Un mal acuerdo. Los trabajadores del puerto de Mar del Plata, trabajo en negro y flexibilización

Diego GDiego Ghigliazza

Colaborador TESEl pasado 18 de abril, en la delegación local de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación de la ciudad de Mar del Plata, se acordó el incremento del 30% de aumento salarial para los trabajadores pesqueros, un 5% menos que la exigencia inicial de los enrolados en el Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP), quienes durante 12 días mantuvieron paralizadas las actividades del puerto de la ciudad generando pérdidas millonarias en las filas empresariales. Este reclamo salarial se enmarca en la flexibilización del convenio, que actualmente es por empresa y que liga la mayor parte del salario a pautas de productividad, presentismo y permanencia. Los obreros son sometidos a jornadas de 9 horas y se da de baja la antigua garantía horaria.1

Instancias de la negociación

El acuerdo obtenido en vísperas de semana santa fue el resultado de una ardua negociación entre el sindicato, CAIPA (Cámara de Industria Pesquera) y el gobierno provincial y nacional. Nada resultó fácil para quienes creían en la conciliación obligatoria como vía de salida a un conflicto que arrastra años de lucha por mejoras en las condiciones de trabajo. Los bajos salarios y el trabajo en negro fueron motivos suficientes para que los trabajadores redoblaran  las fuerzas y se negaran a cumplir la conciliación dictada por el gobierno apenas comenzado el conflicto, convergiendo luego en un paro por tiempo indeterminado.

De esta manera, el puerto de Mar del Plata dejó de funcionar de manera habitual y los trabajadores organizaron piquetes para que ningún cajón de pesca saliera a las plantas procesadoras. El paro por aumento salarial, que se encontraba congelado desde hacía un año, fue impulsado por SOIP y apoyado por el sector de los fileteros, quienes vienen denunciando desde hace años la existencia de 5.000 trabajadores en negro sobre un total de 8.000 en actividad (ver entrevista). El trabajo precario es la causa principal de las huelgas en este sector, como la de septiembre y octubre del 2007,2 donde los pesqueros fueron reprimidos por las fuerzas de seguridad con saldos de heridos de bala luego de que las empresas se negaran a efectivizar a los empleados tercerizados.

Un nuevo conflicto, la misma problemática

Las condiciones de trabajo no se mejoran con un aumento salarial, que sólo descomprime un conflicto que continua latente. Cristina Ledesma, elegida recientemente como secretaria general del sindicato pesquero, decía luego de firmado el acuerdo: “Todavía nos quedan algunas cosas por seguir reclamando, como el registro pleno de todos los compañeros, pero anunciamos que levantamos la medida”. Según la dirigente, tienen “3 mil fileteros y trabajadores de planta en blanco, mientras que más de cinco mil todavía están trabajando en negro”.3  El acuerdo alcanzado establece que un 18% del aumento se pagará en los próximos días, retroactivos a marzo, pero de ese porcentaje el 12% será remunerativo y, el 6%, no. En tanto, un 6% de aumento remunerativo se pagará el primero de julio y el seis restante el primero de noviembre. Por lo que, de los 35 puntos remunerativos exigidos en un principio por el sindicato, se aceptó un 24 remunerativo en tres cuotas hasta noviembre, sumado a la permanencia de trabajadores en negro sin compromiso de efectivización a corto plazo por parte de las empresas. La intervención estatal en el conflicto benefició las cuentas patronales y trabajó en base a sus pedidos. Hay que recordar que antes de lanzarse el paro por tiempo indeterminado las empresas ofrecieron un aumento del 24%, rechazado por el sindicato redoblando las medidas de fuerza.

En medio del conflicto, la CTA se hizo eco del reclamo al enviar un comunicado de prensa donde especificaba el problema en toda su dimensión, en el cual  calificaron como “inadmisible  que la precariedad laboral bajo sus formas de falta de registración laboral (trabajo en negro), fraude laboral (tercerización) y el trabajo en negro en cooperativas, sean moneda corriente en el puerto de Mar del Plata. Según explicaban: “Desde la CTA reclamamos que se otorgue el 35% de aumento al básico como solicitan los trabajadores y rechazamos el intento patronal de subas no remunerativas porque estas terminan constituyendo un pago en negro”.4  Pese a ello, tomó como un triunfo el acuerdo establecido por ambas partes, aceptando los pagos no remunerativos y las cuotas en contra de lo enunciado en el comunicado anteriormente citado. En definitiva, las empresas pesqueras recuperaron el control del puerto por un acuerdo cercano a su conveniencia según las demandas expresadas al inicio del conflicto. Mientras, los trabajadores en negro seguirán trabajando en negro y los tercerizados seguirán en esa situación. El “aumento” salarial, en el marco general, se vuelve en su contrario, si contempla no sólo la inflación, sino las modificaciones en las condiciones laborales que afectan el pago a destajo, como surge de la siguiente entrevista. Por todo esto, el conflicto en el puerto de Mar del Plata se ha solucionado temporalmente, los motivos que lo originaron se irán profundizando día a día y el futuro, inevitablemente, será otra vez de lucha.

Notas
1 Prensa Obrera, 15/07/2010.
2 Página/12,21/9/2007.
3 Clarín, 18/04/2011.
4 PuntoNoticias, 13/04/2011.

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