¡Piqueteros, Carajo!

 

 

Sobre el cierre de esta edición se desató un debate en torno a nuestro mensuario en el foro de internet Indymedia. El correo que publicamos en esta sección fue el disparador ya que cuestiona nuestra decisión de definirnos como un mensuario cultural Piquetero. Es nuestra voluntad publicar aquellas opiniones sobre los temas tratados aquí que nos vinculen -directa o indirectamente- y no sólo aquellas elogiosas. Pero además nos interesa que el debate propuesto tome vuelo y se desarrolle. No contamos con el tiempo y espacio que requiere una respuesta seria. Nos proponemos ofrecerla in extenso en el próximo número. Consideramos que un debate como éste, entre compañeros, debe ser fraternal y productivo. Para eso es necesario que los participantes identifiquen el lugar político desde el que emiten su opinión. De lo contrario la discusión no pasará del tradicional cruce de insultos amparados en el anonimato de la red informática. Razón y Revolución siempre ha dado la cara, el nombre y el cuerpo; cada renglón escrito está sustentado con la honestidad necesaria para que no se tergiversen posiciones ni se habiliten chicanas. No le tenemos miedo alguno a las definiciones fuertes siempre que sean resultado del fragor de la discusión fraternal y que conduzcan a algún sitio. Por eso proponemos las páginas de El Aromo (dependiendo de los límites de espacio) para publicar a todo aquel que quiera discutir ¿qué es ser piquetero y cuál es el lugar que ocupa la lucha cultural en la construcción del movimiento piquetero? Y no sólo eso. Llamamos incluso a los interesados a coordinar un debate público en una mesa redonda en Filosofía y Letras o Sociales a fines de setiembre o principios de octubre. ¿Por qué? Porque como intelectuales (definición que no nos asusta ni avergüenza) militamos por los intereses de la clase obrera -o sea, nuestros intereses- y formamos parte de su organismo vivo. Contribuimos a construir un poder obrero creando conocimiento científico al servicio de los luchadores. Militamos por el socialismo. Y ponemos el cuerpo con nuestros compañeros donde sea necesario: en las bibliotecas, en la academia, en los cursos para organizaciones combativas, en las asambleas y en la calle. RyR ha montado -a pata y pulmón- una empresa cultural con equipos de investigación, docentes y publicaciones al servicio de la revolución. RyR participa de la Asamblea Nacional de Trabajadores y es miembro del grupo de Asambleas Populares “Piquete y Cacerola”. Creemos que la ANT y el Bloque Piquetero son las instancias más importantes de organización que se ha dado la clase obrera y la pequeño burguesía hasta aquí. No andamos gritando que no somos parte del Partido Obrero, pero esa es la verdad. En todo caso habría que preguntarle al PO qué opina. Valoramos a todas las organizaciones que luchan y trabajan por la responsabilidad de desarrollar nuestro movimiento. No compartimos ni el macartismo, ni el sectarismo ni mucho menos el veneno populista que pretende condenar a un obrero a no opinar de ciencia y de arte. Y defendimos todo esto cuando fue necesario: combatiendo en el Argentinazo, en Puente Pueyrredón y en la defensa de Brukman. Nos hemos ganado el derecho y el orgullo de gritar ¡Piqueteros Carajo!

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