El virus del capital. Sobre las baterías económicas anunciadas por el gobierno y la crisis mundial

en Aromo/El Aromo n° 110/Novedades

La semana pasada el gobierno anunció una serie de medidas económicas por la pandemia. De aquí a fin de año se avizora una estampida inflacionaria, con un default abierto de la deuda, mientras el mundo acelera las tendencias previas a la crisis: medidas proteccionistas de varias potencias, con el máximo exponente de la guerra comercial entre China y EEUU. Es esperable una pugna aún más feroz entre las fracciones de la burguesía internacional para recuperar sus ganancias, con peores condiciones para los trabajadores.

Por Damián Bil y Ianina Harari – CEICS

A comienzos de la semana pasada, el gobierno anunció una serie de medidas económicas con el objetivo, según el discurso, de enfrentar las consecuencias del Coronavirus. En conferencia de prensa, los ministros Kulfas y Guzmán presentaron los anuncios más destacables. A saber: ayuda estatal para los sectores en principio más afectados por el parate de la actividad (la industria del entretenimiento, gastronomía, turismo), la eximición del pago de aportes patronales para estas ramas y rebajas para otros sectores, el refuerzo del seguro de desempleo, la reactivación del plan Procrear y del Ahora12 (con énfasis en productos de Pymes), líneas de crédito con preferencia a pequeñas empresas por 350 mil millones de pesos, con tasas del 26% y fondos de bancos privados. También se otorgarían créditos por 25 mil millones de pesos a partir de líneas del Banco Nación para la industria de alimentos, insumos de limpieza y médicos; por 8 mil millones para producir equipamiento que fomente el teletrabajo y un plan para inyectar 3 mil millones para que los parques industriales mejoren el equipamiento técnico. A su vez, desde el Estado se invertirán 100 mil millones de pesos para obras públicas (viales, viviendas, infraestructura y turismo); se establece un programa de precios máximos por 30 días para insumos fundamentales y, para el sector exportador, se espera que la AFIP acelere los reintegros de impuestos.

A su vez, se informó que se van a brindar bonos de emergencia para perceptores de planes sociales, para quienes cobren AUH y jubilados, como así también reforzar provisión de los comedores. Se indicó que se atendería la situación de cuentapropistas y de sectores carenciados mediante un fondo de emergencia que otorgaría $10.000 en abril para hogares que no tuvieran otro ingreso, un monto que no alcanza a cubrir siquiera la canasta alimentaria.[i]

Mientras tanto, para buena parte de la clase obrera no queda más que ir a trabajar. En los últimos días se multiplicaron los casos de detenidos por estar trabajando o circulando hacia su labor cotidiana o alguna changa, imposibilitados de abandonarla debido a que se quedan sin sustento. Y de sectores que se “exceptúan” día a día a la normativa de la cuarentena. A los que se atiende con premura es a los empresarios: el gobierno, luego de declarar la cuarentena, relajó la normativa a pedido de (entre otros) Paolo Rocca de Techint, incorporando varios sectores más a las “actividades esenciales”. En otras ramas, los controles a establecimientos, a diferencia de lo que ocurría en la calle, parecieron brillar por su ausencia. Fábricas como Pepsico, Felfort o Mondelez, del sector alimentación pero que no producen ningún bien “esencial” en estas circunstancias (snacks y golosinas), continuaron en operación obligando a ir a su personal.[ii] Cuando la estrategia del gobierno pasó de la minimización del problema a la alarma general, la UIA se puso “a disposición” pero exigiendo rápidamente medidas para compensar sus pérdidas, las que parecen haber sido atendidas: entre ellas, prórrogas para el pago de impuestos, rebaja de aportes, subsidio para el pago de salarios, financiamiento blando y, sobre todo, suspensión de paritarias.[iii]

Es la economía…     

Se calcula que todo este paquete de medidas insumiría unos 600 mil millones de pesos, un 2% del PBI. Esta batería, según funcionarios, podría contener la situación a lo sumo durante dos meses.[iv] Si bien esta medida está signada por la emergencia sanitaria y, consecuentemente, económica, las medidas se asemejan más a lo que planteó en campaña el albertismo, cuando se prometía estimular el consumo con frases vendehumo del estilo “vamos a llenar la heladera de los argentinos”.[v] Es decir, un discurso que rememoraba al primer kirchnerismo, con una batería de subsidios para el capital (tarifas controladas, créditos, subsidios para el pequeño y mediano capital, incentivos al consumo interno). Claro que, al llegar a la Rosada, sin renta ni capacidad de endeudarse, esto se planteó como un imposible.

