Son todos ajustadores

En las últimas semanas una fuerte devaluación del peso, que llevó el dólar por arriba de los $ 40, reavivó en muchos las ilusiones en el helicóptero y la salida de Macri. Como venimos diciendo, lo cierto es que esa posibilidad no está a la vuelta de la esquina ni va a caer del cielo, pero sigue allí en el horizonte.

¿Qué pasó entre fines de agosto y comienzos de septiembre? Algo que ya señalamos en estas páginas. Macri perdió la carrera contra la deuda. La bomba que tenía entre manos, y que esperaba que explotara luego del 2019, se adelantó y detonó. Una serie de problemas internacionales sumados a una mala cosecha producto de una importante sequía mostró, una vez más, que la Argentina está completamente quebrada. Este país sin deuda y sin soja, no funciona.

La devaluación es resultado de todo esto. ¿Qué significa en concreto? Lo explicamos en detalle en Conceptos Básicos. Por lo pronto, señalemos que devaluar es abaratar los costos de la Argentina. En cuestión de horas, nuestros salarios cayeron profundamente. Ese es el primer dato importante: estamos frente a una creciente degradación de nuestras condiciones de vida. Por caso, ya se proyecta una inflación superior al 45%, mientras las paritarias han rondado el 15%, siendo los “mejores” casos del 25%. Siempre, eso seguro, nuestros salarios aumentan por debajo de los precios. Usted ya sabe, nada de esto es nuevo. Cristina hizo escuela. En LHS nº 8 explicamos como el kirchnerismo consolidó los salarios de miseria de los ’90. En cuanto a devaluaciones, basta con recordar que cuando asumió Néstor el dólar estaba a $ 2,9 y cuando se fue “la jefa” estaba ya rondando los $ 10 (considerando el cambio oficial, ¿se acuerda del dólar blue?).

¿Y para los patrones? En términos generales, es obvio: si nosotros somos más baratos, ellos se embolsan ganancias más abultadas. Más concretamente, uno de los principales beneficiarios va a ser la burguesía exportadora. Principalmente, los empresarios del campo que son casi los únicos burgueses realmente productivos. Los dólares que cobren afuera, van a valer más puertas adentro. Van a tener un colchón importante de rentabilidad. Pero también vamos a ver resucitar a lo más parasitarios de todos: la pequeña y mediana empresa. La devaluación le da una protección al mercado interno, porque todas las importaciones resultan muy costosas para nuestros bolsillos cada vez más flacos. Eso es el “modelo productivista” o la “sustitución de importaciones”: el impulso a los empresarios más negreros e improductivos, a la burguesía más rasca.

¿Y Macri? En lo inmediato, tiene que garantizar la capacidad de pago de la deuda, para llegar más o menos estable al 2019. Para eso va a apelar a la receta kirchnerista. Por un lado, retenciones. Como acabamos de explicar, la burguesía del campo tendrá una ganancia superior, de la que el gobierno va a apropiarse una parte. Eso le genera un frente de conflicto con su propia clase, por lo que no sería extraño que tenga su propio 2008 (el llamado “conflicto del campo”). A su vez, tiene que contener el otro frente, el de la clase obrera. Sobre todo, el de la más sumergida. De allí que ya se hayan anunciado refuerzos a la AUH, ampliación de los Precios Cuidados y refuerzo a los programas alimentarios. Todo esto, sin embargo, no asegura nada porque los tiempos del ajuste se aceleran y el descontento puede desbordar las calles.

Con mayor o menos pericia, con mas o menos suerte, la crisis puede ser contenida y pateada para más adelante. O no, pero eso depende de que nosotros ganemos las calles y no nos sentemos a esperar el helicóptero.

Lo cierto es que todo esto vuelve a mostrar lo que explicamos en el número anterior. La Argentina marcha hacia su desaparición. Eso es resultado de un problema de nacimiento. Recuerde: un país agrario, chico y tardío. Lo que está completamente agotado es la dirección de esa sociedad, la burguesía. Hace años que nos llevan de crisis en crisis que, obvio, pagamos nosotros. Nuestra vida se degrada más y más, y no podemos acostumbrarnos a eso. No sobran trabajadores, sobran burgueses. Este país lo saca adelante otra clase social. Nosotros.

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