A media agua

Eduardo Sartelli, Historiador

El gobierno K festeja. Festeja el 24 de marzo nada menos que en la ESMA. Tiene razones para festejar: ha conseguido arrimar a su rebaño un conjunto nuevo de seguidores, los organismos de DD.HH.. No es una novedad: la mayoría de ellos siempre jugó en el campo burgués. Pero nadie puede negar que la incorporación de la otrora ultra intransigente Hebe de Bonafini, hoy transformada en un engranaje más del aparato ideológico del Estado burgués, del mismo Estado que masacró a la generación revolucionaria de los ’70, es una victoria en toda la regla. Una victoria K. El festejo no se detiene allí: el FMI ha aprobado las cuentas y el gobierno pasó la auditoria que lo habilita a seguir recibiendo dinero de los organismos internacionales. Otra victoria K. El asunto no termina allí, porque el triunfo de Zapatero en España es vivido como propio por el elenco gobernante. Otra victoria K. Y como si el coro de alcahuetes que pulula por el universo del Señor del Sur no creyera que tanta alegría seguida le va a hacer mal, los precios de la soja y el petróleo promueven nuevos brindis. Una nueva victoria K.
¡Adelante a toda máquina! grita la Marina, transformada en nave insignia de la flota “transversal”: ellos también se autocritican. Indudablemente, otra victoria K. Feliz en la cubierta de un Titanic rescatado de las profundidades, Kirchner festeja. Mientras tanto, la realidad sigue su curso. Ha comenzado el pro- ceso de indexación de la economía: el aumento de los precios no puede detenerse por mucho más tiempo. Lo que significa que la puja por los salarios no se hará esperar. Lo mismo sucede con las provincias: la coparticipación federal y el déficit provincial estarán, de ahora en más, en el ojo de la tormenta. Solo hay que recordar que todas las crisis sociales y su correspondiente traslado al plano político comienzan en las provincias, los eslabones más débiles del capitalismo argentino. Convendría ir mirando con más cuidado a Santiago del Estero, una repetición a escala ampliada de Catamarca, y a San Luis, una versión reducida del Argentinazo. En el mismo sentido, se acabó el tiempo para jugar con los acreedores privados, a los que habrá que empezar a pagarles. Nito Artaza visita a Castells, Castells lo apoya desde la calle. Algo habrá que hacer este año con los ahorristas. Las tarifas se mantuvieron bajas por una clara decisión política: no despierten a la cacerola dormida. Pero el precio es la desinversión y, por ende, la escasez y los cortes, por ahora, de gas. ¿Nos espera un verano 2004-5 al estilo Alfonsín? Si no se hace algo con las tarifas, es más que probable. En términos estrictos, el 2004 será el primer año de gobierno K, porque es el año en que deberán tomarse decisiones.
No puede descartarse que el gobierno Kirchner logre capear el chubasco. Depende mucho de la coyuntura mundial. No puede descartar se, por lo tanto, que estemos en el inicio de un ciclo como el que protagonizó el alfonsinismo con el Plan Austral o el menemismo con la Convertibilidad. Las noticias, sin embargo, no son buenas. El 2004 presenciará, sin dudas, una serie de eventos internacionales de primera magnitud, desde la probable derrota de
Bush hasta una no menos probable, vuelta de tuerca a la recesión mundial. Es un año de prueba, preludio de crisis de envergadura. Sobreviva o no hasta la reelección o, incluso, la consiga, el ciclo K puede, como los anteriores, tener un final abrupto: cada una de las “recuperaciones” de la economía nacional fue seguida por una crisis política mayor: 1982, 1989, 2001. Más que “reinsertarse en el mundo”, el capitalismo argentino parece navegar por un campo de hielo, a tientas en la oscura noche de la economía mundial. Lo que está claro, sin embargo, es que, más allá de los datos sospechosos del gobierno
y sus paniaguados de la prensa, las tendencias actuales de la economía y las variables “sociales” dicen otra cosa. Precisamente, para combatir a ese periodismo complaciente, El Aromo crece, inaugurando tres secciones de análisis de coyun1ura: una página de economía, otra dedicada al mundo del trabajo y una más, a política nacional e internacional. Si este año viene complicado, nos proponemos acercar a nuestros lectores la mayor cantidad y calidad de material posible para entender la realidad. ¿Y qué dicen, por ahora, los datos a mano? Que no hay muchas razones para el festejo. Que el barco que aparenta tener un timonel enérgico, lejos de haber salido a flote, se encuentra varado a media agua.

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