El problema de los obreros de la vid en La Pampa. Una de esas batallas que se libran para que todo siga como está…

aromo59_vidGonzalo Folco

Corresponsal de El Aromo – La Pampa

Sin lugar a dudas el gobierno nacional ha leído a Giuseppe de Lampedusa, se han puesto las ropas del gatopardo y pretende construir consenso durante este nuevo año eleccionario, creando una falsa conciencia entre la población. Provocaron, al comienzo, un cierto entusiasmo: la convicción de que algo cambiaría, de que nada peor a la situación desbordada del 2001 nos podía pasar. De hecho el sistema capitalista y la democracia como forma de gobierno les han permitido a Néstor y Cristina emprender diferentes proyectos que la izquierda argentina y otros sectores de la sociedad reclamaban: el juicio a los represores de la dictadura y el matrimonio homosexual. La concreción de algunos de estos hechos ha llevado a la propia presidenta a creer que “hoy somos una sociedad más igualitaria”.(1)

No obstante, al gobierno se le escapó el detalle de que la situación material de las mayorías empeoró, que la desigualdad social aumentó y que asistimos a una degradación socio-cultural sin antecedentes en nuestro país. La actual desocupación y sub-ocupación, la consecuente expansión del ejército industrial de reserva y el pauperismo consolidado se traducen en el plano social con el aumento de la delincuencia, la inseguridad y la indigencia. Es importante señalar esto, porque detrás de los ropajes reformistas del gobierno se esconde la negación más grande de los autodenominados “justicialistas sociales”, atacar la raíz del problema: el propio sistema capitalista. Lo que el gobierno nacional, y sus homólogos aquí en La Pampa, nunca pensaron fue cambiar las reglas del mercado y las relaciones sociales de producción que articulan este sistema destructivo.

Resulta ahora que tras el conocimiento de los sucesos ocurridos en San Pedro, en donde la empresa transnacional Nidera explotaba a obreros santiagueños en condiciones de trabajo paupérrimas, la olla comienza a destaparse en diferentes puntos del país. La prensa nacional y regional dio a conocer en los últimos meses las malas condiciones de trabajo que debían soportar los obreros contratados para el desflore del maíz de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe, así como también la situación de los trabajadores de la yerba en Misiones, del arándano y el limón en el noroeste argentino.(2)

Ahora, todos se ponen el traje del gatopardo nuevamente: el Ministerio de Trabajo denuncia, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) parece embestir contra la evasión de las empresas agrícolas. UATRE, al verse atacado por el gobierno nacional, también alza la voz, al igual que los funcionarios de turno de la provincia. Nadie se responsabiliza. En todo caso, la culpa la tienen los “pulpos” transnacionales.

Error conceptual, no son esclavos

Todos concuerdan en considerar a estos trabajadores como “esclavos”, es decir que todos ellos estarían bajo el dominio de algún “amo”, perdiendo la capacidad de disponer libremente de su propia persona y de sus bienes. O bien bajo un sistema de “trata de personas” como advirtió el secretario de Derechos Humanos de La Pampa, Rubén Funes.(3)  Si bien estamos de acuerdo en que hay que denunciar, investigar y juzgar a los culpables de estos delitos, creemos que existe un error conceptual que es necesario aclarar. La esclavitud implica la pérdida de la libertad individual y el carácter forzado, no voluntario, del trabajo. Mientras en el esclavismo el amo coaccionaba extraeconómicamente a sus esclavos para que trabajasen para él, bajo el capitalismo los obreros son libres: pueden elegir entre trabajar en las condiciones existentes o morirse de hambre. En eso consiste la libertad bajo el sistema social en que vivimos.(4)  Por ello, el concepto de libertad bajo relaciones capitalistas de producción es totalmente restrictivo, no debemos buscar explicaciones fuera del sistema o en la existencia de relaciones que pertenecen al período colonial.

Por lo tanto, el primer efecto de llamar a estas situaciones “trabajo esclavo” es ocultar el grado extremo de explotación que soporta la clase obrera bajo las actuales relaciones de producción. No es la supervivencia de modos de producción anteriores, sino la misma dinámica del sistema capitalista la responsable de la pauperización e hiperexplotación de estos trabajadores del agro. De ahí que resulta un error conceptual llamarlos “esclavos”. Ellos, en realidad, son trabajadores asalariados, contratados por empresas transnacionales productoras de semillas como Pioneer de DuPont, Nidera, Status Ager, y Southern Seeds Production, a través de servicios de firmas de contratación de personal, logística y supervisión de trabajos de campo como SMW Agro, Adecco Specialities y Manpower entre las más importantes.

Los hechos

El 17 de Febrero pasado hallaron en un viñedo ubicado a 20 km de la localidad de 25 de Mayo (suroeste de La Pampa), a 34 trabajadores rurales bajo condiciones de extrema explotación. El viñedo pertenece a la empresa Alto Valle del Río Colorado, que se dedica al negocio de los forrajes y la vid. Esta empresa es propiedad de Albanesi S.A., un grupo empresarial radicado en Rosario, Santa Fé. Albanesi S.A. funciona como un holding, es decir, controla las actividades de diferentes ramas mediante la propiedad de todas las empresas o de una parte significativa de sus acciones. De hecho la empresa posee capitales colocados en la industria del gas, la energía eléctrica, el transporte de gas natural, la producción en campos de petróleo y tratamiento de líquidos, la producción de forrajes y vid, la producción de vinos y el transporte aerocomercial.

