Conceptos básicos: Crisis capitalista

Marx que te dijeEl escenario parece común: un grupo de burgueses que viven en un piso en Puerto Madero o en un country, que viajan comúnmente a los destinos más exóticos, que envían a sus hijos a los colegios más caros del país, declaran tener problemas con sus empresas y “reestructuran” sus plantas (o sea, suspenden o despiden trabajadores). En otras ocasiones, cierran para producir en otro lado donde puedan explotar mejor a la mano de obra. Esto genera una falsa idea: el problema sería sobre todo, su falta de moral. Así, aunque “la juntan en pala”, inventan una “crisis” para bajar costos. Es decir, el sistema goza de buena salud y solo es cuestión de retar a uno o dos ricachones.

Sin embargo, el problema es otro: el problema es el capitalismo, un sistema que produce miseria y riquezas al mismo tiempo. En ese sentido, hay que saber que las crisis son un hecho real y “afectan” a toda la sociedad. No solo a los trabajadores. Lo que ocurre es que generalmente no todos responden de la misma manera, ni pagan los mismos costos. Pero solo una clase tiene responsabilidad sobre sus causas: los capitalistas.

Pero, vamos por partes. ¿Qué es una “crisis” y por qué se produce? Ya sabemos por números anteriores, que los trabajadores son los que producen plusvalor bajo el capitalismo. Y que ese plusvalor es la fuente de las ganancias de la burguesía (los grandes y los chicos). Ahora, todos sabemos que el capitalismo funciona en base a la competencia. Esa competencia lleva a cada capitalista a querer producir más en menos tiempo: si eso ocurre, el capitalista aventajará a sus competidores (otros capitalistas) y tendrá ganancias extraordinarias. Naturalmente, eso lleva a incorporar más tecnología, máquinas más modernas y eficientes. Si no lo hacen, tarde o temprano se funden. Pero a su vez, como también vimos en otra ocasión, esto lleva a expulsar trabajadores.

Lo interesante es que, a la larga, la tecnología se “nivela” para todos los capitalistas que quedaron en el juego. Así, la competencia lleva al desarrollo técnico, pero al mismo tiempo a la crisis del sistema. ¿Qué es lo que ocurre? Hay una tendencia a que caiga la tasa media de ganancia. ¿Qué significa eso? Que cada vez se extrae menos plusvalor de una determinada combinación de máquinas y trabajadores. ¿Por qué? Nuevamente, porque los trabajadores, que son los únicos que crean valor mediante su trabajo, retroceden. Como se ve, eso no quiere decir que no haya ganancias para nadie ni que todos necesariamente quiebren.

Así, el capitalismo se mueve como una espiral en ascenso. Primero, los capitalistas invierten y desarrollan la producción. Llegado a un límite, la tasa de ganancia y luego la producción caen (recesión). Los capitales más chicos que no cubren sus costos con esa tasa de ganancia, se funden. Incluso, si el Estado los ayudaba a sobrevivir en el mercado, estarán rogando por más subsidios que probablemente nunca lleguen. Las fuerzas productivas se retraen momentáneamente. Ya no hay inversiones y muchos capitales se mueven a las finanzas, que empiezan a ser más rentables. Eso no es un buen síntoma: tarde o temprano, se pueden generar “burbujas” de especulación y la economía colapsar. Cierran las fábricas, los trabajadores comienzan a ser despedidos y los pobres se empiezan a agolpar en la miseria…

Pero ¿y los capitales más grandes? También sienten la crisis y buscarán reducir costos, despidiendo, suspendiendo, bajando salarios, o moviéndose a lugares más “convenientes”. Incluso, aunque sus números no estén en rojo. Pero hay más: aquellos con mejores condiciones, se juntarán y conformarán empresas más concentradas. Eso se llama “centralización y concentración de capital”. ¿Cuántas veces vimos que grandes capitales compran empresas más chicas? Para muestra basta un botón: lossupermercados Norte que en los ’80 y ’90 eran líderes en el rubro fueron comprados por Carrefour en 2002. ¿Qué ocurrió en el medio? Una de las crisis más agudas de la historia argentina. Así, muchos capitales se declaran “sobrantes” (o sea, están de más y cierran), mientras otros se “adaptan”, se concentran y vuelven al rodeo, esta vez más grandes y fortalecidos. Ahí estará la base para otro ciclo de negocios capitalistas. Pero como dijimos, esa espiral es “ascendente”, o sea, a la salida de cada crisis, la situación estará un nivel más arriba. Y cuando la crisis vuelva a estallar, las cosas serán mucho peores.

Ahora bien, existen las llamadas “contratendencias”, mecanismos que permiten que la caída de la tasa de ganancia sea menor o se recupere momentáneamente. Una ya la vimos: concentración de capitales, lo que significa capitales más grandes, con menos mano de obra. Otra forma es aumentando la explotación de los trabajadores: jornadas más largas, avanzada sobre convenios de trabajo, peores condiciones laborales, salarios de miseria… Otras pueden ser las revoluciones tecnológicas que permitan abaratar los costos de las máquinas o de las materias primas (lo que abarata el salario).

Estas contratendencias no alcanzan para salir de la crisis, y la degradación de nuestra vida se acelera. Desde los años 70 estamos siempre un escalón más abajo. Para poder dar una solución de fondo, los capitalistas necesitan una salida política que implica destrucción masiva de capitales y de población. La salida a la crisis de los ’30 fue justamente la Primera y Segunda Guerra Mundial, que significaron 100 millones de muertes. ¿Qué significa todo esto? Que la crisis actual puede llevarnos a un nivel de degradación histórica aún no conocido. A un nivel de masacres y hambre que convertirían a África actual en un paraíso. Para evitar la barbarie, la clase obrera tiene que organizarse y avanzar, no contra empresarios “malos” e “inmorales”, sino contra el sistema en general. Para que en esta ocasión, la crisis la paguen sus responsables, los capitalistas. Para que rompamos definitivamente el espiral de degradación en el que estamos inmersos.

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