Algo para leer. PerónLeaks, de Marina Kabat

Sobre el peronismo se escribió mucho, desde distintos ángulos y problemas, generando un amplio abanico de libros que cubren todos los gustos. En realidad, no todos. En general tiende a dominar una lectura reivindicatoria o, al menos, complaciente. El General aparece como la fiel expresión de los intereses de los trabajadores o, en el “peor” de los casos, se le reconoce algún matiz represivo o conservador que sería compensado con creces por sus concesiones a los “descamisados”.

El libro de Marina Kabat, PerónLeaks. Una re-lectura del peronismo a partir de sus documentos secretos, 1943-1955, va a contramano de esa bibliografía. Lo primero que hay que destacar es que está fundado en un profundo trabajo de archivo. La autora estuvo dos años revisando más de 400 cajas de archivos hasta ahora desconocidos, expedientes secretos del Ministerio del Interior que habían permanecido ocultos. Sobre esa base, todo lo que el libro contiene no son opiniones infundadas, sino argumentos sostenidos en evidencia concreta, que es lo que vale. Es un análisis científico y objetivo que, como buen análisis que sirve para la intervención política, no es neutral.

PerónLeaks estudia el peronismo clásico (1943-1955) en su totalidad, no tomando tal o cual rasgo particular para encontrar aspectos “positivos” o “negativos”. Brinda, entonces, una imagen acabada, completa. Abarca desde los inicios de la carrera política de Perón en el GOU, mostrando sus orígenes fascistas, hasta la clausura de su segundo gobierno, que lo encuentra en soledad y casi sin apoyo obrero. Desnuda el fabuloso aporte que hizo al reforzamiento de la estructura represiva del Estado, en particular construyendo órganos de inteligencia como la CIDE y la División Informaciones  Políticas poniendo allí a conspicuos torturadores.

Enseña, además, que mucho de lo que ha pasado a la historia como grandes concesiones a la clase obrera, en la realidad tuvieron un impacto menor del que la propaganda posterior instaló. Una cosa sucedía en los papeles y otra era su implementación. Los aportes de la autora no escapan tampoco al terreno económico, donde se muestra, por ejemplo, como el peronismo logró constituir una burguesía por completo adicta, pero también alcanzó un entendimiento con las corporaciones existentes. En especial, con las agrarias con las cuales tuvo un enfrentamiento de características similares del que protagonizara el kirchnerismo en el 2008, y que culminó con el recorte de los derechos de los trabajadores agrarios. Al mismo tiempo, supo entenderse con la Iglesia a la cual le dio un importante poder de control sobre la cultura y la educación, hasta el momento en que el gobierno decidió ejercer en forma directa la función de censor y guía de la vida intelectual.

Con esta evidencia, más otra tanta más, Kabat concluye que el peronismo dejó una clase obrera más religiosa, más nacionalista, más apegada a la cultura del trabajo, más sindicalera, más patriarcal y que ha naturalizado la violación de los derechos humanos, además de sufrir una cruda represión. Una clase obrera a la que se le enseñó a odiar a la izquierda y que desarrolló un acusado macartismo.

En definitiva, se trata de un libro imprescindible y de combate. Es una herramienta para la lucha revolucionaria, porque desnuda con claridad el verdadero carácter del peronismo: burgués, represor y antiobrero. Disipa toda duda sobre su posible carácter progresivo para mostrarlo tal cual es: un enemigo de la clase obrera y el mayor obstáculo para la revolución socialista.

 

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