Una familia muy liberal. Familia y nazismo en “La Ola”, de Dennis Gansel – Nicolás Robles López

la-ola-bueno-11 Estrenada internacionalmente en el año 2008 y en Argentina el 20 de  agosto pasado, la película en cuestión presenta un problema inquietante,  el de la posible vuelta del fascismo, partiendo de un experimento  realizado en un colegio secundario de Palo Alto, Estados Unidos, en los ´601. Si bien la película ubica el escenario escolar como el lugar donde se  desarrollan gran parte de los sucesos, también es necesario tener en  cuenta otro nivel de análisis que es fundamental para la construcción de  la trama argumentativa, el de la familia.
Ya desde Freud, con su teorización sobre el complejo de Edipo, se acepta que la familia es un ámbito importante a tener en cuenta para comprender los comportamientos (en el caso del psicoanálisis, el funcionamiento del aparato psíquico) de las personas. Sin embargo, en Freud y la mayoría de sus continuadores se abstrae el campo de análisis del contexto más amplio que lo abarca, la totalidad social, y se generalizan erróneamente conceptos que obstaculizan el entendimiento del complejo proceso de construcción de la subjetividad individual. Un intento de superar este problema del psicoanálisis fue el de Wilhelm Reich, precisamente en su tratamiento del fascismo y la estructura familiar patriarcal como principal reproductora del sistema capitalista2. Sin embargo, veremos cómo el director de la película utiliza concepciones más parecidas a las de Freud que a las de Reich para plantear que la disciplina, ya sea en la escuela o la familia, y la acción colectiva, son los fundamentos del fascismo. Postura que no sólo no plantea ninguna salida real frente al problema del fascismo sino que culmina en una reivindicación liberal del más agudo individualismo. Niega así la posibilidad de la organización de los condenados y los llama a padecer el sistema social que es el verdadero fundamento del fascismo, el capitalismo.

