Una estadística violenta. Entrevista a Liliana Gasco (trabajadora del Índice de Precios al Consumidor del Indec)

Por Roxana Telechea – El dibujo de la inflación es tan evidente que ya alcanzó repercusión internacional. El principal argumento esgrimido por los defensores del gobierno es que las denuncias de manipulación están estimuladas por los acreedores extranjeros cuyos bonos se actualizan por el índice de precios. Sin embargo, estos no se han visto perjudicados ya que el otro factor que los regula, el riesgo país, subió al crecer la desconfianza. Es que la manipulación es cada vez más evidente y descarada. Como señalan los propios trabajadores del Indec: si se observa la inflación en la provincia de Mendoza (que tenía un comportamiento similar a la nacional) antes de la intervención podemos tener una idea más certera de la inflación real. Mientras para el primer semestre la inflación en Mendoza fue del 10,5%, en Capital y GBA el dato manipulado dio 3,9%. Una trabajadora del Indec nos contó que ante estas evidencias, el gobierno, lejos de frenar sus maniobras, intenta controlar cualquier indicador que dé algún dato cercano a la realidad.

Es conocida la manipulación del IPC de Capital y GBA. Ahora bien, ¿el gobierno frenó ahí o avanza hacia otros índices?

Lo último es que a todo el equipo del IPC Nacional, que recopila la inflación provincial, se le bloqueó la clave de acceso. Ahora, ellos no tienen tareas asignadas y hay otras dos personas que se están ocupando de ese trabajo. Entendemos que esta forma de quitarle la tarea al equipo que hacía el IPC nacional va a ser también una forma de quitar del Indec todos aquellos indicadores que muestren que el IPC está dibujado. Avanzaron sobre los precios mayoristas, que venían dando un indicio en ese sentido y ahora suponemos que avanzan sobre el IPC nacional, aprovechándose en que los compañeros tienen contratos de locación vencidos. Por su parte, el equipo de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) se negó a sacar el dato de pobreza, porque el IPC, principal insumo para sacar el cálculo de la canasta básica alimentaria y de la total, en estas condiciones, no es fiable.

¿Qué pasó con estas medidas?

A partir de su negativa, se desplazó a la directora, y el equipo de EPH decidió parar. A ellos, nos sumamos el grupo de trabajadores que seguimos repudiando la intervención. Vemos que la intervención del gobierno avanza en todos los sectores, desde la Dirección de Difusión, ahora, Mayoristas, el IPC que ya viene desde enero, y la EPH. Todo esto va acompañado de una reestructuración en la cual se reemplazó gente por personal sin ninguna capacidad, pero que responde a la interventora. Con la gente que más se plegó a denunciar, hay represalias de todo tipo. Las sumas complementarias del salario se redistribuyeron sólo entre la gente que colabora. Hay trabajadores que están presionados porque se les quitó tareas, otros que estamos denunciando y que también se nos cambió la rutina de trabajo. La incertidumbre hace que se viva un clima de violencia. El otro sindicato (UPCN) pasea matones por el sector. Hay tres policías en el piso con un escritorio y bloquean las entradas. Se accede solamente por donde están ellos. Cuando hay asambleas, cierran todas las salidas, hasta las de emergencia.

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