Últimas fichas. Las perspectivas del kirchnerismo – Federico Genera

Últimas fichas. Las perspectivas del kirchnerismo

Cristina no pudo construir ninguna figura que la represente, debe bajar ella misma y tuvo que abandonar el PJ. Además, no pudo comprometer al conjinto de los intendentes y abre la puerta al corte de boleta.

Federico Genera

LAP-CEICS


A cuatro días del cierre de listas, Cristina Kirchner se presentó en la cancha de Arsenal. Para recordar su último gran acto pre-electoral, debemos remontarnos al año 2012. Era el lanzamiento de Unidos y Organizados (UyO), ese frente amplio de agrupaciones K que debía dirigir La Cámpora con la intención de disputar las listas contra el PJ del siguiente año. No solo ese frente fracasó, sino también su objetivo, ya que Martín Insaurralde terminó encabezando las listas para un puesto que nunca asumió.[1] La principal diferencia entre los actos fue la caída en su convocatoria. Si bien el estadio de Arsenal estaba colmado, éste tiene capacidad para 18.000 espectadores sentados, frente a los casi 50 mil que ofrece Vélez. La merma es notable, pero se acrecienta si tenemos en cuenta que, en el 2010, Cristina llenó la cancha de River en un acto con Moyano.

La segunda diferencia es el tipo de organización. En Vélez estaba colmado de banderas de las distintas agrupaciones que integraban Unidos y Organizados, mientras que aquí no hubo símbolos ni banderas. Simplemente, “ciudadanos”. El escenario, más austero, y casi al ras del público, permitió que Cristina se comunique más ‘horizontalmente’. Un acto idéntico a los del PRO.

Apelando a una retórica de lo que “nos sacaron”, fueron desfilando distintos personajes que encarnaban los problemas de las políticas económicas de cambiemos: científicos, discapacitados, jubilados, y pequeños empresarios. Si corremos del medio a Cristina, se podría decir que Durán Barba fue quién la aconsejó. Por último, a sus espaldas, parados y sin una mayor comodidad estaban los intendentes, diputados que la apoyaban. Una demostración de fuerzas a Randazzo.

¿Vamos a volver?

Una vez que Cristina oficializó su candidatura, estalló la primera sorpresa: Jorge Taiana, del Movimiento Evita, sería el segundo de la lista. Parte de la dirección nacional de la agrupación había anunciado su disconformidad con el apoyo a Randazzo. En diputados nacionales aparece Florencia Vallejos, cercana a Amado Boudou, y ex integrante del ministerio de Kicillof. Detrás de la economista encontramos a Roberto Salvarezza, ex presidente de CONICET hasta 2015; Fernando Espinoza, presidente del PJ Bonaerense; Vanesa Siley secretaria general de judiciales porteños y Daniel Scioli. Hugo Yasky (CTA), Mónica Macha (Nuevo Encuentro) y Leopoldo Moreau (ex UCR). Laura Alonso (Cámpora) y Walter Correa (Sec. Gral. Curtidores) completan los primeros diez puestos. La lista se compone principalmente de candidatos relacionados con el empleo estatal, motor vital de la política kirchnerista, a excepción de Correa. Los intendentes están representados por Espinoza. Ninguno llegó como candidato, aunque algunos pusieron a sus esposas: Macha (Sabatella – Morón), Magdalena Sierra (Ferraresi – Avellaneda), Laura Russo (Sujarchuk – Escobar).

Diferente es caso de las listas a las legislaturas provinciales. Allí sí los intendentes dijeron presente. Como senadores provinciales está Gustavo Soos, secretario de gobierno del municipio de Merlo. Le sigue María Teresa García, presidenta del PJ de San Isidro, y  el tercer lugar es para el ex candidato a intendente de Malvinas Argentinas, Luis Vivona. En la tercera sección, tenemos a María Laura Ramírez, Sub Secretaria de Desarrollo Social de La Matanza, seguido de Julio Pereyra quien hace 25 años gobierna Florencio Varela. Por la cuarta sección, figura Aldo San Pedro ex intendente de Bragado. Por la quinta, el actual senador Gervasio Bozzano.  En la sexta, para ‘Cuto’ Moreno. En la séptima sección estará al frente la olavarriense Adriana Capuano, que además de concejal por el FpV es titular del PJ. Recién en la octava sección encontramos a una camporista liderando las listas: Florencia Saintout, actual Decana de la Facultad de Periodismo en la Universidad de La Plata. Por último, las listas de los consejos deliberantes quedaron también para los barones locales. Verónica Magario irá como candidata testimonial y lo mismo hará Mónica Ghilrelli, en Avellaneda. También tendrán lugares Dulce Granados (esposa del intendente de Ezeiza) y Juan José Mussi, por Berazategui. En los lugares donde no gobierna el peronismo, se dio lugar a internas, como el caso de Bahía Blanca donde Rodolfo López (ex intendente) irá contra Carlos Quiroga (Cámpora): En Quilmes, por ejemplo, habrá hasta cuatro listas. La misma situación se replica en Gral. Villegas, Berisso, Pringles, entre otros. Aproximadamente 36 de 47 intendentes del FPV apoyarían a Cristina, claro que se resguardan en las listas de legisladores provinciales y en los consejos deliberantes. Incluso, para conseguir esos endebles apoyos, tuvo que sacar a toda su gente de las listas a Concejo Deliberante en Ituzaingó, José C. Paz, Lomas de Zamora, Avellaneda, Lanús, Merlo y Moreno. Solo dejó su gente allí donde sabe que va a perder: San Martín y Hurlingham.

