Si el Che lo hubiera sabido…

ernesto-che-guevara-18 Una historia de la guerra de guerrillas, Rusia 1917 y China 1949

 Stella Grenat
Grupo de Investigación de la Lucha de Clases en los ‘70

 La guerra de guerrillas fue, en las décadas de 1960 y 1970, el método  de lucha que más fuerza alcanzó en todos los continentes. No tuvo, sin  embargo resultados positivos. Uno tras otros los movimientos  guerrilleros fueron derrotados, entre ellos el de su principal mentor, el  Che Guevara, aniquilado en Bolivia. Sin embargo, suele perderse de vista que tales experiencias, lejos de constituir parte de la tradición de la guerra revolucionaria, se erigieron rompiendo con los moldes existentes hasta ese momento. El eje principal que diferenció a estos movimientos fue la confianza absoluta depositada en el método o forma de lucha como garante de la victoria final. En esta nota revisaremos dos experiencias, la Revolución en Rusia y en China, con la intensión de destacar que, en ellos, el éxito de los destacamentos guerrilleros radicó en su adecuación a las características específicas de cada uno de sus procesos revolucionarios y en la supeditación a una estrategia política y militar superior.

Los irregulares rusos

En el caso ruso, las primeras referencias al accionar de grupos armados urbanos y rurales se remontan a 1905 dado que, en varias regiones, estos grupos sobrevivieron a la derrota de ese año. El planteo expone que la forma de organización superior de la clase obrera es el partido, cuya función esencial radica en centralizar, organizar, coordinar e impulsar todas las formas de lucha desplegadas por las masas. Este punto supone que con anterioridad al desenvolvimiento de la acción directa de masas debe existir el Estado Mayor, en condiciones de coordinarla. Asimismo, plantean que antes de la guerra civil entre las clases, la insurrección es la forma de lucha más elevada de las masas y a ella se subordinan todo el resto de las acciones. En este marco, la guerrilla es concebida como una forma secundaria de lucha que no debe ser descartada, sino conducida y ordenada.1
Descartando la organización independiente de acciones armadas, la preocupación central está puesta en consolidar el partido como herramienta política fundamental para potenciarlas. Además, el accionar de fuerzas irregulares es considerado el lugar en el cual se forman los futuros organizadores de la acción directa de las masas y no los cuadros dirigentes del partido encargados de coordinarlas. En el caso ruso, la historia de la formación de los cuadros que integran el Estado Mayor político militar precedió al estallido insurreccional. En estos años se observan también las disposiciones prácticas inmediatas propuestas para el ordenamiento de los grupos operativos:

“…deben armarse por sí mismos y con lo que puedan (fusil, revólver, bombas, cuchillos, puños de hierro, garrotes, trapos impregnados de kerosén para provocar incendios, cuerdas o escalas de sogas, palas para construir barricadas, minas de piroxilina, alambres de púas, clavos –contra la caballería-, etc.)” 2

A estos destacamentos podían sumarse miembros de varios partidos, unidos tácticamente, para derrocar al zar. Todo ello, con el objetivo de “conocer los puntos débiles del enemigo” e inflingirles derrotas parciales, capturar “medios para la insurrección (confiscación de dineros del Estado), etc. [y] matar a los espías, a los policías, a los gendarmes”.3
Si bien no se descartaban las acciones “terroristas” (asesinato selectivo de personajes del gobierno o del ejército, atentados explosivos, etc.) la prioridad era consolidar la presencia del partido entre las masas y el paso a la clandestinidad a la que se verían obligados los militantes encargados de este tipo de operaciones debilitaría su relación con ellas y, a la vez, la presencia organizadora del partido.
Luego de octubre de 1917, se inicia una etapa signada por la necesidad de defender militarmente la revolución y el tratamiento de la guerra de guerrilla se modifica. La contrarrevolución se sostuvo en los grupos de Guardias Blancas que, a pesar de contar con el apoyo extranjero, no centralizaron su actuación ni superaron a un enemigo que pronto sentó las bases de un ejército regular.4 De modo tal que, siendo la fuerza más débil, se vieron obligados a apelar la guerra de guerrillas (GG). En este caso, los rusos enfrentaron fuerzas entrenadas compuestas por oficiales subordinados a un Estado Mayor operacional. Sin embargo, las fuerzas blancas, en cuanto lograban consolidar una posición apelaron a la leva forzosa de campesinos para organizar ejércitos en regla. Al contrario, los bolcheviques procuraron fortalecer sus formaciones de caballería aptas para movimientos rápidos e inesperados.
Sobre la base de estos hechos, Trotsky consideraba que la GG era un método de lucha pasible de ser utilizado por ambos contendientes en la guerra civil. Así, enfrentó a Taras-Rodionov que sostenía que la estrategia “proletaria” era la guerra de maniobras, flexible y más ligera, y criticaba el uso de antiguos oficiales habituados a la guerra de posiciones.
El Ejército Rojo enfrentó también a los grupos ucranianos, entre ellos, el dirigido por el anarquista Néstor Makhno, líder del Ejército Revolucionario Insurreccional de Ucrania, conocido como Ejército Negro. Sus integrantes eran campesinos movilizados y en tanto expresaban la acción de “grupos surgidos semiespontáneamente, bastante caóticos, organizados y armados de cualquier manera y golpeando a tientas”, se diferenciaban de los destacamentos de maniobra de los blancos.5
Desde mediados de 1918, actuaron en constante rivalidad con otras fuerzas nacionalistas ucranianas y, al mismo tiempo, sin someterse al poder soviético lucharon contra su mismo enemigo: los blancos. A pesar de ello, atacaron sistemáticamente a las tropas rusas a las que consideraban el brazo armado de un Estado que los oprimiría. Sus fuerzas hicieron estragos en la retaguardia roja “dañando las líneas férreas, cortando postes de telégrafos, incendiando depósitos, volando puentes, descarrilando trenes y ahorcando comunistas”.6 Sin embargo, a fines de 1920 se unieron para enfrentar la ofensiva blanca de Wrangel. Luego de vencerla se reanudó el conflicto entre ellos y, finalmente, el Ejército Rojo los derrotó en agosto de 1921. En conclusión los rusos apelaron a la GG en función de las necesidades impuestas por la batalla.

