Tenemos que criminalizar al putero. Intervención de Ángela Vallina en la mesa Prostitución, tráfico y trata en Europa

Ángela Vallina*

Eurodiputada Izquierda Unida

Muchas gracias por la invitación, muchas gracias a Trece Rosas. Es un viaje largo pero merece la pena. Vengo a aprender también, creo que es lo que tenemos que hacer durante toda nuestra vida y sobre todo mostrar solidaridad entre todas las mujeres, porque muchas veces las discusiones en el Parlamento son verdaderamente tristes, pues vemos a las mujeres defender el patriarcado simplemente porque sus jefes de partido así se lo ordenan.

Siempre digo que, independientemente de la ideología (aunque luego vamos a hablar desde luego del capitalismo y del patriarcado) deberíamos unirnos para defender nuestros derechos, porque estamos hablando de nuestros derechos y eso está por encima de cualquier ideología, de cualquier partido, de cualquier orden que nos dé cualquier superior, que bajo ningún concepto podemos aceptar en este terreno.

Esto no suele pasar, desgraciadamente, es por ese motivo me encanta estar aquí, que estemos unidas y que demostremos, aunque cambiemos de continente, que las mujeres debemos estar unidas en la defensa de nuestros derechos, por encima de absolutamente todo, porque el patriarcado no nos va a regalar nada, tenemos que luchar, y lo tenemos que conseguir nosotras, no va a haber otra manera, estamos en el siglo XXI y seguimos exactamente igual. (…) Seguimos siendo las ocultas, en Europa somos el 52% de la población y sin embargo seguimos bajo la bota del patriarcado.

De España voy a hablar poco porque lo ha expresado muy bien Amelia. España es un desastre en el machismo, es un desastre en corrupción, es un desastre en muchísimas cosas. Con la última sentencia, que seguramente conocen, de la Manada, creo que España lo dice todo. Los jueces lo dicen todo. Y ese es el patriarcado que tenemos. Nos da igual que España firme el convenio de Estambul, en el año 2014, para la protección de las mujeres y las niñas contra la violencia. Si después lo meten en un cajón, no forman a los jueces. Dudo que haya más de una docena de jueces que sepa de la existencia del convenio y que no conozca la directiva de protección de las víctimas, de cómo se tiene que hacer con un interrogatorio, de cómo se debe tratar y también que es una directiva europea y está por encima de las leyes nacionales. Sin embargo, hemos tenido tal retroceso democrático en España que todavía se piensa que las leyes españolas están por encima de las europeas. A ese nivel estamos llegando con este gobierno conservador y con el neoliberalismo que impera absolutamente cada día más en todo el mundo.

Una de las cosas que está preocupando mucho ahora, es la nueva práctica que hay con los inmigrantes: hay mucho descontrol con las partidas de nacimiento. Se reclaman niños y niñas de Ghana, por ejemplo, como si fueran hijos de esas personas que los y las reclaman. Es una nueva modalidad en la trata de menores; los traen, precisamente, para explotarlos sexualmente en la prostitución. A esos extremos estamos llegando en España. No son cualquiera, son gente de traje y corbata. No nos confundamos. Suelen ser los más peligrosos.

Añadiría, que las mujeres, efectivamente somos tratadas como objetos en esta sociedad, puras mercancías por la industria del sexo, tanto por los proxenetas, como por los puteros. Eso lo tenemos muy claro. Las últimas cifras que maneja la policía en España son de 300 mil prostitutas. Pero la consideración de las mujeres como una propiedad, como mercancía y como objeto está estrechamente relacionada con las estructuras patriarcales, con el capitalismo, y también con temas raciales de nuestras sociedades. Eso no lo podemos olvidar.

Las mujeres que ejercen la prostitución son el centro de un negocio. Son un gran negocio que ocupa el tercer lugar en términos de beneficios a escala global en las economías ilegales. Por lo tanto, difícilmente se va a intentar, por parte de los gobiernos, acabar con la prostitución porque España mete el dinero de la prostitución en los presupuestos generales, en el PIB.  Miles de millones de euros anuales sirven para activar las economías de aquellos países que tienen un tejido productivo pequeño. Como ocurre en España, puesto que desde que entramos en la Unión Europea, en las políticas tan neoliberales que mandan los países del norte, están acabando con nuestro modo tradicional de vida, con nuestro tejido productivo y con nuestra industria. Con todo. Por lo tanto, este es un gran negocio a explotar. Esos datos nos dan la magnitud de este negocio y dejan en claro que la mercancía de ese negocio son los cuerpos de las mujeres. Para el capitalismo, todo se vende, todo se compra. Sobre todo las mujeres, nuestros vientres. Y mientras tengamos un sistema capitalista, salvaje como el que tenemos, esto va a ir a más, no a menos. (…) El capitalismo está mostrando su verdadera cara, por eso nuestra lucha debe ser con mucha más fuerza, mas unión.

