Trece Rosas en el ENM: llamado a la unidad abolicionista

Este año se realizó por 32° año consecutivo el Encuentro Nacional de Mujeres y Trece Rosas estuvo por primera vez participando de los talleres. Miles de mujeres se reunieron en los diversos talleres donde que se compartieron vivencias y se debatieron las problemáticas cotidianas. Luego de las exposiciones de los talleres, coordinadora y secretarias escribieron las conclusiones y las volcaron en un documento final. Este año setenta y un talleres: allí tanto las organizaciones políticas como las independientes compartieron sus experiencias y estrategias y aunque se llevaron a cabo muchos debates, el Encuentro no tiene tareas resolutivas, lo cual, como veremos, puede ser una debilidad a la hora de enfrentar luchas comunes.

Los tres temas más convocantes fueron violencia de género, aborto y prostitución y trata. Mientras que en los talleres cuyo eje de discusión es la violencia, el debate gira en torno a las estrategias y en los de aborto suele haber consenso, en los talleres relacionados con prostitución y trata, las diferencias separan tajantemente el campo de lucha. Si la prostitución puede ser considerada trabajo o es violencia y violación de los DDHH. Justamente, en virtud de esta división es que hubo tres talleres separados: Mujeres Trabajadoras Sexuales, Mujeres en situación de Prostitución y Mujeres, Trata y Explotación. El primero estuvo dirigido por AMMAR y se expuso allí la posición que considera que la prostitución es un trabajo como cualquier otro y que por lo tanto, es necesario conseguir una normativa que lo regule, a los efectos de “proteger” a las personas que viven de esa actividad. Por su parte, en el taller de Mujeres en Situacion de Prostitucion se agruparon las militantes por el abolicionismo, quienes no consideran que la prostitución sea un trabajo. Por último, el taller de Mujeres Trata y Explotación reunió a Madres Víctimas de Trata y todas aquellas organizaciones que trabajan en contra de las redes de trata. Está organizado por militantes abolicionistas.

Tal como vemos, en lo que respecta a la mayor brecha en el movimiento de mujeres, nos encontramos con que el regulacionismo logra separar en tres talleres lo que debiera discutirse y resolverse en uno. Si bien todas las batallas contra el patriarcado son importantes, la batalla política del día es la del abolicionismo; es imprescindible la organización de todas las militantes abolicionistas para enfrentar la avanzada del lobby prostituyente y establecer una agenda de trabajo conjunta más allá de las diferencias.

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