La experiencia china

Mao Tse Tung diseñó su estrategia militar sobre la base del análisis de las características específicas de China y batalla por imponer sus ideas al resto del PCCH que defendía la necesidad de seguir el ejemplo soviético. Según Mao, China era un país semicolonial y semifeudal en el cual, al no existir libertades democráticas, era imposible desarrollar una lucha legal en los centros urbanos. En estas condiciones, la forma principal de lucha era la guerra y la principal forma de organización, el ejército.7 La otra característica del proceso chino es que en la guerra civil, en contra el Kuomitang (KMT)8, se superpuso a otros enfrentamientos. Para llevarlos adelante, el PCCH constituyó diferentes alianzas: con la burguesía contra los caudillos militares, con los campesinos y la pequeña burguesía urbana contra la clase terrateniente y la burguesía compradora y con todas las clases y capas sociales del país, contra el Japón.9
Dos rasgos distinguen la posición de Mao: el rol principal otorgado a los campesinos en el proceso revolucionario y la orientación rural de dicho proceso.10 Tanto en la guerra contra el KMT como en la guerra nacional en sus comienzos, el poder de los comunistas era inferior a la de sus contrincantes.11 Razón por la cual, el Ejército Rojo de China comenzó actuando bajo la forma de unidades guerrilleras. Las formas puntuales que tomó el enfrentamiento fueron las campañas de cerco y aniquilamiento, y las contracampañas. Este rasgo fue el que le otorgó el carácter prolongado a la guerra.
Al desatarse la ofensiva japonesa, el Ejército Rojo se encontraba debilitado. En tales condiciones, Mao se apoyó en la GG. Para él, la única posibilidad de desarrollar con éxito esta forma de lucha era contar no sólo con la dirección del PC, sino también con un territorio extenso. Bajo estas condiciones Mao desplegó la GG que consiste en:

“Si el enemigo avanza, nosotros nos retiramos; el enemigo se detiene, nosotros lo hostigamos; el enemigo se halla fatigado, nosotros lo atacamos; el enemigo se retira, nosotros lo perseguimos. En la creación de zonas estables bajo el régimen independiente, adoptamos la táctica de avanzar por oleadas. Cuando nos persigue un enemigo poderoso, adoptamos la táctica de dar vueltas. ”12

Mao partía de la convicción de que la guerra de guerrillas era auxiliar a la guerra regular. Sólo frente a la ocupación japonesa le otorgó a la primera un papel estratégico. Con ello, intentó cumplir los principios básicos de la guerra: conservar fuerzas, ampliarlas y aniquilar al enemigo (el imperialismo). Para ello diseña el programa estratégico de la guerra de GG:

“1) iniciativa, flexibilidad y planificación en la realización de operaciones ofensivas dentro de la guerra defensiva, batallas de decisión rápida dentro de la guerra prolongada y operaciones en las líneas exteriores dentro de la guerra en las líneas interiores; 2) coordinación con la guerra regular; 3) creación de bases de apoyo; 4) defensa estratégica y ataque estratégico; 5) transformación de la guerra de guerrillas en guerra de movimiento; 6) relaciones correctas de mando.”13

Sin embargo, el planteo general de esta guerra supuso tres etapas estratégicas: la defensiva, el equilibrio y la contraofensiva. En la primera y en la última etapa, la guerra regular jugó el papel principal y la guerrilla, el auxiliar. Sólo en la segunda, la GG fue la forma principal frente a la guerra regular. Esto sucedió porque, en ese momento, el enemigo intentó consolidar su posición en el territorio ocupado y las fuerzas chinas no contaban con el poderío suficiente para lanzar una contraofensiva, Mao insistía en que, a pesar de que la segunda etapa puede prolongarse más tiempo que las otras, no deja de ser sólo eso, una de las etapas de la guerra.

