Nacional y Popular. El MLN y la construcción del programa de liberación nacional (1955-1969)

a67julietaEdiciones ryr acaba de publicar Nacional y Popular, un libro que analiza en profundidad la historia de la organización MLN-Movimiento de Liberación Nacional. Adelantamos aquí un fragmento donde se plantea el objetivo de la obra para poder responder a una pregunta fundamental: ¿por qué perdimos en los ’70?

Julieta Pacheco
Grupo de investigación de la lucha de clases en los ’70

La obra que publicó Ediciones ryr, nuestra editorial, estudia la historia de la organización política Movimiento de Liberación Nacional (MLN o “MALENA”). Este trabajo forma parte de una investigación mayor que desarrollamos en el Grupo de investigación de la lucha de clases en los ’70 y de la cual hemos publicado diferentes artículos en El Aromo. El objetivo general del grupo es comprender cuáles fueron las causas de la derrota de la fuerza social revolucionaria que se forma en 1969, a partir del Cordobazo. Teniendo en cuenta que algunas condiciones objetivas estaban dadas, debido a una crisis de hegemonía por parte de la burguesía que se veía imposibilitada de resolver la crisis política, nos preguntamos por qué no se formó, en términos de Gramsci1, un partido revolucionario que tomara la dirección del proceso abierto en 1969, hegemonizando a la clase obrera y al conjunto de las nomenclaturas que pretendían dirigirla.
La primera hipótesis que sostenemos al respecto es que la fuerza social revolucionaria adolecía de una debilidad subjetiva, radicada en su fragmentación y disgregación manifestada en diferentes programas y partidos nominales. La segunda hipótesis se refiere a que el fracaso de la fuerza social revolucionaria se debió a un desfasaje entre la activación de una fracción de la pequeña burguesía, desde la caída de Perón, y la entrada en un reflujo relativo de la clase obrera a partir de la represión sufrida durante el frondizismo. Tercero, la adscripción de la mayoría de la clase obrera a una estrategia reformista (peronismo). De esta manera, como dijimos, una fracción de la pequeña burguesía se activa, pero al no encontrar un referente local que le permitiera adoptar una estrategia adecuada a las condiciones estructurales argentinas, toma como modelo la propuesta exitosa de la Revolución Cubana y los movimientos de liberación en Argelia y Vietnam. Estos procesos no sólo representaban la vía armada para la toma del poder, sino que, en el caso de Cuba, mostraba que la revolución era posible en el continente. La adopción del modelo cubano llevó a que una parte de esta fracción social activada ejecutara una estrategia, la guerrillera campesina, que no era propia de la estructura Argentina, debido a que aquí no sólo no había campesinos, sino que la clase obrera se encontraba concentrada en las ciudades2. La construcción de guerrillas urbanas no cambia sustancialmente la ecuación.
Por otra parte, la otra cara del proceso lleva a la pequeña burguesía que rechaza el modelo cubano a inclinarse por alguna variante de acercamiento o fusión con el peronismo. Sólo un reducido número de organizaciones rechazó, simultáneamente, tanto el influjo guerrillero como la claudicación ante el peronismo. La mayor parte de la izquierda, entonces, se encontraba dividida y/o asediada por los dos obstáculos principales a la formación del partido revolucionario en la Argentina de la época: la influencia de la lucha armada y la preponderancia del peronismo en el seno de la clase obrera. La historia del MLN es testimonio de ambas cosas.
Consideramos también necesario estudiar los años ’60 debido a que allí se dio el proceso de discusión estratégica y programática de las formas que se hicieron masivas en los ’70. En nuestro grupo, por un lado, Stella Grenat3 desarrolló una investigación sobre las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL), tratando de comprender las contradicciones de la estrategia que tomará forma en los ’70, la lucha armada. Por otro lado, la investigación del MLN intenta dar cuenta de la construcción de los elementos que formarán el programa de liberación nacional que será adoptado por Montoneros, a la vez que funcionará como un canal de peronización de fracciones de la pequeña burguesía antiperonista. Al análisis programático del MLN, que se realiza en el libro, se le suman dos factores más, que se manifiestan a partir de esta investigación. El primero, es que la importancia de la discusión sobre la estrategia propuesta por Cuba se extenderá mucho más allá de las organizaciones político-militares. El MLN no practicaba la lucha armada, sin embargo, intervenía en el debate estratégico en forma teórica y práctica. El segundo, es el debate sobre la relación entre la actividad intelectual y la actividad política. El MLN era una organización formada por intelectuales y pretendía, entre otras cosas formar cuadros revolucionarios y construir teoría revolucionaria. Su estudio permitirá replantear algunas cuestiones relacionadas con la problemática por autores como Terán, Sigal y Gilman.
Si uno efectúa un repaso por los estudios sobre el período advierte la ausencia de trabajos específicos que permitan comprender los procesos de radicalización de los intelectuales como parte de la construcción programática que se llevará adelante durante los ’60. La homogeneización de los programas de los grupos culturales como de las organizaciones políticas, no permite apreciar el gran espectro político del período ni la disputa programática que se daba en su interior. La conclusión que se desprende de estos estudios es que la formación de las organizaciones de los ’70 encontraría sus causas en un simple proceso de imitación de la experiencia cubana o de sometimiento al peronismo. En nuestra hipótesis, sin embargo, lo que caracteriza a todas las corrientes políticas del período, “viejas” o “nuevas”, es la tensión que se produce entre ambos polos, tensión que expresa la fuerza de esas influencias, pero también la conciencia de la necesidad de superarlas. En lo que comprende al problema de la relación entre intelectuales y política, vemos que la operación de reconstrucción ideológica de los ’80 tuvo como objetivo el repudio de los intelectuales revolucionarios y la reivindicación del reformismo. Es obvio que, más preocupada por la justificación actual de sus autores, esa bibliografía no puede terminar en una reconstrucción científica del proceso aquí estudiado. Con respecto al problema de la “nueva izquierda”, separado del anterior solamente por una cuestión metodológica, observamos que la falta de investigaciones al respecto produce un importante déficit en el conocimiento y comprensión del problema en cuestión, llevando a que trabajos que se presentan como científicos, con excepciones, no sean más que percepciones subjetivas.
Las fuentes con las que trabajamos en la obra son fuentes escritas éditas e inéditas, acompañadas de testimonios orales de dirigentes y militantes del MLN. Utilizamos una serie de artículos publicados en la revista Contorno, la correspondencia entre Ismael Viñas y Arturo Frondizi, artículos escritos por Ismael Viñas en periódicos de divulgación masiva y entrevistas. También recurrimos al periódico político Qué Hacer y Soluciones Populares para Problemas Nacionales. Estas fuentes se complementaron con entrevistas a ex miembros de Contorno y a fundadores del MLN. Asimismo, examinamos documentos escritos por miembros del MLN o por la organización en su conjunto. A su vez, trabajamos con la prensa Liberación, órgano oficial del MLN, con documentos internos y documentos elaborados por la Dirección de Inteligencia de la Provincia de Buenos Aires (DIPBA) hoy en poder del Archivo Provincial de la Memoria. También aquí complementamos las fuentes escritas con entrevistas orales a diferentes ex militantes del MLN, en su mayoría miembros de la dirección, considerando que éstos tienen una visión totalizadora del proceso y de la organización.
La hipótesis central de este trabajo es que el MLN ejemplifica muy bien la trayectoria general de la pequeña burguesía en su proceso de radicalización: nace con una debilidad subjetiva profunda que se manifiesta en su claudicación frente al peronismo y al guevarismo. Esa debilidad tiene su origen en la crisis de la izquierda tradicional (PC-PS) y en la relativa pasividad de la clase obrera durante buena parte de los ’60, mientras asciende la estrella de la Revolución Cubana. La crisis del MLN provendrá precisamente de la incapacidad de superar esta debilidad, partiéndose en quienes proponían una salida coherente: integrarse al peronismo (con o sin estrategia armada) o desarrollar un programa que lo separara radicalmente (con o sin estrategia armada).

NOTAS

1 Gramsci, Antonio: Notas sobre Maquiavelo sobre la política y sobre el Estado moderno, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 2001.
2 Sartelli, et. al.: “Para una historia de la pequeña burguesía criolla”, en Razón y Revolución nº 10, primavera de 2002.
3 Grenat, Stella: Las FAL y la construcción del partido revolucionario en los años ‘70, Ediciones ryr, Buenos Aires, 2011.

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