La sagrada familia

De los distintos personajes de la película, se destacan cuatro de ellos. Rainer Wenger, el protagonista, docente y líder del movimiento; Karo, alumna que se opone al régimen de Wenger; Marco, novio de Karo, con actitudes vacilantes; y Tim, estudiante que se perfila como el prototipo de militante fascista.
La trama atraviesa varios momentos. El primero es el de la génesis de La Ola (el nombre del movimiento), en el que se presenta a los personajes y sus respectivas familias. El segundo, de auge del partido formado, en el que se muestran algunas modificaciones en la conducta de los personajes. Por último, un tercer momento en el que se despliegan las consecuencias negativas para los integrantes del grupo y sus allegados y que culmina de una manera trágica.
Karo, la rebelde, aparece en un comienzo como una persona responsable en sus tareas escolares y entusiasmada con el proyecto del profesor. Al comentarle a su madre el primer ejercicio que les hizo hacer y su fundamentación teórica (“Fuerza a través de la disciplina”), recibe una respuesta negativa que la pone sobre aviso de la peligrosidad de lo que está haciendo el profesor. En el momento en que La Ola se formaliza y adquiere un uniforme, Karo todavía acepta formar parte del mismo. Otra vez será la madre, al burlarse de su vestimenta “militar”, la que provoque su rechazo al uniforme. Finalmente, pasa a la “resistencia” al “régimen” asociada con una compañera anarco-hippie, con la que llevan a cabo una volanteada en contra de La Ola. La familia de Karo está formada por su madre, su padre y su hermano menor, a quien no se le ponen límites (fuma a pesar de su corta edad y manifiesta problemas en la escuela) con el argumento de que el niño “debe aprender sus propios límites”.
Marco, por su parte, es retratado como un carácter vacilante. En los dos primeros momentos de la película no se lo ve tomar ninguna acción concreta por iniciativa propia por aquello que piensa o siente, ya sea por su novia o por el movimiento. Sobre el final reacciona debido a que golpea a su novia. Allí es donde le pide a Wenger que termine con el ejercicio, protesta que hará pública en la escena final, en presencia de todos sus compañeros. Según sus propias palabras, él no tiene familia, aunque en una escena se muestra a la que supuestamente es su madre en una escena amorosa con un hombre que no parece ser su padre. A pesar de que en la película no se observa tan nítidamente, en la página oficial se dice que “su vida familiar es una auténtica pesadilla” y que “su necesidad de un ambiente familiar es lo primero que se verá satisfecho con La Ola”3. Su relación con Karo pasa por los tres momentos: unión con conflictos–separación-nueva y definitiva unión.
Por su parte, Tim es el estereotipo del chico introvertido con problemas. Se adapta fácilmente a La Ola, se somete a Wenger y se muestra como un extremista en todo lo que hace. En el primer momento, emocionado, cuenta a sus padres durante una cena los primeros ejercicios hechos con el profesor. La única respuesta que recibe por parte de su padre es: “Bien. ¿Y por qué no lo hacés?” A partir de ese momento se puede ver a Tim llevando a cabo todo tipo de actividades, desde subirse a una obra en construcción para pintar el logo de La Ola hasta oficiar de guardaespaldas de Wenger. En el segundo momento se da un acercamiento con el profesor y su familia (Anke, su esposa, que está embarazada), en el que se puede evidenciar la identificación que logra Gansel, el director de la película, entre el líder fascista al que Tim se somete (Wenger) y su padre. La característica que une a los dos es la obediencia desmedida del muchacho hacia ellos. Ante la traición de su líder, en la escena final, cuando Wenger decide poner fin a la experiencia, Tim dispara contra uno de sus compañeros y luego se suicida.
Otro es el itinerario de Rainer Wenger: al principio se lo muestra como un profesor que no se toma en serio su trabajo, que simpatiza con el anarquismo y con movimientos antiglobalización y que escucha música punk. Cuando le toca dar una clase sobre “autocracia” a pesar de su voluntad, empieza a comprometerse con su rol de profesor y a investigar sobre el tema. En el momento más álgido del movimiento, Wenger recibe los elogios de su superior, la directora del colegio, y los celos de su esposa, docente también. Con relación a la familia de Wenger se puede observar un movimiento parecido al de la relación antes enunciada entre Karo y Marco pero con un final diferente: unión sin conflictos-unión con conflictos-ruptura.

“El único camino a seguir es la democracia”4

En el desarrollo anterior se puso sobre claro la correlación que establece el director de la película entre estructura familiar y posición política frente al régimen fascista. Aquellos con una estructura familiar liberal, que le permitan hacer lo que quieran a sus hijos, podrán resistir correctamente al régimen. Aquellos cuya familia esté desestructurada (como la de Marco, compuesta sólo por su madre), serán arrastrados al fascismo y sólo podrán salir de él gracias a las virtudes liberales de la primer familia, mediatizadas por su relación con Karo. Los que tengan una estructura familiar autoritaria (Tim), serán nazis hechos y derechos. Aquellos que se comprometan y se organicen, meterán la pata, serán encarcelados y, lo peor de todo, perderán a su familia (el profesor). Gansel negativiza el papel del profesor al mismo tiempo que realza el de Karo. No sólo en su posición política sino con respecto a sus relaciones familiares.
Si esta relación entre política y familia no es lo suficientemente explícita a partir del desarrollo anterior, se puede constatar con las declaraciones del director ante la pregunta de si los seres humanos necesitamos un líder. Gansel declaró:

“Sí, ya está genéticamente en la naturaleza. Nosotros crecemos así, con la figura del padre y de la madre. En nuestra naturaleza está tanto el deseo de pertenecer a un grupo y de someternos algunas veces a líderes, como por otra parte el deseo de independizarnos y de estar solos. Y eso de formar parte de un grupo y someternos a un líder no tiene por qué ser necesariamente negativo”5.

