CHACO: Del “campo” a la “ciudad”: las escuelas “Faro”

Por: José Almeida

El jueves 26 de octubre, la vicedirectora del INFOD (Instituto Nacional de Formación Docente) Florencia Mezzadra, se reunió con el ministro de Educación, Daniel Farías y otros funcionarios, para planificar la implementación de la formación docente y de programas para el ciclo lectivo 2018. Adelantaron que se organizará un equipo de formadores en toda la provincia para trabajar todo el año con supervisores, directivos y docentes de todos los niveles y modalidades en el marco del programa “Nuestra Escuela”.  De la misma partida fue el anuncio de la puesta en marcha del programa de “Escuelas Faro” en 200 escuelas primarias y secundarias de la provincia.

¿Qué son las escuelas Faro?

Chaco, al igual que buena parte del NEA, se ubicó a la cola en la tabla de los resultados de las Aprender 2016. En nuestra provincia, casi la mitad de los alumnos obtuvo rendimiento básico o debajo del básico al finalizar la escuela primaria tanto en lengua como en matemáticas. Al término de la secundaria el panorama es más oscuro: casi el 90% de los alumnos se encuentra en el nivel básico en matemática y más del 60% ubica el mismo escalafón en lengua. Sin embargo, el gobierno provincial se aferra a un resultado “sorprendente” que, meses atrás, copó la tapa de los diarios: las escuelas rurales habrían rendido mejor que las urbanas en las pruebas Aprender. Para llegar a esa conclusión, ponderaron cómo, sobre un total de 6.308 escuelas rurales vulnerables, 3.911 superaron el promedio nacional; se trataba de las escuelas con menos de diez alumnos. Los especialistas aseguraron que este “modelo rural” tiene varias características que pueden explicar aquellos resultados y podrían ser la clave en la mejora de las escuelas urbanas. En principio, se trata de una educación personalizada, es decir, por la poca matrícula que asiste a estas escuelas, el docente focaliza toda la atención que el alumno o alumna requiere. También son multigrados, es decir, comparten el aula hasta tres grados con uno o dos docentes y se trabaja por proyectos interdisciplinarios, o sea un tema puede ser abordado desde la perspectiva de cada espacio curricular, lo que significa la desaparición de las materias. Además, se destaca el “buen clima” en el aula y el apoyo de las familias.

Buena parte de la reforma que hoy está en marcha para la Nueva Escuela Secundaria recupera parte de ese discurso. Para que no queden dudas, además, la provincia adhirió al Programa Nacional Escuelas Faro, acordado entre la Secretaria de Innovación y Calidad Educativa, el Instituto de Formación Docente (INFOD) y los ministerios de las 24 provincias. Cómo, escuelas urbanas que cuentan con 40 alumnos por sección van a personalizar la enseñanza, es un misterio que todos parecen obviar.

Un peldaño más hacia la degradación educativa

La implementación de este programa sería profundizar aún más la degradación educativa. Aunque, como también sabemos, Chaco tiene experiencias de escuelas paraestatales que fueron creadas con estos criterios y que enarbolan la bandera de “experiencia alternativa y superadora” de la escuela “clásica y conservadora”. Este nuevo engendro (que no tiene nada de nuevo) es lo que proponen como modelo de calidad educativa de la escuela del futuro. Usted ya sabe compañero qué se traen entre manos. Lo sabe porque lo venimos anticipando en varios números de nuestro periódico. Esta degradación es el resultado de la degradación social, de las transformaciones tecnológicas que hacen obsoleta una clase obrera educada, de la expansión de la población sobrante para las necesidades del capital, de la pauperización social creciente. Para una sociedad degradada, una escuela degradada. El Estado es responsable y los docentes no podemos taparnos los ojos, tenemos que atacar los verdaderos males de la educación. Por eso, es urgente realizar un congreso de educadores en el marco de un plan de lucha. Mostrar que entendemos las causas y conocemos las soluciones. Mientras nosotros no lo hacemos, ellos instalan recetas mágicas, soluciones increíbles y la idea de que el problema o está en el formato, o somos nosotros.

 

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