Documentos – Otro regalo peronista

Educacion Oscar Ivanissevich fue el Ministro de Educación de Isabel Martínez de  Perón. Se  encargó de suceder en el mismo cargo a Jorge Taina quien, a  partir de la muerte de  Juan Domingo Perón en julio de 1974, tenía los  días contados en la cartera  educativa. Ivanissevich asumió el 14 de agosto  de 1974. Su figura se identifica con lo  que se conoció como “Misión  Ivanissevich”, el inicio del proceso de depuración y  persecución  ideológica de la izquierda en la Universidad. Procedió a intervenir todas  las casas de estudio universitarias aduciendo que el peligro de la subversión y los  disturbios ocasionados por la militancia política requerían una tarea de limpieza sin  precedentes. Con esa meta se procedió al despido y cesantía de miles de docentes,  estudiantes y no docentes. La gremial docente denunció el cesanteo de miles de  trabajadores. También se atacó el ingreso irrestricto, se introdujeron cupos de  estudio para desalentar el ingreso a las carreras humanísticas en beneficio de las  técnicas. En el mismo sentido, se procedió al cierre directo de aquellas carreras que se consideraba más politizadas como sociología, ciencias de la educación y psicología. Su tarea no se circunscribió al ámbito universitario. A menudo se encargó también de depurar a los secundarios combativos: se ordenó a los preceptores reprimir asambleas estudiantiles como ocurrió en el Carlos Pellegrini y cientos de estudiantes fueron sumariados y expulsados de sus colegios. Para muchas de las medidas realizadas se sirvió de la legislación sancionada por el mismo Perón como la “Ley de Prescindibilidad”. Sólo la alteración de fuerzas iniciada por el Rodrigazo logró poner fin a la “misión” de este personaje de la estirpe de López Rega en septiembre de 1975. Sin embargo, su tarea sería retomada a partir de marzo de 1976. Los siguientes documentos resumen su peculiar caracterización de la crisis revolucionaria tal como se manifestaba en el ámbito educativo.

Sobre el comunismo en la educación

Disertación del señor Ministro de Cultura y Educación en la escuela de Defensa Nacional (28 de octubre de 1974).

Cada acción humana tiene una historia y esa historia ha sido concretada por Almafuerte. Él dijo: “cada acción humana es el resultado de una lucha entre la bestia que llevamos adentro y que quiere ser bestia, porque es bestia y la bestia que no quiere serlo porque se siente hombre”. He aquí con pocas palabras el principio de la hominización que sólo se logra por la enseñanza y el ejemplo. La enseñanza que un país democrático como el nuestro debe conducirse por la verticalidad de principios inmutables que todos los argentinos deberíamos compartir. La verticalidad fundamental nace para nosotros en la tradición, se concreta y documenta luego en la Constitución Nacional, se canta en el himno, se venera en la Bandera de Belgrano, surge nítida en el Escudo Nacional y hasta en la más pequeña escarapela de French y Berutti. El que no sienta en su alma esta verticalidad no sabe bien qué es ser argentino. El argentino ha sido siempre de alma abierta, de espíritu dispuesto a conquistar la libertad y a usarla generosamente, desbordante en hospitalidad, dispuesto siempre a prestar su ayuda hasta los límites de lo incomprensible. Todas expresiones espontáneas que surgen de la grandeza de su tierra y de su historia.
Pero hemos sufrido una crisis política que abriendo las prisiones indiscriminadamente, definió con claridad el estado contrario a la democracia y la comunidad organizada. Es este el punto de partida de un verdadero caos político y social que perturbó a muchos jóvenes a los que se les ofreció más derechos que deberes. Así surgieron conflictos jamás conocidos en la Argentina y se propiciaron crímenes horrendos que conmovieron el alma nacional. En ese ambiente los comunistas nacionales y extranjeros lograron hacer prosélitos.
En los colegios secundarios la actividad gremial prevista por la ley y el estatuto fue desvirtuada en la práctica por los políticos de la docencia. La propaganda despectiva contra el Estado y el Gobierno permitió el aprovechamiento de esa propaganda por un partido político de izquierda que procuró capitalizar en su favor las ansiedades de los docentes siempre en desmedro de todas las otras organizaciones. Las campañas tendenciosas que algunos dirigentes han realizado escuela por escuela burlándose de la conducción nacional y aprovechándose de la buena fe de los docentes, se han hecho mientras el Estado, es decir el pueblo, les paga sus sueldos y les confía a sus hijos. Lo mismo que cuando estimulan la rebelión en la Universidad, mezclando el problema de unos docentes con otros docentes o cuando alienan a los jóvenes a no respetar las jerarquías naturales, cuando anuncian nuevos planes de lucha procurando mantener en vilo la expectativa docente y de los estudiantes. Siempre a la pesca de incautos que les sirva de comparsas.

