NACIONAL: Reforma sin fin – Romina De Luca

Durante el 2018 y tras un fugaz anuncio en julio, se implementará la llamada “escuela del futuro” en 17 escuelas de la Ciudad de Buenos Aires. El título ampuloso no es más que el nombre para otra “nueva” reforma de la escuela secundaria. Sí, tres reformas educativas inconclusas de los noventa para acá y el cuadro es el mismo: la escuela argentina sigue en una crisis que no hace más que profundizarse. Con 17 escuelas la Ciudad de Buenos Aires es el verdadero laboratorio aunque, en teoría, también participarán una escuela por cada provincia para federalizar el ensayo. Si Entre Ríos forma parte, no lo sabemos porque, por ahora, de las otras provincias no se sabe nada. Prometen “formar al ciudadano del siglo XXI: talentoso, creativo, crítico, emprendedor, alfabetizado digitalmente, cooperativo, adaptable”. Bien. Ya está corriendo la reforma. Veamos de qué se trata porque promete desembarcar pronto en el resto del país.

 

Más degradación

 

La escuela del futuro condensa una serie de rasgos que vienen perfilándose sobre el sistema educativo hace décadas. El texto de difusión de la reforma es por demás escueto: los cambios se explican en apenas 15 páginas tipo powerpoint. El documento que se les hizo llegar a los directores de las escuelas afectadas, en diez páginas, no amplía en demasía. La reforma entra en marcha en pocos meses y esos textos condensan todas las certezas. ¿Qué se sabe?

El currículum de la “escuela del futuro” pasará a reagruparse en cuatro áreas de conocimiento. Por un lado, las ciencias sociales, las ciencias exactas y experimentales, comunicación y expresión y las orientaciones y especialidades. Cómo se conformará esa nueva caja curricular es aún un misterio. Recién este mes las escuelas pilotos recibirán esa información. Según los técnicos oficiales, ese reagrupamiento favorecería el desarrollo de nuevas habilidades por parte de los alumnos. No suena muy moderno: es la vuelta a la Ley Federal que a su vez tomaba el modelo de la reforma trunca de Onganía (su escuela intermedia de fines de los sesenta) y que a su vez sugerían los alfonsinistas. Solo los pedagogos de la dictadura se animaron a confesar que las “áreas” a pesar de ser un formato más moderno abrían la posibilidad de un vaciamiento curricular.

 

Flexibilización

 

Claro que ahí no se agota toda la ¿novedad? La noción de “aprendizaje incentivado” sería el último grito de la moda: que el alumno descubra guiado por su docente y por la tecnología, con trayectorias flexibles y “significativas”. Va de suyo que la mentada flexibilidad presupone dos situaciones. Por un lado, la degradación del currículum y, por el otro, la reorganización de las trayectorias y del tiempo escolar. En materia docente, el proyecto propone abiertamente la reducción del tiempo de las clases expositivas, o magistrales, a un 30% de las horas, durante el restante y mayoritario 70% el alumno aprende “solo” gracias a un orientador y facilitador. Bien, querido docente, para ponderar la pérdida tenga en cuenta que ese 30% va a pasarlo a compartir con otros cuatro colegas de su área. ¿Qué pasa el restante 70%? El documento para directores señala que se debe reorganizar el trabajo para que los alumnos autorregulen su aprendizaje de manera autónoma una vez que el docente haya “introducido” los temas y conceptos claves. De cara a la flexibilización proponen un sistema denominado “gamificación”, esto es, videojuegos educativos donde la superación de cada nivel implicaría adquisición de conocimientos. Quién, cómo y para qué se elaborará la nueva herramienta no lo sabemos. La idea que subyace es clara: el alumno no aprende porque se aburre y hay que adaptar la escuela a una estructura placentera y moderna con raigambre en la vida cotidiana de los jóvenes. A eso se suman guías online y el combo ya está listo: el equipo docente se dedicará a funciones de tutoría y facilitación. Eso no es todo. La flexibilidad se aplica a los objetivos fijados para cada alumno, a los horarios y a los mecanismos de evaluación. El material para directivos detalla que cada estudiante debe recibir su propia bibliografía escolar según intereses, expectativas y “factores de riesgo académico”. A partir de eso, se realiza un acuerdo de trabajo pedagógico. En esta etapa, los alumnos son acompañados por “orientadores”. Cada alumno sigue su propia biografía escolar donde “alguien” consignará el resultado de las evaluaciones que serán individuales y grupales. ¿Quiénes evalúan? Todos: el docente, equipos docentes, docentes y tutores, alumnos. ¿Qué se evalúa? El progreso en los logros de cada uno. La calificación numérica se elimina como única pauta de evaluación y pareciera ser reemplazada por un sistema de créditos de “logros” alcanzados. Además, el bloque pedagógico llega a la escuela secundaria y de un plumazo se elimina la repetición entre primer y segundo año y, al paso, se sugiere la promoción cuatrimestral y por objetivos. Bienvenida la “promoción acompañada” y la evaluación colegiada. El resultado: si cada uno tendrá un parámetro de medición a medida, en breve, los indicadores de repetición, sobre-edad y promoción efectiva van a mejorar de forma fabulosa. Si esta escuela garantiza algo cercano al conocimiento es harina de otro costal. Personalización, algo tan nuevo, como la escuela intermedia de Onganía.

