Una aclaración necesaria

 

En la reunión que convocaron algunas asambleas el 1º de mayo a las 10 hs. para acordar un documento único, concurrió una compañera de la Asamblea de Plaza Congreso que goza de nuestra completa confianza. Asistió como veedora con respecto a Piquete y Cacerola ya que esa reunión se llamó de un día para otro a escasas horas del acto y no se pudo decidir en conjunto con las demás asambleas del bloque qué actitud tomar. No obstante intentamos dejar en claro la posición con respecto al acto del 1º de mayo, su carácter y significado. Digo intentamos, porque en todo momento nuestra compañera soportó la hostilidad (tuvo que interrumpir por lo menos tres veces la lectura de un documento de un poco más de media carilla) de parte de un grupo de los presentes regenteados por militantes del PTS. Por supuesto que con los mismos métodos se eligieron tres propuestas similares donde -como era de prever no estaba incluida la nuestra- para que una comisión redactora elaborara un documento común. A pesar de esto, con algunos integrantes de asambleas de Piquete y Cacerola (ya promediando el acto que se realizaba en Jujuy e Independencia) seguimos esperando a que aparezca la comisión redactora con el “consensuado” documento porque, para firmarlo o rechazarlo, por lo menos queríamos leerlo. No fue así, y pasado el tiempo nos dirigimos con el resto de nuestra asamblea para cumplir con los acuerdos de los organizadores, marchar a Plaza de Mayo, no sin antes dejar dicho que no avalábamos ningún documento común y que íbamos a leer el nuestro como también se había acordado en las reuniones de organización: si había más de un sector de asambleas se repartirían el tiempo. Ya en Plaza de Mayo se acercan a preguntarnos si íbamos a firmar el documento, (documento que sólo conocía la comisión redactora y que estaba escrito en una libreta tipo de almacenero con la que subieron a leerlo al escenario). Nuestra respuesta fue un rotundo NO. A partir de ahí, se suceden toda clase de bajezas como mencionar a Piquete y Cacerola como firmantes del documento en cuestión, mentir a la seguridad para que no dejen subir a nuestro compañero a leer el documento, llevar una patota de militantes del PTS a gritar e insultar a nuestro compañero Gabriel mientras leía el documento, etc. En fin, cambian los actores pero los fantasmas de Parque Centenario siguen volando: este 1º de mayo como hace un año se intentó cambiar el escenario de la lucha contra el poder político en Argentina -la histórica Plaza de Mayo- y hoy como hace un año la maniobra del documento único intenta disfrazar de falsa unidad su verdadero propósito que es la uniformidad, madre de la burocracia, el aparatismo y el autoritarismo sectorial de quienes en aquella oportunidad quisieron convertir el 1º de mayo en un acto de lanzamiento de campaña electoral y en esta oportunidad (un sector distinto pero con los mismos métodos) pretendió hacer girar una jornada de carácter obrera e internacionalista alrededor de un conflicto puntual como el de Brukman, que si bien es legítimo y todas las agrupaciones -entre las que se encuentra la Asamblea de Congreso- acudimos desde un primer momento al llamado de la defensa de la fábrica, también hubo que soportar el chantaje de avalar los métodos y la orientación política errónea y sectaria que en definitiva llevó al actual estado de derrota del conflicto para no quedar como “traidores”. Sobre este punto creo que deberían discutir muchas de las grandes organizaciones políticas y piqueteras a la hora de hacer el balance de lo actuado. No obstante, este 1º de mayo demostró que los obreros ocupados y desocupados junto con la izquierda han avanzado en la identificación del enemigo común y la unidad de acción. Quienes integramos Piquete y Cacerola estamos dispuestos a avanzar en ese sentido de unidad: rutinario, tedioso, la mayoría de las veces con más penas que satisfacciones pero acompañando los tiempos de la conciencia popular y la formación de una dirigencia revolucionaria reconocida que dé respuestas políticas y de organización en el próximo Argentinazo.

Juanka, asambleísta de Plaza Congreso.

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