El huevo de la serpiente

Hace muchos años, dirigentes comunistas, ante el fracaso político en las elecciones, reconocieron que se habían equivocado al realizar el proselitismo en la clase obrera, porque la mayoría de los trabajadores o se habían peronizado o en el fondo aspiraban lógicamente a entrar en la clase media (nivelación hacia arriba) deseando para sus hijos la superación universitaria. Entonces lo comunistas decidieron cambiar el objetivo, volcándose a las mentes juveniles estudiosas porque al estudiante argentino le gusta hacer especulaciones teóricas para las cuales nada mejor que la dialéctica marxista que llena las facultades de filosofía de la República.
La intensidad máxima de la propaganda ideológica se centró en los colegios secundarios, como lo aconsejan los marxistas y puede leerse en el número 45, página 45, de la revista Cuarta Internacional. Al mismo tiempo, las radios internacionales, en una prédica constante llamaban a la juventud y a la niñez a la rebelión contra todas las jerarquías: padres, maestros, profesores y autoridades. Todo lo que Perón había logrado con su doctrina cristiana, argentina, justicialista se fue desvaneciendo ante la avasallante infiltración roja.
Señores: hace 61 días hábiles que comenzamos a desbrozar el campo dañado por largo tiempo de abandono. Otros problemas preocuparon más al país que la educación y la ecuación se fue quedando mientras oportunistas izquierdizantes se aprovechaban ese tiempo para sembrar la mala semilla antiargentina. Esa semilla pudo germinar, florecer y dar frutos gracias a la buena fe y al optimismo de los argentinos que nunca creemos en la importancia de los primeros síntomas hasta que el mal llega a la gravedad máxima. Esta enfermedad es la más grave de la patria. La escuela argentina es la enferma, gravemente enferma y propaga su mal.
Para recuperarse, la escuela necesitará un largo y medido tratamiento con terapia intensiva en el cual deberán participar todas las fuerzas aún sanas de la República: padres, madres, maestros, profesores, fuerzas armadas, fuerzas policiales y laborales. En esta terapéutica activísima tendrán que ayudarnos hasta los que no están convencidos y discuten nuestro diagnóstico. Es evidente que Dios nos impone un desafío para que unidos argentinicemos a la escuela que por el sentir de la mayoría debe ser argentina.

Sobre las huelgas docentes

Comunicado de Prensa nº 174, 17 de junio de 1975.

Recordar a Sarmiento que nunca propició la holganza es deber de todos los maestros. Al hablar de la escuela repetimos siempre: la escuela es la prolongación del hogar, los maestros prolongan y completan la tutela maternal. […] ¿Puede una madre declararse en huelga? La huelga de madres sólo cabe en la imaginación de los perturbados, de los delirantes, de los drogadictos, de los psicópatas que perdieron la razón. Se nace madre, se nace maestra como se nace poeta o se nace santo. Es un don superior que Dios otorga a los elegidos. La vocación de la madre como la vocación de la maestra supera todas las tribulaciones de la vida y debe superarlas y neutralizarlas. […] La huelga es un derecho indiscutible de todos los trabajadores, menos de las madres y de los maestros. Las madres y las maestras no pueden asimilarse a ninguno de los trabajadores comunes, las madres actúan en representación del sacrosanto derecho del hogar. Los maestros en representación del Estado, ante una audiencia que vive y siente la voz del docente a la que está unida. El maestro debe superar, neutralizar, disimular todas sus rebeliones ante sus alumnos a los que no puede transmitir sus inquietudes si no quiere perder el pedestal del que disfruta. […] La huelga es así contraria a todos los principios pedagógicos en los que está fundada la docencia. La técnica educacional resulta de ese modo desquiciada.
Las huelgas que ha sufrido la escuela argentina fueron siempre por razones que ningún ministro de educación puede resolver. No está en discusión temas educativos, ni técnicas pedagógicas. El país está hoy en emergencia económica nacional, la incitación al desorden no mejorará la situación de los docentes y servirá a los que quieran cambiar nuestra bandera por el trapo rojo.

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