El peronismo, más allá de Cristina

Cristina decidió varias cuestiones antes de cerrar su lista. La primera fue intentar subordinar a Florencio Randazzo, quién se inscribió en las internas del Partido Justicialista esperando a Cristina en las PASO. Tal vez, cauta en los riegos que implica otra interna peronista en la provincia, decidió en crear su propio espacio. Hasta el viernes a la noche hubo negociaciones, donde se le habría ofrecido el primer lugar como diputado nacional, pero no prosperó. El sábado una cerrada la candidatura de Cristina, Randazzo decidió ir por el mismo escaño, acompañado de Florencia Casamiquela, hija de Julio Pereyra (sí, el intendente de Florencio Varela que va en Unidad Ciudadana). Como primer candidato a diputado nacional aparece Eduardo Bacca (Intendente de Bolívar), seguido por Julián Domínguez, María Eugenia Zamarreño (ex Diputada Nacional), Oscar Romero (dirigente del SMATA) y Francisco “El Barba” Gutiérrez (ex Intendente de Quilmes y dirigente de la UOM). Entre los nombres para ingresar a la Legislatura Bonaerense, sobresalen los del senador katopodista Fernando Moreira, el Chino Navarro (Movimiento Evita) y Eva Ramírez (esposa del Barba Gutiérrez). Contra los 36 intendentes que respaldan a Cristina, el ex ministro cuenta con el apoyo de doce, de los cuales solo 2 aportarían se ubican dentro de distritos importantes (Katopodis y Zabaleta). No obstante, no todo es lo que parece. Randazzo tiene el apoyo de la CGT y del principal movimiento asistencial (Evita). Además, logró controlar a la Junta Electoral del espacio e impugnar las listas internas de Ishii y Ottavis. Pero eso no es todo, porque, como veremos a continuación, el país no se agota en Buenos Aires.

Por último aparece Sergio Massa, que también competirá contra Cristina en la categoría senador. Su candidatura tuvo que esperar hasta último momento, ya que su idea era ir como diputado nacional, pero la jugada de Cristina marcó la cancha. Acompañado por Stolbizer, su espacio electoral 1Pais intentará navegar la cada vez más angosta avenida del medio. Sus votos se disputarán con Randazzo. De hecho, en algún momento evaluaron ir juntos. El Jefe de campaña de uno (Randazzo) es el ex de otro (Massa): Alberto Fernández. Massa nunca se pudo recuperar de la sangría de intendentes que sufrió sobre el final de las presidenciales 2015. Su número se mantiene en once, y su fuerte está en Zona Norte. Como diputados nacionales aparecen Felipe Solá seguido por la actual diputada Mirta Tundis y el ex ministro provincial de Desarrollo Social, Daniel Arroyo. En los puestos bonaerenses aparecen Sebastián Galmarini, Micaela Ferraro (actual senadora) y Nicolás Russo (Presidente Lanús), entre otros. Sobre el final, decidió dejar afuera a los recientemente integrados Libres del Sur, que ahora llaman a votar en blanco. Todos los primeros lugares fueron para hombres de Massa, y luego para la gente de Margarita.

Buenos Aires no es el país

Si en Buenos Aires al kirchnerismo le costó hacer pie, en el resto del país la tiene aún más difícil. Quedó fuera de los grandes armados del PJ y sus listas son casi testimoniales. Para empeorar la situación, en Santa Cruz no solo habrá PASO, sino que corre serios riesgos de perder la elección frente a la alianza de Cambiemos. En San Luis, provincia aliada a Cristina por los hermanos Saá el kirchnerismo se integró, pero en lugares marginales. Lo mismo sucede en La Pampa y San Juan. En Chaco, el gobernador Domingo Peppo dejó una vez más afuera de las listas a Jorge Capitanich. En Córdoba, los K van como Frente Córdoba Ciudadana y competirán contra el gobernador peronista Juan Schiaretti, con chances casi nulas. En Tucumán, todos los espacios peronistas, inclusive los K, participarán de las PASO dentro del Frente Justicialista, pero sin chances frente a la lista presentada por el vice gobernador Osvaldo Jaldo. En Chubut, habrá una lista del gobernador Mario Das Neves, y por afuera, deberá competir el FPV en las internas contra siete candidatos. En Tierra del Fuego habrá dos listas peronistas, una de la actual gobernadora y otra integrada por referentes de La Cámpora. En Santa Fe, el PJ irá separado del kirchnerismo, que lleva a Agustín Rossi. En Entre Ríos sucedió lo mismo y el kircherismo se medirá contra el PJ local sin PASO. De esta forma, vemos ya no queda prácticamente nada de la fuerza política que supo conducir Cristina a nivel nacional.

