Piqueteros del mundo… Sobre la participación de los jóvenes suburbanos en las movilizaciones de Francia

Por Marina Kabat – En un artículo de diciembre,1 refutábamos la caracterización de lúmpenes que se había realizado sobre los jóvenes de los suburbios franceses. Señalábamos que era significativo que sólo 80 de los 3.000 detenidos figuraran en los registros de la policía y que muchos de ellos declararan tener trabajo. Planteábamos entonces que se trataba del sector más explotado de la clase obrera europea. Apuntábamos también que la revuelta había sido exitosa porque había logrado arrancarle una serie de concesiones del gobierno. En la lucha, habían gestado formas de organización técnica y habían desarrollado consignas políticas. El límite era la falta de una organización política más amplia, especialmente la construcción de una dirección. Las movilizaciones que enterraron el proyecto de Contrato de Primer Empleo (CPE, ver recuadro) y que conmovieron a Francia durante marzo nos dan la razón en aquellos puntos y abren nuevos interrogantes.

De la indiferencia a la acción política

Es difícil seguir la participación de los jóvenes de los suburbios. Intentaremos ordenar la escasa información disponible para luego sacar nuestras propias conclusiones. En primer lugar, las medidas propuestas por el gobierno se presentaban como una respuesta a las necesidades de los jóvenes de los suburbios y como parte de las ayudas prometidas tras la revuelta de diciembre. Según los medios, ellos se desinteresan inicialmente de la lucha contra el CPE, sea porque les serviría o porque no se identificaban con los universitarios que encabezaban el reclamo. Clarín del 15 de marzo reproduce el comentario de un abogado parisino a jóvenes universitarios: “Ustedes no entienden que el contrato no es para ustedes. Es un resultado de la crisis de la banlieue 2, es para dar trabajo a los excluidos. Si ustedes no incorporan a ellos en su reclamo, esto será visto como un movimiento de élite, de sorbonianos que temen la precariedad, pero ignoran la solidaridad”. Según Clarín, “muchos franceses comparten la visión del abogado.”3

El Primer Ministro francés, Dominique de Villepin, el 12 de marzo defiende el CPE diciendo que es útil a los jóvenes de los suburbios. Como repuesta, los estudiantes de los suburbios se incorporan lentamente a la rebelión, aunque la mayoría pareciera permanecer indiferente.4 El 16 de marzo marca un punto de inflexión, ya que por primera vez los jóvenes de los suburbios participan en forma masiva de la movilización.5 Buscan además ser claramente reconocidos. Van a la marcha con sus códigos postales pintados en sus rostros. Estos números -el 93, el 94 y el 95-, marcas del estigma y motivo de la discriminación, son transformados por ellos en un símbolo identitario. Frente a la maniobra del gobierno que buscaba oponerlos a los universitarios movilizados diciendo que no participaban porque a ellos sí les servía el proyecto, los jóvenes de los suburbios deciden responder. Participan de la manifestación y se organizan para que su presencia colectiva sea reconocida. La marcha del 16 termina en enfrentamientos con la policía y se señala a este grupo como el culpable. Llama la atención, sin embargo, que al menos por lo que muestran las fotos no fueron sólo ellos quienes se enfrentaron a la policía. Muchas imágenes muestran jóvenes que parecen más bien universitarios por sus vestimentas. Sin embargo, va a ser una constante señalar como autor de los enfrentamientos sólo a este sector o, en algunos casos, a “anarquistas y extrema izquierda.”6

Una alianza malograda

Sobre la marcha del 18 de marzo se describe la presencia de los suburbios como parte de las postales del día. Así, se dice que todos los manifestantes se sacan fotos unos a otros en medio de la algarabía y el festejo por la masividad de la manifestación. “Los de la banlieu se diferencian: con sus teléfonos celulares, graban las imágenes en su cámara de video incorporadas y lo transmiten a sus amigos. Después, los llaman y comentan con grandes carcajadas. Ellos son los reyes de la tecnología. ‘Bill Gates debería darle trabajo a los chicos de la banlieu’, informa un vicealcalde comunista de Yvelines, asombrado ante el juego.”7

El 22 y 23 de marzo los medios repiten las declaraciones: el gobierno teme que el conflicto se traslade a los suburbios.8 El 24 de marzo, se relatan los sucesos del día anterior, se los llama ya “los casseurs o rompedores” y se los acusa no sólo de provocar a la policía, sino de robar a los mismos manifestantes. Hecho ante el cual la policía tarda en actuar. Hay descripciones detalladas de sus ropas, de las cervezas que tiran, pero nunca aparece cuántas personas formarían el grupo. Luego, cuando la represión llega, se describe la situación como de guerrilla urbana; arrojan piedras, molotovs, incendian autos.

El 29 de marzo los que plantean su preocupación porque el conflicto se extienda a los suburbios son los sindicalistas, que parecen manejar este argumento para presionar al presidente Jacques Chirac, al tiempo que se presentan como quienes controlan y contienen el movimiento. Sin embargo, no parecen tener muy firmes las riendas: “[los sindicatos] calman las pasiones de los estudiantes y controlan como pueden que la violencia no desmadre los cortejos de manifestantes […]. Pero no lo consiguieron, los “casseurs” (vándalos) de los suburbios decidieron encabezar la marcha del martes con su uniforme de combate:

las capuchas, la cara tapada, palos, hierros y sevillanas suizas. […] ‘juventud basura’ podía leerse en el sticker del grupo de ‘casseurs’, que encabezaban la marcha para desesperación de los forzudos muchachos de la seguridad de la CGT…” Nuevamente se producen incidentes y se habla de “escenas de guerrilla urbana.”9