Los trabajadores habían llegado al lugar el 1 de febrero y debían finalizar su faena el 20 de abril, durante el allanamiento encontraron a 34 obreros, casi todos eran tucumanos, a excepción de dos que venían de San Luis. Algunos de ellos manifestaron a los inspectores de trabajo que la jornada se extendía de 12 a 14 horas diarias y reconocieron que fueron engañados: antes de salir de Tucumán/San Luis les habían prometido pagar 4 pesos la canasta de uva recolectada más la comida y, cuando llegaron a La Pampa, les dijeron que les iban a pagar 3. A la fecha del allanamiento, ninguno había cobrado y, pese a las promesas, debían pagarse su comida. La investigación se inició a partir de una denuncia penal presentada por el delegado local del Ministerio de Trabajo de la Nación, Edgardo Senén González. Anteriormente se había realizado un operativo para constatar la denuncia, en el que participaron efectivos de la Policía Federal, representantes de la Subsecretaría de Derechos Humanos de La Pampa, personal de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo y un delegado de UATRE Seccional La Pampa.

Detuvieron a 3 personas, un enólogo que representaba a la empresa Bodegas del Desierto S.A., también propiedad del holding Albanesi. El segundo detenido era el jefe de la cuadrilla que contactó y trajo, en un micro del gremio de UATRE Seccional Tucumán, a los trabajadores. El tercer detenido, en tanto, es el encargado del personal en el viñedo de la empresa Alto Valle del Río Colorado. Lo primero que se puede señalar entonces es que ante este nuevo contexto de denuncias que enfrenta al “campo” con el gobierno nacional, las autoridades pampeanas y los representantes del gremio de trabajadores rurales local se movilizaron ante los hechos investigados y ambos se reclamaron defensores de los trabajadores rurales, frente a la explotación de las grandes empresas, es decir, se pusieron los ropajes del gatopardo, por un momento. ¿Por qué no lo habían hecho antes?

Sin embargo, sabemos que estas situaciones en el agro son recurrentes, presentan un carácter estructural, son las fracciones de la clase obrera más empobrecidas que se ven obligadas a aceptar míseras condiciones de trabajo. Y además el mismo hecho de que entre los detenidos se encuentre un representante de UATRE (Seccional Tucumán) desenmascara la intencionalidad de la directiva. Este gremio ha respondido históricamente a los intereses de la patronal, se ha coaligado con las corporaciones patronales del agro cuando pudo, y ha relegado a un segundo plano la defensa de los reclamos obreros rurales, el antecedente más inmediato lo encontramos en los cortes de ruta del 2008 en la provincia, cuando se podía ver a los dirigentes de UATRE pampeanos junto a conocidos chacareros de la región, mientras los obreros de estos últimos estaban realizando labores en sus campos.

Según se informó para el caso de los trabajadores de la vid, las condiciones y el lugar de trabajo eran pésimos. Existían tan sólo dos retretes para uso de todo el personal y la instalación de contenedores para ser utilizados como dormitorios. La elevada temperatura en el interior de estos dispositivos obligaba a los trabajadores a dormir en la intemperie y en el suelo. Además hay que considerar el hecho de que el trabajo en la recolección de la uva se efectúa a elevadas temperaturas que pueden generar insolación y desmayos. Los inspectores informaron también que los trabajadores carecían de ropa de trabajo y de instalaciones para la higiene personal, a tal punto que para bañarse “debían recurrir a una manguera”.(5)

Una solución posible

Como se advirtió estos obreros tucumanos y puntanos forman parte de las fracciones más pauperizadas de la clase obrera argentina y se ven obligados, por lo tanto, a trabajar bajo cualquier condición. Se trata de un problema generalizado que afecta a varias fracciones de la clase obrera, específicamente, todas aquellas que trabajan en negro y que son contratadas por empresas tercerizadas. Un avance importante sería implementar un subsidio universal al desempleo por el valor de la canasta básica real. Así, cada trabajador tucumano, santiagueño o puntano que no tenga trabajo no va a tener que optar entre el hambre y la superexplotación. Con un subsidio no inferior a 2500 pesos mensuales raro sería que los peones de la vid optaran por volver a emplearse en condiciones como las vigentes. Caso contrario, la población queda desprotegida y sin opción. El mismo efecto tendría la medida sobre el empleo en negro en las ciudades. Plata hay de sobra: basta con utilizar la masa de dinero que se recauda para algo más provechoso que subvencionar empresas.

No faltará antropólogo folklorista o patrón que nos objetará no atender a las “particularidades” y las “subjetividades” de cada uno de los trabajadores. Según esta gente, el destino de humillación, pobreza y enfermedad es una elección. Elección que, seguramente, los objetores nunca en su vida tomarían. Lo cierto es que este gobierno no puede ir más allá del grito de ocasión, de responsabilizar a tal o cual empresa (no a la patronal en su conjunto), cobrar alguna multa (que volverá en forma de subsidio) y mantener todo como está, por la simple razón de que el kirchnerismo vive de lo que le dejan las migajas de la renta agraria.

Notas:

(1) Véase www.clarin.com/politica/Cristina-promulgo-ley-matrimonio-homosexual_0_302369983.html
(2) Véase el tratamiento de estos temas en el suplemento TES de El Aromo en números anteriores, www.razonyrevolucion.org.
(3) Véase www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-162656-2011-02-19.html
(4) Véase Desalvo, Agustina: “Los trabajadores santiagueños, ni esclavos ni campesinos” en www.razonyrevolución.org.
(5) Véase www.laarena.com.ar/la_provincia-trabajo_esclavo_en_25_de_mayo-58150-114.html

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