Ahora bien: la cuestión del Coronavirus puede ser un salvoconducto para el gobierno. Por un lado, funciona como excusa para largar este plan de contingencia, que retoma la línea de salvataje del capital planteada en campaña; por otro, les permite despegarse del problema FMI y pago de la deuda. De controlar la situación, o salir medianamente airoso, Alberto ganará un espacio político relevante: podrá “despegarse” de la tutela de Cristina, como Néstor lo hiciera alguna vez con Duhalde, y por otro lado despejar por un tiempo la crisis de la deuda y las negociaciones con el FMI. Incluso el organismo, dada la situación internacional de parate de la economía, recomendó a acreedores una sustantiva quita y plazos más amplios para la Argentina.[vi] Incluso el Banco Mundial ya dispuso de un préstamo de U$S 300 millones para gastos social.

La crisis del Covid-19 brinda al gobierno la posibilidad de acelerar su política de rescate al capital y de tener un chivo expiatorio para justificar el ajuste. Ante la caída en la actividad y por ende en la recaudación, la solución inmediata es la emisión. La base monetaria se expandió en solo nueve días (del 15 de marzo, cuando se realizaron los primeros anuncios de aislamiento, hasta el 23) en más de diez mil millones de pesos,[vii] que son los que se volcarán al mercado. De cumplirse las medidas reseñadas, la magnitud de este proceso irá en aumento. Esto esconde una dificultad en el mediano plazo: la inflación reprimida que anida en la dinámica de la economía argentina. Existen, amén de la emisión, dos aristas por las que puede precipitarse. Por un lado, el nivel de las tarifas, atrasadas a pesar de la progresiva quita de subsidios de la gestión de Cambiemos. Por otro, el valor del dólar, que también se mantiene estable como medida de contención de la inflación. La situación de depresión del comercio mundial y de ausencia de ingreso de divisa vía deuda presiona hacia una devaluación de la moneda, lo que se evidencia en el valor del dólar paralelo o blue, que el 24 de marzo alcanzó un promedio de 85,5$ (un 23% por encima del oficial). A eso se le suma la devaluación del real, que acumula un 26,3% en lo que va de 2020, la mitad de ello solamente durante marzo.

Otra dificultad en el mismo sentido es el desplome del precio del crudo. El promedio de las variedades Brent, WTI y el de referencia de OPEP, habiendo empezado marzo en torno a los 50U$S por barril, registraron el 23 de este mes un promedio de 24U$S (alcanzando el WTI el piso de 19,5U$S el 20 de marzo). O sea, una caída del 50%. La caída del precio es un duro golpe para la producción no convencional, como es el caso de Vaca Muerta, que con bajos precios encuentra dificultades de costos. Para mantener la actividad, deberá sostenerse con subsidios al sector, agregando más presión al déficit fiscal.

En resumen, el panorama se presenta ideal para una reedición de lo que los economistas denominaron el “efecto Olivera-Tanzi”, como hacia mediados y finales de los años ’80, con una retracción del PBI del 10% en solo cuatro años (1987 a 1990), un masivo aumento de la base monetaria y del déficit fiscal y un contexto de varios años de elevada inflación relativa. En este marco, la magnitud de una posible explosión inflacionaria estará determinada por la profundidad de la recesión. Ya antes de la emergencia sanitaria, se estimaba una retracción del PBI de entre el 1,3% (FMI) y el 2% (OCDE) para este año.[viii] Con esta situación, generalizada, la caída de la actividad seguramente será mayor.

De aquí a fin de año, el panorama que se avizora es entonces de estampida inflacionaria, con un default abierto de la deuda. Por eso, el riesgo país superó en estos días los 4.500 puntos. A su vez, con problemas para ingresar dólares dada la caída de los precios internacionales de los bienes exportables al menos desde 2013, la disminución del flujo de comercio mundial producto de la crisis y de la pandemia, y la falta de prestamistas para la Argentina, el gobierno debería ir a un default y una devaluación, en un escenario similar al de comienzos de 2002. Con eso, podría ajustar de forma brutal la economía, deprimiendo los salarios (recordemos que tanto en el evento hiperinflacionario de 1989 como en la crisis de 2001, el salario real en la economía perdió un 24% de su poder adquisitivo), saneando la estructura económica e imponiendo nuevas condiciones de vida a la baja. Total, ahora se le puede echar la culpa no solo a Mauricio, sino también al virus. Con un país parado, al igual que el mundo, al gobierno le conviene echar recursos al mercado, y hacer explotar la crisis ahora. En este posible escenario, descargando un ajuste en toda la regla, podrían hasta renegociar los pagos y mostrarse como el personal político que, pasada la emergencia sanitaria, contuvo la crisis.

