Crisis, reestructuración y nuevas tendencias después de la convertibilidad”, CEPAL www.cepal.cl/argentina/publicaciones/xml/6/29006/2007-245-W127-BUE-W16.pdf

Véase Basualdo, Eduardo; Bang, Joon Hee y Nicolás Arceo: “Las compraventas de tierras en la Provincia de Buenos Aires durante el auge de las transferencias de capital en la Argentina”, en Desarrollo Económico, n°155, Buenos Aires 1999. Allí puede leerse, desde otra perspectiva teórica, una defensa de la continuidad de la dominación de la propiedad de la tierra por la “oligarquía” pampeana.

4 Ver de Eduardo Sartelli, La plaza es nuestra, Ediciones ryr, Buenos Aires, 2007.

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