El 4 de abril se teme que se repitan los incidentes con los “vándalos” o “rompedores”, como se los empieza a llamar. Los enfrentamientos con la policía se reproducen, aunque esta vez no se mencionan robos. Éstos pudieron haber sido parte de una maniobra divisionista del gobierno que temía que la movilización se ampliara y radicalizara. Tras los robos hay una fuerte campaña contra los “vándalos”. En la siguiente marcha, aparecen más aislados y la represión contra ellos es muy dura. Ellos acusan a los camarógrafos y a los policías de colaboradores. Se tapan con sus capuchas para no ser reconocidos. Se los vuelve a comparar con una guerrilla urbana. El periódico español El Mundo los llama directamente animales, los acusa de atacar a los periodistas y da la cifra de 352 detenidos y 32 heridos.10 Por primera vez se plantea con claridad una actitud diferenciada del resto de los manifestantes, que habría adoptado actitudes pacifistas con chicas tirándoles besos a los policías antidisturbios, mientras 206 personas eran detenidas.11

Es probable que los robos aludidos se hayan desarrollado, pero la policía inicialmente los dejó hacer. De esta manera se buscó aislar al grupo más radicalizado entre los manifestantes. Parece claro que los enfrentamientos con la policía no fueron llevados adelante sólo por estos jóvenes suburbanos ni por los activistas anarquistas y “ultraizquierdistas”. Desde las tomas de las universidades a los bloqueos de accesos a aeropuertos, líneas férreas y autopistas hay una fuerte tendencia a la acción directa del conjunto del proletariado francés. Es a esta tendencia a la que se quiere poner coto por medio de estigmatizarla y adjudicarla en forma exclusiva a un grupo menor, al que se busca aislar actuando en base a los prejuicios ya existentes entre el resto de la población.

Avances y limitaciones

La capacidad de acción colectiva de los jóvenes de los suburbios  avanza  al  participar en las manifestaciones. Logran discutir y en ocasiones ganar la cabecera de la marcha. Sin embargo, no han podido imponer disciplina entre sus propias filas (el caso de los robos) y carecen de una dirección política. En consecuencia, no han podido conformar una alianza con otros sectores y evitar el aislamiento. Su participación agudizó el nivel de enfrentamiento y colaboró en la victoria. Que el gobierno comprometa subsidios (aunque éstos sean fundamentalmente a los empresarios) es una victoria.12

Al igual que el medio millón de inmigrantes que se movilizan en Estados Unidos, o los trabajadores de la confección y desocupados en la Argentina, estamos viendo en Francia cómo una de las fracciones más sumergidas de la clase obrera comienza a moverse. Esta fracción compuesta en gran parte por desocupados, a pesar de su disposición a la lucha no ha podido capitalizar sus acciones por causa de su carencia de dirección política. Por contraste, esto nos muestra lo favorable de la situación argentina, donde los desocupados están organizados; también demuestra el error de algunos partidos de izquierda que creen que ésta es una tarea simple que no exige mayores esfuerzos. Vemos, en cambio, la dificultad que la izquierda europea tiene por delante, al tiempo que ya divisamos también sus prometedores frutos.


Notas

1 Kabat, Marina: “La pedagogía del fuego. La revuelta de los jóvenes de los suburbios franceses y la cobertura de los medios”, en El Aromo, n° 26, diciembre de 2005.

2 “Suburbios” en francés.

3 Este abogado se equivoca al caracterizar a los jóvenes universitarios como una elite. Estos estudiantes están sufriendo un proceso de proletarización, a diferencia del mayo francés no se trata sólo de pequeña burguesía. Muchos de ellos deben trabajar para costearse sus estudios y han experimentado en carne propia el problema de la precariedad laboral.

4 Todas los citas de este párrafo corresponden a Clarín, 15/3/06, www.clarin.com (todos los artículos de Clarín salvo los del 17/3/06, han sido bajados de este sitio).

5 Clarín, 17/3/06.

6 Clarín, 20/3/06, dice que más que los jóvenes de los suburbios, los violentos fueron los anarquistas y ultraizquierdistas” El Mundo (2/4/06) comentando los enfrentamientos tras el discurso de Chirac, dice que se trataba de 2.000 jóvenes, algunos estudiantes, pero sobre todo activistas anarquistas y ultraizquierdistas. Manifestaba el temor de que en la próxima protesta actuara esta minoría violenta de anarquistas, ultraizquierdistas y jóvenes de los suburbios. Noticia reproducida en www.pagina12.com.ar

7 Clarín, 19/3/06.

8 “Hay un peligro en esta efervescencia liceísta y estudiantil y es que despierte la agitación en los suburbios, que continúan muy tensos. Ninguno puede creer que las cosas se pueden arreglar en tres meses en profundidad’, dijo el Ministro del Interior”, en Clarín 23/3/06. El día anterior habían planteado a modo general que este temor sobrevolaba el ambiente.

9 Clarín, 19/3/06.

10 El Mundo, 5/4/06, reproducido en www.pagina12.com.ar

11 Clarín, 5/4/06. En otras ocasiones pareciera que se hubieran dividido entre los que se retiraban de los enfrentamientos y los que se plegaban. En esta ocasión quedaron los “casseurs” y los pacifi stas, cuya actitud hacía resaltar más la violencia de los primeros al tiempo que los aislaba.

12 Quedan por verse las consecuencias de los alcances del nuevo plan exclusivo para los jóvenes de las áreas sensibles. Un pequeño llamado de alerta a mirar la letra chica de la propuesta, más cuando, antes de retirar el CPE, abiertamente se planteaba la alternativa de restringirlo a los jóvenes suburbanos excluyendo a los universitarios.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *