Un derrotero anunciado. Sobre el conflicto de los despidos en CONICET

Yo te avisé…
La patronal ya mostró su predisposición a profundizar el ajuste y enfrentarnos para quebrar nuestra lucha. Ya tenemos los primeros indicios de cómo quieren efectivizar el acuerdo. También de cómo quieren continuar después de eso. Diciembre nos dejó un empate, y la patronal apuesta a desempatar la situación a su favor. Frente a esto, tenemos que estar a la misma altura y demostrarle al gobierno que no nos vamos a quedar atrás. (…) Si en diciembre con una toma de cinco días logramos frenar parcialmente el ajuste en ingresos, tenemos que discutir seriamente en la posibilidad de una nueva toma, consultando a todos los compañeros y preparando el clima para ello. Ya vimos lo que nos tienen preparado si no los enfrentamos. Apuestan a desgastarnos, desmovilizarnos y avanzar. No podemos permitirlo.
Comunicado RyR, febrero de 2017
¿Cuántas reuniones más necesitamos para darnos cuenta de que sólo con una medida contundente vamos a lograr arrancarle a CONICET los 498 ingresos?
Comunicado RyR, mayo de 2017
Y así fue. El día de martes 22 de agosto tuvo lugar la quinta reunión de la Comisión Mixta de Seguimiento del Acta Acuerdo firmado en diciembre de 2016, con las autoridades del MINCyT, incluyendo al propio Barañao. Esta reunión se consiguió gracias a que hace pocas semanas tomáramos el hall del MINCyT, exigiendo la reapertura de la mesa que hacía meses no se convocaba. Como cada vez que se realiza alguna medida contundente, se obtiene resultados.
En dicha reunión, las autoridades de Ministerio volvieron a proponer la condición de ajuste en el sector: que los compañeros no entrarán a Conicet sino que se los ubicaría en universidades. Esto trae aparejado varios problemas para los cuales los afectados reclamaron soluciones. En primer lugar, en torno a la cuestión salarial, la patronal especificó que la “creación de nuevos cargos” de JTP y Adjuntos, no contabilizaría la antigüedad de los, al menos, 7 años de becario en el sector. Lo que significa una diferencia salarial que en algunos casos alcanza los 10 mil pesos. En relación a los trabajadores-investigadores del CONICET que ya poseían un cargo de dedicación simple en alguna universidad, lo único que se hará es extenderlo. De esta forma, los investigadores pierden una diferencia salarial al no poder percibir simultáneamente el ingreso por investigador de carrera y por la dedicación simple. Además, debe agregarse que la carga horaria de docencia queda librada a cada universidad en particular, por lo que no está asegurada la continuidad de la investigación como actividad principal, ni del desarrollo de esa línea de investigación. El segundo punto tratado, fue sobre la estabilidad de dichos cargos que tienen que ser concursados en 2 años. Ante la propuesta de los afectados de hacer un reglamento especial para esos concursos y garantizar la estabilidad laboral de los afectados luego de ese tiempo, las autoridades respondieron que eso no era posible. Más aún, textualmente, sostuvieron que hay chances de que el afectado pierda ese concurso. Ante este contexto de una precarización aún mayor, los afectados propusieron formar parte de la redacción del “Programa Especial” entre el MINCyT y el Ministerio de Educación, ya que existen muchas incongruencias e irregularidades en los listados de lugares de trabajo solicitados por los afectados. Las autoridades no accedieron a ese planteo y sostuvieron que esa mesa “no era de negociación”, que el acuerdo ya estaba prácticamente cerrado entre ambos ministerios, de hecho, ya habían adherido 2/3 de las universidades y varios organismos estatales y que recién ahí sería dado a conocer. Una síntesis de la negociación: no conseguimos nada.
¿Un giro de 360°?
Antes de que se diera el informe de la reunión en la asamblea, con la excusa de pasar un aviso, Ileana Celotto (AGD) anticipó lo que sería la línea del Partido Obrero: “hoy cambiaron las reglas del juego”. Quizá convenía que los compañeros expliquen cómo pensaban que eran las coordenadas del gobierno hasta ahora y si consideraban que se venía dando una real negociación entre las partes.
Luego del informe y de las primeras intervenciones (en particular, la del Nuevo Mas y la nuestra) que apuntaron a realizar una medida de fuerza contundente que ponga un límite a la avanzada que venimos sufriendo en la CMS, Lucía Maffey (PO y ex delegada de JCP), tomó la palabra para cuestionar a quienes no habríamos reparado lo suficiente en lo que sería una bisagra del conflicto. En efecto, para el PO, que el gobierno anunciara que no serían creados cargos nuevos, nos colocaría en “una situación diametralmente opuesta”. ¿Entonces el PO pensaba que veníamos ganando? ¿Creían realmente en su caracterización de “triunfazo” en diciembre y que la cosa estaba resuelta? ¿O lo que ofrecía hasta ahora el gobierno era más que aceptable? Si es así, la imagen distorsionada que tenía del desarrollo del conflicto es preocupante y como mínimo nos debería hacer cuestionarnos si quienes subestimaron así al gobierno están a la altura de la situación. Pero como sabemos que el PO no lo subestima, sino que hasta ahora prefirió evitar la confrontación para ser “responsable”, el supuesto “cambio radical” esconde una maniobra para acomodarse frente a la situación inminente de una radicalización de las medidas. Si vamos hacia una nueva toma porque los ánimos están muy caldeados, el PO necesita convencernos de que algo cambió. Es decir, necesita afirmar que hay un elemento novedoso para justificarse ante los compañeros por haber frenado la lucha hasta ahora. De otra forma, no se entiende por qué no deberíamos haber realizado una medida de acción directa hace meses. Lo señalamos en su momento y hoy tenemos los resultados… A esto nos llevó su política “responsable”: permitir que el gobierno nos boludeé durante meses y avance. Pero no nos sorprende, ya el año pasado tuvimos que discutir con el PO porque negaba que fueran a retrasarse las altas de carrera por los problemas presupuestarios y la intervención de Modernización, tratándonos de “alarmistas”, pero luego tuvo que recular e inventar que “algo cambió” para presentarse como paladines de una lucha que no anticiparon y desestimaron de entrada.
Sin embargo, lo peor de su intervención es que, aun en su lectura de que “cambiaron las reglas del juego”, continúan frenando la ocupación y la toma. Para ellos, pensar en algo así se trata de medidas “trasnochadas” que quedan bien para el micrófono, desconociendo la disposición de muchos compañeros a ponerle el cuerpo a una acción fuerte de lucha, tal como manifestaron en la última asamblea regional Buenos Aires. Otras excusas que suelen poner es que el número de compañeros presentes es poco. En diciembre, antes de la toma, rondábamos una cantidad similar. La movilización fue inicialmente chica, cuando veníamos de ocupar CONICET por unas horas la semana anterior. Por otro lado, bien saben los compañeros que una vez tomado el edificio contamos con un poder de convocatoria hacia otros sectores para sumarse a la lucha. Por otra parte, no todo es activo militante. Los trabajadores se movilizan cuando ven que hay voluntad de lucha, cuando se muestra que se está dispuesto a obtener un resultado positivo. Lo contrario desmoraliza. Los compañeros de base no van a movilizarse para nada, para el “vamos y vemos…” que propuso el PO en la última asamblea. Si el “Velorio de la Ciencia” fue convocante, lo fue porque se sabía que no nos íbamos a ir del Mincyt sin una respuesta, lo cual implicaba realizar una ocupación para conseguir la reapertura de la Mesa de Seguimiento. Y así fue. ¿Creen que es convocante ir a la puerta de Conicet para que la patronal nos boludeé y volvernos a nuestras casas con las manos vacías sin luchar, no una sino ya cinco veces? Pero la caradurez del PO y de COB-La Brecha (que lo secunda en todo) incluso les permitió plantear como obstáculo que el interior del país está desmovilizado (¡!) cuando nosotros señalamos en reiteradas oportunidades que la desmovilización fue producto de la dinámica de plenarios que no condujeron a nada, no resolvieron nada, ni cuajaron en ninguna forma de coordinación. ¿Realmente creen que los compañeros van a andar viajando por todo el país para juntarse a verse las caras sin avanzar en nada concreto? Porque a ocho meses de firmada el Acta, no tenemos ningún mecanismo de decisión resuelto a nivel nacional. Los tres plenarios consistieron en largas lecturas de mandatos de asambleas y ninguna votación relevante. Pero eso fue tiempo perdido. Al PO le preocupa ahora convocar a los compañeros de otras provincias para avanzar hacia una medida radicalizada, cuando en el plenario de Santa Fe intervino desestimando el problema de la representación para darnos una herramienta de decisión, advirtiendo que no nos tenemos que perder en “la rosca”.
Lo ocurrido ayer merece una reflexión seria. En primer lugar, del estado del conflicto. En ningún momento, ninguna instancia de negociación, del 23 de diciembre al día de hoy, tuvimos garantía de que se iba a cumplir lo consignado en el Acta. Los funcionarios ni siquiera han accedido a mostrarnos un papel escrito sobre lo que estaban arreglando con Educación. Nada. Esto fue señalado por nosotros en cada oportunidad, en cada asamblea: el gobierno está avanzando y nosotros tenemos que poner un freno. Lo que se firmó en diciembre fue un empate (no un “triunfazo”) y la reincorporación de los despedidos en las condiciones que reclamamos se va a concretar solo mediante la lucha. Recordemos que solo el reclamo por los 500 fue bajarse de la lucha por todos los despedidos (que quedaron afuera por los criterios de evaluación de Conicet). Bien, no importa, vamos por los 500 en Conicet. Ahora estaríamos cediendo que no entre ninguno a Conicet. Bueno, ¿qué más? Que lo van a hacer sin respetar el punto 3 del Acta: la estabilidad, el salario, es decir en condiciones aún más precarias…
Un balance necesario
Por lo tanto, corresponde balancear qué hicimos frente a ello. La respuesta es: casi todo. Ferias de ciencias, marchas, movilizaciones, cortes de calles, petitorios, performances artísticas y hasta una audiencia legislativa (sí, adivinó: a pocas semanas de las elecciones con los diputados del FIT). Menos la única medida que hasta ahora se mostró eficaz y dio resultado: la ocupación del MinCyT-CONICET. Ya cuando trascendió la información de que estaban queriendo ubicar a compañeros en otras dependencias del Estado (como el Archivo General de la Nación), señalamos que era necesario torcerle el brazo al gobierno mediante una radicalización en las acciones de lucha. El PO pidió responsabilidad. Luego, se conocieron los arreglos con Educación para insertarlos en universidades con salarios más bajos, sin estabilidad laboral alguna ni continuidad de las líneas y lugares de investigación. Reforzamos, entonces, la idea de que sólo con una acción contundente como la de diciembre íbamos a revertir la situación. En cada espacio asambleario nos cansamos de advertir: que el gobierno en esta negociación no tiene obstáculos –es decir, no le opusimos ninguna resistencia- y que por tanto era necesario poner un freno como en diciembre para poder obtener resultados. Es sintomático que cuando se propuso algún tipo de medida de acción directa (casi únicamente de parte nuestra) enseguida aparece la “responsabilidad”, el “hay construir con tiempo una medida así…”; el “vamos y vemos…”. Todas frases vacías que esconden otra cosa. Detrás de esas “advertencias” se encuentra la falta de voluntad de llevar adelante una medida que ponga un freno a esta avanzada. Por supuesto, no se privan de atacar a quienes proponemos algo tan elemental como radicalizar las medidas frente a la intransigencia patronal.
Ayer, ante lo que caracterizaron como una “situación diametralmente opuesta”, el PO reprodujo los mismos argumentos y lógica burocrática con la que se manejó hasta ahora. En efecto, hasta hoy siempre insistió en que primero hay que llamar a una reunión, para llamar a una asamblea regional, para plantear en asamblea una movilización, y si ahí no tenemos respuesta favorable, “vemos” (¿le suena?). Haciendo eso llegamos hasta acá. A esto nos llevó la política “responsable” del PO. Si queremos otro resultado, hay que hacer otra cosa. Quedan pocos meses y lo que propone el gobierno es inaceptable (además de inviable), incluso ya habiéndonos bajado de varios reclamos. Por eso, tenemos que recuperar la consigna por el ingreso de los compañeros recomendados a CONICET, y encabezar con ella una nueva medida de fuerza en el Ministerio.
¡TODOS ADENTRO DE CONICET!

Razón y Revolución

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