… a nivel mundial

La pandemia fue planteada por varios medios como el cisne negro de la economía mundial. Pero esta figura no es correcta: este concepto implica la aparición de un evento que altera de forma sorpresiva y negativa un panorama relativamente ordenado. Pero la economía mundial no se encontraba en ascenso. Por el contrario, está en crisis desde los años ’70. En todo caso, el Coronavirus viene a funcionar como catalizador de la crisis, acelerando las tendencias ya presentes.[ix]

Para analizarlas, repasemos el ciclo de largo plazo. Hacia fines de los ’60 y comienzos de los ‘70, el boom económico de la posguerra comenzó a agotarse. Se inició un período de erosión en la tasa de ganancia. Merced a diversas transformaciones, a nivel productivo, político, y en otros aspectos, el capital comenzó a migrar desde las potencias mundiales hacia países con reservorio de mano de obra barata. Primero México, luego el Asia. El primer caso relevante fue el de Japón, que creció en los ’60 a un promedio del 10% anual, complejizando progresivamente su estructura productiva. Para la década de los ’80, llegó a representar un 13% de la economía mundial, siendo la tercera potencia detrás de los Estados Unidos y de Europa. Pero en los ’90, su estrella se apagó: desde 1991 hasta la actualidad se encuentra en estancamiento crónico, creciendo su PBI a solo 0,9% anual. Ya entre los ’80 y los ‘90, fue el turno de otros países que ofrecían mejores condiciones de acumulación, como los del sudeste asiático. El más importante de ese grupo de los denominados “Tigres Asiáticos” fue Corea del Sur. Este país, que ya registraba elevadas tasas de crecimiento desde los ’60, creció a un ritmo de un 8% anual entre 1980 y 2000, a partir de la disponibilidad de mano de obra barata. Esta integración implicó un aumento neto en el mercado laboral coreano de 8,5 millones de trabajadores en el lapso 1970-1990. A una tasa de explotación brutal: en promedio, un obrero coreano trabajaba al año un 35% más de horas que un congénere japonés y un 61% más que un trabajador alemán, francés o estadounidense. En 1987, el costo laboral por hora en la economía coreana apenas superaba los 2 dólares, lejos de los 11 de Japón y los 17 de los EE.UU.[x]Cuando la economía coreana se complejizó y los salarios subieron, el capital siguió migrando a países con menores costos laborales para la producción de ramas trabajo-intensivas. Imaginará el lector a quién le tocó el turno a partir de los ’90: China. Con una masiva dotación de población rural, alrededor de 840 millones de personas en 1990, contaba con un reservorio de mano de obra muy barata para, desde el control centralizado del Estado, movilizar y ocupar en la producción manufacturera urbana. Los empleados en la industria y servicios pasaron de 132,4 millones de obreros en 1980 (un 31% de los ocupados) a 573,3 millones en 2018 (74% de los ocupados). Merced a ese proceso, China pasó de representar un 2% de la economía mundial a comienzos de los ’90 al 13% actual. El ingreso de estas regiones expandió de manera fenomenal la producción de plusvalía absoluta, lo que funcionó como una de las contratendencias a la caída de la tasa de beneficio (la otra con similar importancia es el incremento del “capital ficticio”, a partir de nuevos ciclos de endeudamiento a escala global). Pero como pasó otrora en Japón y Corea, en el país de Mao este proceso de incorporación de mano de obra barata también llega a su ocaso. En 2011, por primera vez en la historia moderna de China, la población urbana superó a la rural. Si bien aún resta población por movilizar, se agota progresivamente el reservorio de obreros baratos. A su vez, a medida que se complejiza el mercado laboral y aumenta la ocupación, también lo hacen los salarios. Entre 2000 y 2016, el salario real urbano se incrementó en 2,5 veces. Con esa ventaja reducida, la competitividad de ciertas exportaciones se erosionó. La economía china se ralentiza, quedando en el pasado las tasa de crecimiento de los ’90 y de 2000 (entre 10,5 y 11% promedio) y acercándose a un tasa más “normal” (6,1% en 2019, la más baja desde el 3,9% que registró en 1990). Asimismo, su consumo interno se ameseta. Como en el resto del mundo, el gobierno chino busca tirar la pelota hacia adelante, incrementando el endeudamiento interno y generando burbujas como la inmobiliaria. Lo que se observa, entonces, es que la incorporación de masas enteras de la población y la expansión de la magnitud de plusvalía absoluta se hace más lenta, por la progresiva ocupación de la mayor parte de reservorios de mano de obra barata. El inconveniente adicional es que, a diferencia de la situación post 2009, China no parece estar en condiciones de impulsar una recuperación económica a partir de su demanda de insumos al mundo. Algunos analistas posicionan a la India como posible reemplazo de la locomotora china, pero aun no aparece en condiciones de reemplazar al gigante asiático.[xi] En otras palabras, esto significa que la contratendencia por producción de plusvalía absoluta proveniente de los países asiáticos pierde efecto. El fantasma de una depresión severa reaparece, lo que se manifiesta en la ralentización económica previa al desboque de la pandemia. China, que impulsaba la economía mundial, va perdiendo combustible. El famoso virus solo vino a acelerar esa situación.

Barajar y ¿dar de nuevo?

En este contexto, el mundo acelera las tendencias presentes previas a la crisis. Las medidas proteccionistas de varias potencias, extremadas con el máximo exponente de la guerra comercial entre China y EEUU, se profundizarán aún más. Como en la caída previa (2009), algunos gobiernos abandonan las medidas de austeridad que venían siguiendo (Alemania) y otros amplían los paquetes de estímulo fiscal. Merkel anunció el primer presupuesto con déficit desde 2013, donde se destacan los 156 mil millones de euro destinados a paliar los efectos de la pandemia. En Francia, Macron ya había anunciado la semana previa medidas de salvataje a las empresas por más de 300 mil millones de euro, además de disposiciones para congelar tarifas y alquileres. El gobierno de los EEUU, que había minimizado el problema en un primer momento, dispuso un plan de contingencia de 2 billones de dólares.[xii] En una economía mundial que se mueve pesadamente, estas medidas para paliar la situación y salvar la acumulación de capital, en un contexto de crisis, pueden ahondar el fenómeno de trampa de liquidez, como le ocurre a Japón. Es decir, dinero abundante y barato (con tasas cercanas a 0 o directamente negativas), pero que no es volcado a la inversión sino al atesoramiento. De cumplirse este escenario, lo que se verá será no solo la penalización a los personales políticos que despreciaron la situación (Trump, Johnson, Bolsonaro), sino más conflictos y mayor presión sobre las masas trabajadoras alrededor del globo. Aunque algunos sugieran que esta crisis puede ser el inicio de una perspectiva más “solidaria” entre la población, la salida nos mostrará una pugna aún más feroz entre las fracciones de la burguesía internacional para recuperar sus ganancias, con peores condiciones para los trabajadores. Si queremos que esta crisis sea el comienzo de la nueva vida, debemos abandonar las tonterías posmodernas pseudocientíficas y poner de pie organizaciones de clase que propongan y avancen en la reorganización de la base de la vida social desde sus cimientos.


[i]La Nación, 23/3/20, https://tinyurl.com/rnf72e6.

[ii]Boletín Oficial, 20/3/20, Año CXXVIII, n° 34.334, pp. 5-6. Ver comunicados de la Corriente Sindical Goyo Flores en https://razonyrevolucion.org/para-el-gobierno-lo-esencial-es-la-ganancia-sobre-las-nuevas-excepciones-a-la-cuarentena/https://razonyrevolucion.org/otra-vez-techint-atenta-contra-la-salud-obrera-en-tenaris-siderca-no-hay-ninguna-produccion-esencial/ y https://razonyrevolucion.org/pepsico-felfort-y-alimentacion-la-lucha-paga/.

[iii]Infobae, 17/3/20, https://tinyurl.com/yx78ucs8.

[iv]Página12, 17/3/20, https://tinyurl.com/w4l4gju; Infobae, 17/3/20, https://tinyurl.com/sllc8em.

[v]Análisis desde diferentes perspectivas de esas promesas de campaña en La Nación, 17/9/19, https://tinyurl.com/uya4j5p; Infobae, 12/12/19, https://tinyurl.com/qvlhjzq y Página12, 1/12/19 y 12/1/20, https://tinyurl.com/vezhj5e y https://tinyurl.com/sz93tep.

[vi]Diarios Bonaerenses, 23/3/20, https://tinyurl.com/uyrrmyz.

[vii]Datos estadísticos del BCRA. Al 23 de marzo, la base monetaria en la Argentina era de 1,722 billones de pesos. El aumento acumulado desde el 10 de diciembre de 2019 es de un 10%.

[viii]Ámbito, 29/1/20, https://tinyurl.com/uqx2qjn; La Nación, 2/3/20, https://tinyurl.com/w7oc3gw.

[ix]Un análisis en este sentido en Michael Roberts Blog, 20/3/20, https://tinyurl.com/v53t42k.

[x]Los datos de este acápite fueron extraídos de la base de datos del Banco Mundial (https://data.worldbank.org/), de la OCDE (https://stats.oecd.org/#) y del National Bureau of Statistics of China (http://data.stats.gov.cn/english/easyquery.htm?cn=C01).

[xi]Pereira, Pablo y Dash, Sahasranshu: “Acumulando miseria. La perspectiva de India como motor de la acumulación internacional”, El Aromo, n° 101, 2018,https://razonyrevolucion.org/acumulando-miseria-la-perspectiva-de-india-como-motor-de-la-acumulacion-internacional/

[xii]La Vanguardia, 16/3/20, https://tinyurl.com/qmja782; El País, 23/3/20, https://tinyurl.com/wypvewn; DW, 23/3/20, https://tinyurl.com/v8wuf9y; Reuters, 25/3/20, https://tinyurl.com/tb52bfl.

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