La mayoría de los gobernadores y referentes peronistas provinciales (sino todos) apoyan la “renovación”. Es decir, a Randazzo: Sergio Uñac (San Juan), fue uno de los primeros en pronunciarse. Luego tuvo el visto bueno de los senadores nacionales en una reunión en abril, donde estaban presentes: Pichetto, Juan Manuel Abal Medina, Omar Perotti (Santa Fe), Rodolfo Urtubey (Salta), Pedro Guastavino (Entre Ríos), Julio Catalán Magni (Tierra del fuego), Carlos Espinola (Corrientes) y Juan Mario Pais (Chubut).[2] Otro que celebró la candidatura de Randazzo fue Domingo Peppo, Gobernador de Chaco.[3] Su declaración de Peppo no es aislada, ya que el chaqueño es uno de los referentes más visibles dentro del grupo de gobernadores, entre los que figuran Gustavo Bordet (Entre Ríos), Juan Schiaretti (Córdoba), Sergio Uñac (San Juan), Juan Manuel Urtubey (Salta) y Sergio Casas (La Rioja). Mario Das Neves (Chubut) también se sacó una foto con Randazzo y celebró su postulación.[4] Esa renovación también incluye al FR. No es extraño que en Salta, Misiones y Tucumán el PJ comparta listas con el massismo. A su vez, Massa comparte boletas con Cambiemos. En Catamarca, en todas las candidaturas y en Jujuy y Mendoza, en los cargos provinciales. Colocar todas las miradas en la Provincia de Buenos Aires es un verdadero error. En el interior, el PJ está armando su renovación y habría que estar atentos a su debut electoral.

En retirada

La derrota presidencial en el 2015 frente a Macri desató una interna dentro del peronismo, que hoy está acéfalo y con una fuerte disputa por su dirección. Sin embargo, y más allá de las PASO y la general, se va perfilando una nueva conducción, que tiende a confluir con Massa. El único escollo es la figura de Cristina. Por eso, la “unidad” era imposible. Por eso, Randazzo logró poner fuertes obstáculos a las listas internas en la provincia. Si en el resto del país lograron proscribir a Cristina, ¿por qué en Buenos Aires iban a dejar que Cristina se quedara con el partido?

A pesar del clima ambiente, del sentido común sobre la “grieta”, Cristina está en su momento de mayor debilidad. En primer lugar, no pudo construir ninguna figura que la represente y debe bajar ella misma al ring. En segundo, tuvo que abandonar el PJ porque no podía soportar una elección interna y no pudo expulsar a Randazzo. En tercero, no pudo comprometer al conjunto de los intendentes en las listas nacionales y les cedió las provinciales y municipales. Es decir, abre la puerta al corte de boleta. No tiene ninguna garantía de que los intendentes van a hacer campaña por ella. Es lo que se llama “colectora invertida” (el vértice está abajo y el abanico de opciones, arriba): los intendentes afichan su municipio con su cara, ponen fiscales para sus boletas cortadas y relegan la propaganda y el control sobre las candidaturas nacionales. La “doble adscripción” de Pereyra (Florencio Varela) es todo un ejemplo. No es extraño que veamos una gran diferencia entre los votos a Cristina y los votos a legisladores provinciales o concejales. Por lo tanto, la elección kirchnerista en la provincia no está segura. Esto, en un contexto de crisis económica y de un gobierno que genera un importante descontento.

Pero hay todavía un elemento más: la estructura nacional. Si en Buenos Aires no se garantiza un porcentaje respetable (al menos, un segundo lugar), en el resto del país no tiene nada. Y, lo que es peor, a nadie. La noche de las PASO, cuando aparezcan los resultados, macristas y kirchneristas estarán midiendo solo los porcentajes de la provincia de Buenos Aires. Será un error. Con solo un 20/24% en la provincia, Cristina estará en los últimos lugares a nivel nacional y tal vez sea superada por el espacio de Randazzo sumado al de Massa (por no hablar de Cambiemos). Esa es la medición que habrá que hacer para pensar las presidenciales.

[1]Genera, Federico: “Tal como lo dejamos”, en El Aromo, n°80 en https://goo.gl/wVtJa9

[2]https://www.pagina12.com.ar/32559-se-comienza-a-armar-el-album-para-las-paso

[3]http://www.infobae.com/politica/2017/06/07/florencio-randazzo-sumo-el-respaldo-de-un-gobernador-peronista/

[4]http://www.infobae.com/politica/2017/04/21/florencio-randazzo-sumo-una-foto-con-el-peronista-mario-das-neves/

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