Las contradicciones en las que incurre Gansel son propias del pensamiento burgués, que no comprende que el ser humano es un ser social y que desconoce la existencia de otras sociedades que no sean las de clase. Sólo de esa manera se puede defender la existencia del “gen” del liderazgo y el carácter ahistórico de la familia. Curiosamente, Gansel, que quiere “combatir” el “totalitarismo”, lo inscribe en la misma naturaleza biológica. Enfrentado con el problema del origen del nazismo, el director no hace otra cosa que mostrar su ignorancia y repetir vulgaridades. En el caso de la familia, su “explicación” remite al Freud de Psicología de las masas y análisis del yo6. Siguiendo a Le Bon, Freud plantea que en las masas rige el principio de placer. Debido a esto desaparecen todas las inhibiciones y a las masas no les importa la verdad o la falsedad de lo propuesto por su líder. En las masas lo que cuenta es el factor afectivo por oposición al intelectual, el principio de placer por oposición al principio de realidad. Freud basa sus conclusiones en el análisis de dos masas “artificiales” que, precisamente, como él dice, funcionan de manera compulsiva: la Iglesia y el Ejército. No sólo su funcionamiento se da de esta manera sino que su propósito es mantener la distancia entre el líder y la masa (Cristo, oficiales; fieles y conscriptos). Y cuando se logra un cambio o un ascenso de un individuo de la masa al puesto de líder es sólo para perpetuar la misma estructura y mantener el sometimiento de la masa por el líder. La relación entre ellos es antagónica debido a que el interés individual está contrapuesto al interés grupal. De allí a afirmar que toda dirección es autoritaria, hay un solo paso. Un paso más y toda organización se vuelve autoritaria.
El problema de Freud, de Gansel y de cualquier visión liberal burguesa de las relaciones humanas es que eternizan las formas que adquieren las instituciones sociales en las que se fundamenta el capitalismo. El rechazo individualista a cualquier tipo de organización es la única actitud posible que se le ocurre al director de “La Ola”. La familia “liberal”, aquella que permite que un niño de 12 años fume porque así “toma sus propias decisiones”, resulta el antídoto ideal, constituyéndose en la célula básica de la “democracia” que al director no le resulta “burguesa” sino universal. Curiosamente, incluso en la izquierda la asociación estructura familiar-comportamiento político resulta una explicación sencilla y aceptable. Digo “curiosamente” porque una explicación que reduce un fenómeno de la lucha de clases como el nazismo, es decir, que involucra al conjunto de las relaciones sociales, a un simple emergente sicológico, debiera ser rechazada por idealista y reduccionista por aquellos que defienden el materialismo histórico. Una explicación que además choca abiertamente con la evidencia empírica. Sólo por dar un ejemplo, baste recordar que toda la generación revolucionaria de los ’60 nació de estructuras familiares “autoritarias”. Ese “liberalismo” que se parece tanto a la irresponsabilidad, no sólo no puede combatir al fascismo, sino que es su caldo de cultivo más adecuado, la descomposición social. Oscilando entre “autoritarismo” y “liberalismo”, Gansel no puede, como buen burgués, imaginar una familia adecuada a una sociedad libre (u otro tipo de mecanismo de socialización humana), entre otras cosas, porque no cree en la posibilidad de una sociedad libre.

 NOTAS
1Ver artículo de Natalia Alvarez Prieto en este número de El Aromo.
2Robles López, Nicolás: “El psicólogo social”, en El Aromo n° 48, mayo-junio de 2009.
3http://www.unetealaola.com/
4Entrevista a Dennis Gansel en http://www.cubaliberal.org/internacionales/090723-Elunicocaminoaseguireslademocracia.htm . La página en cuestión es anticastrista y se regodea con la calificación de “veneno” que un intelectual de la isla vertió sobre la película. El propio Gansel describe a Cuba como “totalitarismo”, en una obvia defensa de los gusanos de Miami.
5http://www.elpais.com/articulo/cultura/Dennis/Gansel/deseo/someternos/lider/naturaleza/elpepucul/20081127elpepucul_9/Tes
6Freud, Sigmund: “Psicología de masas y análisis del yo”, en Obras completas, vol. XVIII, Amorrortu, Buenos Aires, 2007.

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