Sigiloso pero efectivo: el avance de la reforma secundaria

Por Ezequiel Flores – En mayo, se presentó oficialmente el programa “Secundaria 2030”. Ese mes la jefa del Gabinete Educativo del CGE, Viviana Escurdia, declaró en medios locales que no estaríamos viviendo una transformación de la educación secundaria sino simplemente una modificación de la metodología del trabajo docente al “planificar por áreas”. Como a nivel nacional, la “Secundaria 2030” declara perseguir la erradicación de la deserción escolar al tiempo que vincular al nivel secundario con el universitario y el mundo laboral. Por el momento, la reforma avanza en 154 establecimientos escolares que empezaron a modificar su sistema de tutorías y talleres. En 145 escuelas trabajan a partir de dos dispositivos. El primero, denominado “Estrategia I” combina el sistema de tutorías vigente con el desarrollo de talleres en horario contra-turno destinado a estudiantes con bajas calificaciones que necesitan “mejorar” su rendimiento. Cabe señalar que los “talleristas” pueden no pertenecer al plantel de la escuela, es decir, son contratados puntualmente para la tarea. La remuneración por hora cátedra es de $502, monto que no dista mucho de lo que se paga una hora cátedra en blanco con todos los adicionales y descuentos por aportes. La diferencia radica en que se remunera en negro y solamente se puede acumular un máximo de 3 horas. O sea un docente contratado no podría cobrar más de $1500: una miseria. Además, la contratación corre por cuenta del Directivo sin respetar puntaje. En el dispositivo “Estrategia II” los docentes que forman parte del plantel escolar elaboran un proyecto por área temática para trabajar en parejas pedagógicas. Si bien no es excluyente, los proyectos deben priorizar las materias con notas bajas porque lo que se busca es mejorar el rendimiento académico por la vía de simplificar los contenidos ya sea incorporando nuevas “estrategias de aprendizaje” o focalizando en nociones como “aprender la historia  y geografía de su ciudad”. Por último, en un tercer grupo de 9 instituciones, lleva adelante la reforma de forma plena como “pilotos”.

Como vemos, en el grueso de las escuelas la reforma avanza de forma gradual. Esto va a tono con el planteo de Escurdia y del macrismo: pareciera que no hay transformación cualitativa alguna aunque todo el sistema avanza en su transformación profundizando la degradación educativa y desarrollando tendencias ya presentes en el sistema. Las formas de contratación de los talleristas recupera los mecanismos del Fines 2 al mismo tiempo que se recupera a nivel curricular la degradación en clave de “educación situada”. 

La batalla irrenunciable

A lo largo del año los gremios opositores convocaron a numerosos paros reclamando reapertura de paritarias. Recién a fines de julio, incorporaron entre sus consignas el rechazo a la Reforma 2030 por considerarla inconsulta. Es decir, mientras la reforma avanza de hecho y la gradualidad lleva a que la mayoría de los docentes no sepa en qué consiste, los sindicatos no se toman la tarea de agrupar a los docentes y salir del campo de la reacción con una propuesta propia.

Por eso, quienes militamos en la Corriente Nacional Docente Conti-Santoro entendemos que esta batalla es tan importante como la salarial. La crisis educativa es innegable y por ello no podemos quedarnos sólo con el rechazo sino poner sobre el tapete que esta escuela solo trae muerte, miseria  degradación. Tenemos que explicar cómo avanza la reforma, por qué no la queremos y qué educación necesitamos. Para debatir, decidir y proponer necesitamos un Congreso Educativo Nacional en el que todos los trabajadores de la educación, estudiantes y familias discutimos qué escuela queremos. Una educación que corresponda con nuestros intereses de clase. Una educación científica, laica y socialista.

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