Cuando gobernamos

gobernamos¿Qué es el Socialismo?¿No es eso que fracasó hace veinte años, cuando se cayó el muro? ¿Esos países donde te obligan a vivir como los gobernantes quieren? Es común escuchar estas preguntas. Hace tiempo que se instaló la idea del Socialismo como un sistema que solo socializaría la miseria y que habría demostrado ya su completo fracaso. Esas ideas no surgieron del aire. Son los capitalistas y sus amigos los que hablan pestes del Socialismo, porque no hay patrones, porque han sido expropiados de lo que no les pertenece. Es curioso que los que defienden a una forma de sociedad que mata por hambre y desnutrición a 3 millones de niños por año, hablen tan livianamente de “fracaso”. Quieren que la sola palabra “socialismo” genere rechazo. Por eso, es importante que recuperemos una de las experiencias más acabadas del socialismo: la Unión Soviética.

Hace ya casi 100 años atrás, en el país más atrasado de toda Europa, la clase obrera rusa y su partido tomaban por asalto el Estado e iniciaban la construcción de una sociedad socialista. Una sociedad sin patrones, donde las fábricas, los campos, los comercios, los bancos, todo aquello con lo que se produce y reproduce la vida, es propiedad de los obreros y no de un puñado de explotadores que gracias a ello viven como faraones. Iniciaban así un ciclo de profundas transformaciones sociales.

Unos de los éxitos más notables de la URSS fue su capacidad para sostener y prolongar la vida de los trabajadores. Veamos un dato. La esperanza de vida al momento de estallar la revolución (año 1917) era de 40 años. Al momento en que la Unión Soviética se disolvió (año 1989), alcanzaba ya casi los 71 años. Esto el resultado de la mejora general de la vida, producto de una sociedad que no dejaba librada la subsistencia de sus integrantes a la competencia capitalista. Vos pensá que los primeros estallidos sociales previos a la revolución eran protagonizados por enormes masas de trabajadores hambrientos, que literalmente morían a causa del hambre. Justamente una de las consignas centrales de la revolución era muy clara y sencilla: “pan”. La Unión Soviética aseguró el sustento de todos los trabajadores.

En la mejora de la vida colaboró la creación del Comisariado del Pueblo para la Salud Pública que aseguró el control de la asistencia médica por el Estado, garantizando la asistencia gratuita y el acceso libre a cualquier hospital a todos los habitantes.

En materia económica, las transformaciones de la revolución posibilitaron el paso de una estructura fundamentalmente atada a la producción de cereales a una capaz de sostener una poderosa industria pesada, alcanzando los índices de crecimiento de los países capitalistas más avanzados, como Estados Unidos. La expropiación de todas las empresas y su puesta en producción bajo control obrero posibilitaron una producción más racional y eficiente que le permitió a la URSS dar pasos enormes en la producción metalúrgica, siderúrgica, química y fabricación de maquinaria. En la década del ‘30, por ejemplo, creció a niveles que triplicaban o cuadruplicaban el desempeño de las potencias durante los “felices años ‘20” del capitalismo. Todo esto sin ningún patrón, lo que da la pauta de lo inútiles que son…

Otro de los puntos fuertes fueron los avances en cuanto a la liberación de la mujer y la igualdad de género. En materia laboral, la mujer compartió codo a codo el trabajo con los hombres, alcanzó a un salario igual por igual trabajo, cosa poco común en la época (y aún hoy). También se reconocieron licencias por maternidad y embarazo. Asimismo se estableció el derecho al divorcio y se legalizó por primera vez en el mundo el derecho al aborto, de manera gratuita en hospitales públicos.

En ciencia y técnica el Socialismo logró éxitos notables, al liberar a la investigación de las ataduras que le imponía la búsqueda de ganancias y de resultados “vendibles”. El ejemplo más obvio es la llamada “carrera espacial”, en la que la URSS le arrebató a Estados Unidos la delantera, al colocar el primer satélite en órbita (Sputnik 1), el primer hombre en el espacio (Yuri Gagarin), la primera mujer (Svetlana Savitskaya), el primer contacto con la Luna y la primera estación espacial, entre otras tantas “primeras veces”. Pero también lo hizo en otros campos. Por ejemplo, en Medicina produjo avances notables en la recuperación de la vista con transplantes de córneas, creó el primer banco de sangre y desarrolló novedosas terapias contra enfermedades infecciosas. En Física, fueron soviéticos los que desarrollaron la fusión nuclear y fue en Rusia donde funcionó por primera vez una central de energía nuclear. Podríamos seguir citando logros como el sistema de educación único, universal y gratuito que liquidó definitivamente el analfabetismo, la completa protección estatal a los inválidos, los alquileres fijados en un 6% del salario, la desocupación cero, y un largo etcétera, Incluso deberíamos contemplar un dato que suele ocultarse. Toda la etapa del “Estado de Bienestar”, momento en que el capitalismo concedió varios derechos a los trabajadores, fue producto de la existencia de la Unión Soviética que con su sola presencia generó un enorme temor a los capitalistas y un enorme incentivo a los que en todas partes del mundo luchaban por un mundo verdaderamente humano. Por miedo a perderlo todo, concedieron algo.

La experiencia de la Unión Soviética tuvo sus límites, sus problemas y sus errores graves. Pero allí la medicina era gratis, la gente tenía derecho a una casa, el hijo de un obrero estudiaba en las mejores escuelas y llegaba a la universidad, no había desocupación ni miseria e incluso se llegó a un elevadísimo nivel de desarrollo técnico y científico.

Podrán decir que fracasó, lo cual es cierto. Pero en la historia de la humanidad siempre hay sociedades que desaparecen. El salto de la caza y recolección a la agricultura, no fue indoloro, hubo muchas sociedades que desaparecieron. Pero ese paso a la agricultura significó una mejora notable de la vida humana. Del mismo modo, la Unión Soviética fracasó, pero nos mostró la imagen de una sociedad futura, del siguiente paso de la humanidad. Nos ofreció un espejo, aún deformado y empobrecido, de lo que podía llegar a ser la vida bajo el Socialismo, una sociedad donde se acaba la explotación y los obreros pueden disfrutar de todo el trabajo social y no sólo de la migaja, el salario, que le devuelven a fin de mes, los patrones, los burgueses. Eso es el Socialismo, una sociedad de las necesidades satisfechas decentemente y del tiempo libre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *