¿La década ganada? Flexibilización K

El 28 de noviembre Cristina twitteó un artículo donde tildaba a la reforma laboral macrista de flexibilizadora, en lo que sería, cuando no, una “vuelta a los ‘90”. En oposición a ello, la década ganada habría promovido leyes destinadas a “ampliar derechos laborales y recuperar los perdidos”. Vamos a cantarle las cuarenta a esta caradura.

La reforma del macrismo busca avanzar sobre nuestras condiciones laborales, produciendo cambios en las indemnizaciones, el blanqueo, las horas extras y la jornada laboral, la tercerización y el acceso a la justicia laboral. En todos estos puntos, el kirchnerismo cuando fue gobierno hizo lo suyo. Y no precisamente en favor de los trabajadores. Vayamos uno por uno.

Las indemnizaciones son ese pequeño reaseguro que tenemos los trabajadores para que los patrones piensen dos veces antes de echarnos y que nos devuelvan una pequeña parte de lo que nos robaron. En los ’90, Menem le puso un piso, de dos salarios, y un techo, no sea cosa que despedirnos cueste demasiado. ¿Qué hicieron los Kirchner? Mantuvieron el techo y bajaron el piso a un salario.

Blanqueo del empleo en negro. “Bueno”, me dirá, “acá si hizo algo”. Sí, redujo las cargas que tienen que pagar los patrones para ponernos en blanco. Eso desfinancia al ANSES, de donde salen nuestras futuras jubilaciones. Para el patrón, un lujo, porque puede blanquear a un costo más bajo. Así y todo, esta medida tampoco sirvió para reducir el empleo en negro. Para colmo, se habilitó a firmar lo que se llamaron Convenios de Corresponsabilidad Gremial, que permiten que los patrones de toda la economía puedan acceder a este beneficio de reducción de aportes.

En cuanto a las horas extras, Macri quiere incorporar el “banco” a los Convenios Colectivos. Esto ataca nuestro derecho a cobrar entre un 50 y un 100% más las horas extras. Sin embargo, ya Cristina había dejado intacta la posibilidad que en acuerdos particulares se utilizara esta modalidad. Y de hecho, su Ministerio de Trabajo los avaló durante su gestión.

La “década ganada” trajo también el crecimiento de la tercerización y los contratos basura. Casi 1 de cada 10 trabajadores en blanco estaban con contratos a término, es decir, que podían quedar en la calle de un día para el otro. En el caso particular del Estado, antes de la llegada de Néstor un 6% de los laburantes estaban con contratos, cuando se fue Cristina había aumentado al 19%.

La justicia laboral. De esto ya hemos hablado en LHS nº 2. El kirchnerismo, utilizó el invento de la “industria del juicio” como excusa para limitar la reparación que los trabajadores recibimos por los accidentes y enfermedades que nos causa el trabajo (y que son muchas más que las que la ley reconoce). Si antes teníamos la posibilidad de cobrar la indemnización rápida de las ART y luego iniciar el juicio para reclamar la compensación total que correspondía, Cristina nos dejó con una sola posibilidad: o elegimos cobrar poco y rápido, o vamos a un juicio de años hasta ver un peso.

Además de todo esto, en los convenios se mantuvo la prohibición de indexar salarios. No hace falta que le recordemos, compañero, los niveles de inflación de la “década ganada” que se devoraban nuestro salario.

Llegado a este punto, a nadie puede quedarle dudas que lo que salió a decir Cristina es lisa y llanamente una mentira. Y la realidad es que no sorprende. La “flexibilización”, es decir, el ataque a las conquistas que conseguimos con nuestra lucha, es una demanda de la burguesía y todos sus gobiernos intentaron, en la medida que la fuerza se los permitía, avanzar en ella. Néstor y Cristina no fueron la excepción, sino unos buenos garantes de la ganancia capitalista.

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