A dos años del 20 de diciembre

Por la Asamblea Popular Plaza Congreso, integrante de Piquete y Cacerola y de la Asamblea Nacional de Trabajadores

 

Como hace casi un año, cuando se conformó el bloque de asambleas populares Piquete y Cacerola, la Asamblea Popular Plaza Congreso (APPC) sigue creyendo que los problemas que provocaron la insurrección del 19 y 20 diciembre y la posterior movilización generalizada no pueden ser resueltos por un sistema al servicio de los intereses imperialistas y de sus aliados locales. La única salida es un gobierno de los trabajadores y el pueblo que acabe con el viejo régimen y tome, bajo control de los sectores populares, la organización del Estado y la gestión de la producción.

La tarea no es sencilla y requiere de la decisión de unirse y trabajar con los que se plantean esta tarea consecuentemente. En enero dijimos que, a nuestro entender, el movimiento piquetero combativo era el sector más dinámico y destinado a protagonizar los episodios más significativos en la lucha contra el régimen. Este movimiento, liderado por el Bloque Piquetero Nacional, no solo no dio tregua al gobierno de Duhalde, sino que abrió paso a una instancia de unidad y organización clasista sin precedentes en nuestro país: la Asamblea Nacional de Trabajadores. La ANT, de la cual estamos orgullosos de formar parte, es la herramienta que no tuvimos el 20 de diciembre.

En la APPC somos conscientes de que: 1) Con las elecciones se terminaron de reconstruir los poderes del Estado, que sigue en manos de representantes ajenos a los intereses populares. 2) Ya se firmaron los acuerdos generales con el FMI. Ahora hay que pagar. La movilización social es incompatible con los compromisos asumidos: satisfacer nuestras demandas atentaría contra la posibilidad de cumplirlos. 4) Para destruir todo vínculo solidario con los sectores medios, el bombardeo mediático continuará incesante. El machacar de los voceros del régimen de que los piqueteros son “vagos que se acostumbraron a vivir de los planes” forma parte de la creación de un clima político propicio para fragmentarnos e imponer los planes del imperialismo. 5) El desprestigio político de las fuerzas de seguridad hace inviable la represión por la vía institucional, por lo que el poder activa grupos de choque pagados con asistencialismo diferenciado. La llamada del ministro Tomada a los “Gordos” de la CGT a “no dejarse ganar la calle” y la idea (momentáneamente descartada) de las “brigadas anti-piqueteras” son expresiones de estas intenciones. 6) Hasta ahora los planes represivos han sido desarticulados por la lucha popular. El más importante, que terminó con las vidas de Santillán y Kosteki, fue derrotado con una extraordinaria movilización en la que las asambleas populares cumplimos un rol importantísimo. ¿Recuerdan que el gobierno de Duhalde pretendió hacer pasar esas muertes como enfrentamientos entre piqueteros? Hoy no están dispuestos a cometer la misma estupidez que casi le cuesta la cabeza a aquel gobierno. Quizás el plan de que “los piqueteros se maten entre ellos” recaiga en quienes deban empezar a pagar favores recibidos del gobierno o directamente sean cooptados por éste.

Sólo la movilización masiva, como demostraron Argentina, Venezuela y Bolivia, puede frenar el avance imperialista. Este 20 de diciembre llevemos a cabo un solo acto con un carácter claramente opositor al gobierno. Desbaratemos los planes de barrer con el Argentinazo.

(El texto completo puede pedirse a asambleacongreso@hotmail.com)

 

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