Tenemos que conseguir que la prostitución desaparezca, tenemos que seguir modelos de otros países, que esto lo han hecho bien. Y luego hay que desmontar mitos porque eso de que la mujer está voluntariamente en la prostitución es mentira. La mayoría de las mujeres están en esa industria del sexo, en España por lo menos, son extranjeras y la mayoría, además están en situación irregular.

Sucede que el bienestar de una sociedad reduce también las mujeres autóctonas que se dedican a ello. Son precisamente mujeres con muy escasos recursos económicos y culturales; muchas vienen de situaciones de pobreza muy extrema. Por eso, esas mujeres de países en crisis o más pobres que España llegan a nuestro país alentadas y engañadas por las mafias, por los traficantes, con la esperanza de mejorar su vida, piensan que pueden tener trabajo y cuando llegan se dan cuenta en qué manos cayeron.

En España durante la dictadura de Franco el sometimiento a la prostitución era moneda corriente para aplicar como represalia a las republicanas: eran rojas, eran malas, eran putas.

Esto de la voluntariedad es un sarcasmo más del patriarcado, una mentira más que nos quieren meter en la cabeza. Como una mentira que gota a gota se va convirtiendo en verdad. Las pocas mujeres que carecen de proxenetas y que lo hacen por voluntad propia, según revelan algunos estudios que maneja la Unión Europea, son mujeres que han sido víctimas de abuso durante la infancia.

Estoy convencida de que cuando existe una desigualdad tan marcada, no hay legitimidad en ningún contrato de prostitución. Puede haber mujeres que están en la prostitución y que se autoperciban libres, pero eso no cambia la naturaleza de ese consentimiento y la cuestión de que la prostitución en sí misma es una fuente inagotable de explotación sexual y económica de las mujeres prostituidas en este caso. No podemos decir que sí a la regularización, hay que decir que no, porque regularizarla sería tanto como poder regularizar el robo, el crimen, la esclavitud, etc. Hay que negarse en absoluto.

Desde luego que a la hora de buscar soluciones, una de ellas sería castigar al putero, condenar su accionar, como lo ha hecho Suecia, donde los resultados han sido excelentes. Desde el año 1999 que han comenzado con esta penalización y ha disminuido un 50% la prostitución. También va cambiando la mentalidad de las nuevas generaciones, pues empieza a verse muy mal al hombre que necesita pagar para tener una relación o sexo. Tenemos que criminalizar al putero, no a la mujer prostituida.

La prostitución tiene que ser tratada, sin dudas, bajo una perspectiva de clase, como una realidad de la que se alimenta de este sistema capitalista, que profundiza toda forma de explotación de la clase trabajadora y sobre todo de las mujeres.

Hay estudios que dicen que por ejemplo si no existiera la brecha salarial entre hombres y mujeres el PIB aumentaría en EEUU un 16% y en la Eurozona un 14 %. El capitalismo es tan patriarcal que ni siquiera son capaces de eliminar la brecha salarial para aumentar el PIB. Prefieren seguir con el patriarcado y eso no lo podemos perder de vista porque tenemos que liberarnos de eso, al igual que hicieron las sufragistas, quienes tuvieron una lucha muy dura. Nosotras también lo vamos a conseguir. No queremos este mundo ni para nosotras, ni para nuestras hijas, ni para nadie. Queremos nuestros derechos humanos y una sociedad igualitaria porque si no, no será nunca una sociedad democrática.

Pregunta del público: ¿Qué pasa con las mujeres que quieren dejar la prostitución? ¿Reciben algún acompañamiento del Estado o de alguna organización feminista, ONG, ya sea en España o algún otro país de Europa?

En España desde luego no. Son organizaciones feministas o de otro tipo las que ayudan, pero que no tienen que ver con lo público. Ayudan pero con muchas dificultades. No solamente hay que dar ayuda económica, sino que además estas personas necesitan ayuda psicológica, necesitan muchas cosas y eso la mayoría de los estados de la Unión Europea no lo dan, y menos ahora con la crisis humanitaria de refugiados que tenemos. Hay países que el 90 por ciento de las mujeres y niñas que llegan, caen en la trata. Si van al campo de refugiados de Calé, en Francia, os daríais crédito. Es un descampado, entre el barro y el agua, con frio horroroso, donde la gente después de haber pasado lo que ha pasado para llegar hasta allí, mujeres y niños, tienen que agarrar palos y bolsas de plástico para hacer sus tiendas. Allí entra una ONG al día para darles de comer, pero el gobierno francés no, y ni siquiera pide a la Cruz Roja que entre a atenderlos. Esas mujeres vienen además de abusos, violaciones. Sus miradas te llegan a la sangre. Las mafias campean a sus anchas. La policía solo está afuera por si hay peleas. El estado francés, y el resto de la Unión Europea mira hacia otro lado.

Notas

*Diputada al Parlamento Europeo en representación de Izquierda Unida, que a su vez forma parte del grupo político de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE/NGL). Dentro del Parlamento Europeo está en las comisiones parlamentarias de Igualdad de Género y Derechos de la Mujer, Desarrollo Regional y Peticiones, así como en las Delegaciones oficiales de relaciones con Palestina y con la Península Arábiga.

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