Desorientados – Por Romina De Luca

La posición del PO sobre el Fines 2 en el Encuentro Educativo del 23 de agosto de 2014

Por Romina De Luca (Grupo de Investigación de Educación Argentina-CEICS)

El 23 de agosto, en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, el Partido Obrero (PO) organizó el Encuentro Educativo de la ciudad bajo la consigna “Paremos la reforma”. Allí, según el afiche convocante se pasaría revista por distintos temas. Sin embargo, el grueso de las disertaciones giró sobre la creación del Instituto de Evaluación Educativa y sobre aspectos vinculados con la implementación de la NES en CABA y de la Ley de Educación Nacional.

El balance del evento desilusiona. Generalidades y lugares comunes primaron tanto en la charla de apertura como en la de cierre. Aquellos que fueron a escuchar cuál era la posición del PO frente al Fines 2, prometido en los afiches, recibieron nulas respuestas. Freddy Gima y Marcelo Ramal solo dijeron que promueve la desaparición de los bachilleratos nocturnos y que flexibiliza las condiciones de trabajo docentes. En ese rumbo, destacaron la precarización en tanto no se cumple el Estatuto del Docente y sus trabajadores pasan hasta 7 meses sin cobrar. En el documento elaborado para tal encuentro tampoco circulaba más que una línea sobre el programa estrella del kirchnerismo. En la Comisión de Docentes explícitamente hubo dos intervenciones que recuperaron la problemática y no fueron precisamente los coordinadores de Tribuna. Un director de CENS presente denunció la pérdida de matrícula que sufría en su escuela gracias al Fines 2. El compañero solicitó que Marcelo Ramal desarrollara alguna acción en la Legislatura porteña para “salvar a los CENS”. En un sentido similar, otro compañero denunció el programa “Terminá la secundaria”. Nosotros intervinimos señalando que el plan implicaba un ataque a la clase obrera expropiándola de conocimientos a través de cursadas express. Terminada la comisión preguntamos abiertamente qué opinión les merecía el Plan Fines 2 y si pensaban que había que cerrarlo. Abiertamente nos dijeron que no: “en consideración de los que trabajan en él, que se acercan a pedir ayuda porque ellos no tienen la culpa”. Es decir, la dirección claudica frente a la forma más atrasada de la conciencia.

Resulta alarmante que se desatienda esa problemática. El Fines 2 es una expresión más de la Nueva Escuela Secundaria en la modalidad de adultos. Y promete llevarse por delante a la educación pública en su conjunto: no más escuelas, ni docentes, ni conocimientos. Si el cuadro es el mismo que el que denuncian en la NES, no se entiende el por qué negarse a colocar la consigna “no al Plan Fines 2” como centro de la intervención de la batalla contra la reforma. Si se denuncia la desvalorización de los títulos que impone la LEN por qué no colocar al Fines 2 dentro de esa seguidilla. En el fondo, el PO no termina de ver el problema general.

La razón es sencilla: cree que la estrategia burguesa para la educación consiste en su privatización. El PO supone que la degradación educativa prepara la instauración de la educación como un negocio. Por ello, la “macdonalización de la educación”, un concepto un tanto extraño (devaluación de títulos, degradación de la escuela, segmentación), según Ramal resulta un paso necesario previo. Porque necesitan privatizar -Ramal compara el interés burgués por Vaca Muerta con la privatización de la educación- destruyen primero la educación pública. Si es un negocio tan rentable, no se entiende por qué la burguesía mundial no lo ha asumido ya como propio en algún lugar del mundo y el Estado burgués se empeña en negarle, en todos lados, semejante mina de oro a la clase que lo maneja. El PO viene diciendo que se viene la privatización desde que el mundo existe y sin embargo tal cosa no se constata en la realidad. Los compañeros no entienden que la educación de masas no es un negocio. La burguesía no la quiere, lo que quiere es gastar lo menos posible. Por eso el Fines 2 está en el centro de la estrategia burguesa.

Si el FIT se quiere colocar como referencia de un proceso revolucionario, debe ser el motor consciente de los compañeros y no subordinarse a ellos. Debe dejar de lado los falsos fantasmas, reconocer los problemas y preparar una política integral. No se puede colocar un huevo en cada canasta. No alcanza con defender a los trabajadores del Fines 2 y hacer que ganen derechos. Se debe denunciar la devaluación del conocimiento y el ataque a la educación que vehiculiza la semi-presencialidad. Está en juego mucho más que los derechos sindicales de una minoría, sino la poca cultura que le queda a ese sujeto con el que pretendemos hacer una Revolución. Está en juego el lugar en el que nos encontramos con él. Está en juego la existencia de la fracción más ilustrada de la clase (los docentes). Quienes degradan a la educación pronto prescindirán de todo ello.

 

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