 

Paraestatalización

 

Tras cartón, el quinto año de la secundaria pasará a ser un año “integrador y formativo del más allá de la escuela”. Se elimina la currícula (no se sabe qué pasará con esos docentes) para que los alumnos dediquen la mitad del tiempo de cursada a pasantías y prácticas profesionalizantes y la otra mitad a tareas de emprendedurismo para aprender a vivir en la incertidumbre y emprender rebusques, como ya explicó Esteban Bullrich el año pasado. ¿Trabajo gratuito para las empresas? Es probable. Eso sí, las 900 empresas consultadas durante 2016 en ocasión de la encuesta sobre “capacidades laborales” pidieron extender las prácticas profesionalizantes pero se mostraron perturbados por el marco legal vigente. Está claro. Se van a mezclar “menores” con adultos lo que suma un nuevo problema. Pedían revisarlo y la flexibilización laboral en marcha les va a cumplir el sueño. Aquí tampoco se trata de nada nuevo. Desde los ’90 los convenios con empresas por pasantías no paran de crecer y tampoco el clamor por una escuela que brinde experiencia laboral: de la década del ’30 para acá todos los gobiernos de turno negociaron con las empresas este punto.

Quinto año no es el único que “sale” de la escuela. La implementación de la “jornada ampliada” implicará menos tiempo en la escuela y más en clubes, comedores, ONGS, instituciones artísticas, culturales y sociales, organismos públicos. Ya el Fines 2 lo hizo y el macrismo va por más: la para-estatalización de todo el secundario. El programa nacional ya tiene nombre: “la escuela sale del aula”. Metáforas cero.

 

Basta de reformas!

 

La reforma tiene una serie de objetivos muy claros. En primer lugar, prepara el terreno para el desplazamiento liso y llano de nosotros, los docentes. No es claro cómo se rearmará la caja curricular, los cargos, las parejas pedagógicas, o el uso del tiempo de exposición rebajado al 30%. El gobierno dice que conformará cargos para eliminar a los docentes taxi pero si todo el currículum se recorta va de suyo que la concentración será en detrimento de los provisionales con “pocas” horas. Esa escuela “personalizada·, lo único que va a hacer es ampliar las diferencias entre los alumnos y la fragmentación del sistema educativo. Una escuela para pobres. Se propone que escuelas que no tienen siquiera conexión de wifi armen su propuesta pedagógica sobre la base de la educación virtual y semi-presencial lo cual es una farsa si creen que en esas condiciones puede implementarse el e-learning. Un cuadro similar al del nuevo control facial. Quienes nos proponen esta nueva reforma, similar a las anteriores, deberían explicarnos por qué esta tendrá éxito y no fracasará como las otras inconclusas. Cada escuela debe discutir las causas de la crisis escolar. Quieren, una vez más, reformar el sistema sin preguntarnos. Hagamos oír nuestra voz y rechacemos la reforma.

1 respuesta

  1. Daniel dice:

    Muy bien explicado y muy buena propuesta! nos sumamos en contra de la degradación educativa que ya viene en aumento con la ley Federal de los ´90 y la ley nacional de educación de la década ganada que no han hecho más que profundizar el desmantelamiento y la degradación educativa y docente! Y ahora el sistema capitalista va por más. Todo esto demuestra que la educación está lejos de ser una necesidad humana para pasar a ser una necesidad de la ganancia para el capital!

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