Si no es verdadero, no es interesante

Una entrevista exclusiva a Richard Lewontin

EA: ¿Por qué eligió la biología como campo de investigación? ¿Tuvo que ver la elección con influencias políticas o del ambiente de lucha social en EE.UU.? ¿Cuáles fueron sus mayores influencias intelectuales y/o políticas?

Me convertí en un biólogo profesional debido a la influencia que ejerció en mí un profesor de biología muy carismático que tuve en la escuela secundaria. Él me enseñó cuán interesante y digna es esta disciplina para adoptarla como un trabajo para toda la vida. De no haber sido por él, quizá hubiese también elegido ser un profesional, pero dentro del campo de la historia, la sociología o la filosofía. Una de las cosas más interesantes es que mi profesor nos mostró la relevancia de la biología para los problemas de la época términos sociales e ideológicos, especialmente el racismo. Mis amigos y yo pertenecíamos a la corriente de izquierda de la escuela (no sé por qué) y por esta razón, fueron muy influyentes en nosotros las discusiones entre nuestros profesores acerca de la falta de importancia de las diferencias genéticas entre las distintas razas. Uno debe ser cuidadoso de los determinantes políticos o intelectuales de las respuestas que se esbozan ante diferentes preguntas. Ellas suelen estar influenciadas por quienes son nuestros familiares o amigos, los profesores que nos enseñaron, además de una enorme cantidad de influencias inconscientes y por qué no casualidades. Ese el motivo por el cual desconfío de las autobiografías.

EA: Usted ha sido siempre un científico crítico. ¿Cuáles son los problemas que alguien con sus posiciones políticas debe enfrentar en los medios académicos norteamericanos? ¿Ha cambiado la situación de los disidentes políticos con el fin de la Guerra Fría? ¿Significó un cambio negativo para la libertad académica el 11/S y la “guerra contra el terrorismo”?

Mis actividades políticas en la izquierda, muy prominentes en la década de 1960 y antes aún, no tuvieron absolutamente ningún efecto negativo en mi desempeño académico. Sé que existe un expediente en los archivos del FBI como consecuencia de mis actividades antibélicas durante la Guerra Fría. Aunque, en esa época ayudaba en la organización de marchas en Chicago contra la guerra, junto con el Partido Comunista y el Partido Socialista, nunca fui perseguido. Deben tener presente que la ausencia de libertad académica en los Estados Unidos, consecuencia de las persecuciones y sufrimientos de los militantes políticos disidentes sólo afectó a un pequeño grupo de ellos y por un corto período. Relativamente, sólo unas pocas personas en un pequeño número de instituciones fueron apartadas de las mismas y atacados por las fuerzas políticas y administrativas. Constituyeron un blanco cuyo fin era sobre todo simbólico, para asustar al resto y acrecentar la popularidad política de los atacantes. A su vez, las autoridades universitarias estaban más interesadas en el prestigio académico basado en los logros intelectuales de sus respectivas facultades que en cuestiones políticas. Esto también corría para las agencias de becas y subsidios del Estado. En efecto, durante toda la etapa en la que sostuve actividades políticas públicas, mis investigaciones fueron subsidiadas por la Fundación Nacional de Ciencias, el Instituto Nacional de Salud y, crease o no, por la Comisión de Energía Atómica y su sucesora, el Departamento de Energía.

EA: En nuestro país, como en buena parte del mundo académico “occidental” causó un enorme revuelo el “affaire Sokal”. ¿Cuál fue su posición en el asunto? ¿Causó algún impacto perdurable en el mundo académico americano?

Las implicancias políticas del Affaire Sokal sobre el “nuevo criticismo” no fueron tan importantes como suele suponerse (por lo menos en Estados Unidos). En efecto, el mismo Sokal se encontraba políticamente a la izquierda. Causó algo de conmoción aunque haber identificado al “nuevo criticismo” con el izquierdismo clásico me parece un error. En efecto, todo el movimiento del “nuevo criticismo” instó a cuestionar todos los marcos absolutos para alcanzar el conocimiento, lo que constituye un anatema para la izquierda convencional. A su vez, el éxito proveniente de la aceptación y publicación del artículo fue entendido como un golpe contra las teorías académicas arbitrarias y carentes de sustento material; un golpe que gran parte de la izquierda aplaudió. Yo mismo ansío que hubiese habido más gente desenmascarando la vacuidad de muchas de las tendencias y corrientes de la biología evolutiva que han abandonado las exigencias de prueba y hechos, en función de de su interés por hacer algo “interesante”. De hecho, J.B.S. Haldane una vez remarcó que algo puede ser “interesante, aunque no sea verdadero”. Yo desprecio dicha concepción de la ciencia. Si no es verdadero, no es interesante. El trabajo de un científico no es demostrar cuán inteligente él o ella puede ser. Las nuevas teorías, son radicalmente baratas y fáciles.

EA: ¿Es posible hablar de una biología dialéctica y, en tal caso, cuál sería su valor para el futuro de la ciencia?

Por “biología dialéctica” queremos decir que las cosas pueden ser ambas causa y efecto. ¿Los cambios hormonales afectan las emociones o las emocionales causan cambios hormonales? Los hombres no tenemos un “sistema nervioso” o un “sistema endocrino” sino un “sistema neuroendocrino”. La vieja visión que sostenía que existe una forma correcta de dividir la naturaleza en general, pierde de vista que las diferentes divisiones son correctas según los diferentes propósitos. Los organismos no se “adaptan” según un medio autónomo previamente existente. Las actividades vitales de un organismo construyen a su alrededor un conjunto de aspectos relevantes del mundo exterior. Los organismos “construyen” sus medio ambientes, y habiéndolos construido pueden llegar a prosperar o no en ese medio ambiente. Esto no significa que los organismos han cimentado el agua, el sol o las rocas. Pero el hecho de que vivimos en una atmósfera de 18% de oxígeno y muy poco dióxido de carbono es una consecuencia directa de la evolución de las plantas y sus actividades vitales. Antes de la existencia de las plantas lo que había era una gran cantidad de dióxido de carbono y muy poco oxígeno.

EA: ¿Qué es el “diseño inteligente” y cuál es su influencia dentro de la educación en los Estados Unidos y el resto de los países? ¿Cómo se ajusta esto al programa político de la administración Bush y los republicanos? ¿Existen demócratas entre quienes apoyan el “diseño inteligente”?

El “diseño inteligente” fue inventado para desafiar la exclusión de la ideología religiosa de la educación pública. Tiene una gran influencia sólo en el sentido de que una fracción importante de los norteamericanos cree en el Dios descrito en la Biblia judeo-cristiana y una gran proporción de ellos cree que las palabras de dicha Biblia son literalmente reales. Dado que esta gente tiene algún conocimiento de la existencia de la variedad de organismos en la Tierra y que esos organismos son complejos y traen aparejadas muchas funciones para sobrevivir y reproducirse, están obligados a creer que el hacedor del mundo (”diseñador”) era inteligente. Pero, ¿quién fue el creador? El Dios de su Biblia, por su puesto. Entonces, ¿cómo podían hacer para introducir su Biblia en las escuelas? Ellos no están autorizados, por ley, a incorporar su Biblia en las escuelas como una verdad a priori. Por eso, se ven obligados a sostener que si observamos el mundo de los organismos, ningún proceso natural puede producir en el largo plazo una evolución indirecta, como una variedad de organismos complejos que aparecen diseñados para hacer lo que hacen. Éstos son demasiado complejos para ser producto de un proceso indirecto. El problema con esta teoría es que si éstos fueron creados, entonces la inteligencia que los creó debe ser tan compleja como ellos. Entonces, ¿quién creó la inteligencia que creó los organismos? Al final, la reivindicación del “diseño inteligente” debe necesariamente llevar a la reivindicación de un Dios sobrenatural. Pero eso es religión, y la religión está prohibida en las escuelas. Entonces, vuelven a donde comenzaron. Ésta no es una cuestión de los partidos Republicano o Demócrata, sino una cuestión de clase y geografía. El fundamentalismo religioso es fuerte en la clase obrera, entre los agricultores y las familias de clase media baja en el Sur y Oeste Medio (en EE.UU.). El Sur solía ser Demócrata porque el Partido Republicano era identificado con el abolicionismo norteño en la Guerra Civil. Luego de que la Segunda Guerra Mundial y la lucha contra el racismo fueron lideradas por presidentes demócratas, el Sur se convirtió en republicano. Esa es una historia larga y compleja en la que no quiero extenderme. Pero lo más importante a entender es que la adhesión al fundamentalismo de las iglesias católicas es un problema regional y de clase.

EA: ¿Estamos experimentando un renacimiento del darwinismo social? ¿El avance explosivo del conocimiento de las bases moleculares y celulares del funcionamiento del sistema nervioso avala a los científicos a reducir el comportamiento humano como una extensión del comportamiento animal?

Los biólogos y psicoanalistas tienen intereses creados en la reducción de las acciones humanas sociales e individuales al comportamiento animal. De esta manera, ellos intentan que se los reconozca como más importantes y universales en sus teorías. No es un renacimiento del darwinismo, sino el deseo entre algunos académicos de explicar todo mediante sus teorías particulares y así convertirse en grandes científicos. Sin embargo, no estamos más cerca de una teoría coherente de la acción social e individual humana de lo que alguna vez estuvimos.

EA: Por último, ¿en qué proyectos está trabajando actualmente?

Actualmente, estoy trabajando en las propiedades de varios métodos que utilizan los genetistas evolucionistas para detectar cómo opera la selección natural Estos métodos, usualmente tienen la forma de tests estadísticos en los que se usan las observaciones de las variaciones genéticas en poblaciones. Lo que estoy encontrando es que esos tests estadísticos no son confiables para detectar la selección natural. Entonces, lo que debemos hacer es medir varios componentes del ciclo reproductivo de los organismos en su hábitat natural. Y eso es algo muy difícil de realizar.

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