Las claves del éxito

A diferencia del planteo guevarista, construido con una perspectiva continental, los casos revisados se basan en la estricta adecuación de la GG a las particularidades de sus respectivos procesos revolucionarios.14 En el caso ruso, antes de 1917, la esencia del planteo radicó en la clarificación de su vinculación orgánica al partido del proletariado y a su supeditación al desarrollo de la insurrección popular. Luego de la toma del Estado, se buscó su erradicación, en tanto su existencia atentaba con el objetivo de concentrar la fuerza militar soviética en manos del Ejército Rojo.
La explicación de esta divergencia no se encuentra en la confrontación con un método de lucha, sino en el grado de avance de la lucha de clases. Antes de la toma del poder en octubre, el objetivo era derrocar al régimen zarista. Por lo tanto, se prioriza una alianza con sectores burgueses y pequeños burgueses y la utilización amplia de todos los métodos de lucha que surjan de las masas. Después de octubre, la lucha se desata contra las fuerzas contrarrevolucionarias y hacia el interior de la alianza victoriosa: muchos de los recientes aliados pasan al campo enemigo. Se enfrentan, entonces, programas diferentes, como el combate con la guerrilla de Makhno. El anarquismo de sus líderes es la expresión política de los intereses pequeño burgueses de las masas campesinas, los kulaks, obstinadas en mantener la propiedad de sus parcelas.
A pesar de lo que lo que suele sostenerse, el maoísmo mantiene la misma posición frente al guevarismo que su antecedente bolvchevique: en China las partidas guerrilleras sólo actuaron en coordinación con el ejército regular, en tanto su función radicaba en auxiliar (y no reemplazar) a la fuerza más poderosa. Sólo el carácter defensivo de la Guerra de Resistencia y la debilidad en la que se encontraba el Ejército Rojo, constituyeron un escenario propicio al desarrollo de la GG.
Los ejes distintivos planteados por Mao con respecto a los soviéticos son tres: el establecimiento de zonas liberadas (para impulsar golpes ofensivos), la potencialidad de construir fuerzas regulares a partir de la evolución de las partidas guerrilleras y el rol estratégico que asume la GG. Sin embargo, dentro de la estrategia de la guerra contra el Japón, la GG no desplaza la importancia decisiva que posee el ejército regular para garantizar la victoria. Si bien adquiere otra significación, mantiene su rol de fuerza auxiliar sino y tiende a transformarse en su opuesto: una fuerza regular.
Lejos aferrarse a un método a priori para alcanzar la victoria, ambos casos muestran la destreza de sólidas direcciones políticas para supeditarlo a las necesidades de sus respectivas revoluciones.

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1Lenin: “La guerra de guerrillas”, septiembre de 1906, en Obras Completas, Editorial Cartago, Bs. As., 1960, Tomo XI, p. 210-215.
2Lenin: “Tareas de los destacamentos del ejército revolucionario”, fines de octubre de 1905, op. cit p. 408.
3Idem. p. 409.
4En abril de 1918, revirtiendo la posición que hasta entonces suponía que el Ejército Rojo se nutriría con voluntarios, Trotsky sienta las bases sobre las que se estructuraría: la instrucción obligatoria, el doble comando militar y político (constituido por antiguos oficiales y comisarios políticos) y la formación de nuevos cuadros militares. Trotsky, León: Cómo se armó la revolución, Ediciones IPS-CEIP, Buenos Aires, 2006. p. 33 y p. 113-139.
5Trotsky, León: “Guerrilla y Ejército regular”, op. cit. p. 302.
6Trotsky, León: “¿Cuál es el significado del paso de Majno al lado del poder soviético?”, op. cit. p. 307.
7Mao Tse Tung: “Problemas de la guerra y de la estrategia”, en Selección de escritos militares, Ediciones La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1972, p 299.
8Partido nacionalista burgués que ocupaba el poder.
9Idem, p. 298-299.
10Véase Jerome Ch´ên: Mao y la revolución china, Ediciones Oikos-tau, Barcelona, 1966. p. 173-174.
11Desde su nacimiento, en 1921, el PCCH mantuvo estrechas relaciones con el KMT. Pero, en 1926, Chiang Kai-shek, líder del KMT, persigue y elimina a los comunistas chinos, fundamentalmente en las ciudades. Entre 1931 y 1934 Mao resistió cuatro campañas de cerco y aniquilamiento desatadas por el KMT. Pero, en octubre de 1934, el ejército del KMT avanzó con un millón de hombres hacia las zonas controladas por los comunistas. El Ejército Rojo perdió la iniciativa y fue derrotado, viéndose obligado a huir hacia el interior de China, iniciando la conocida Larga Marcha.
12Mao Tse Tung: “Una sola chispa puede incendiar la pradera”, op. cit. p. 77.
13Mao Tse Tung: “Seis problemas específicos de la estrategia en la guerra de guerrillas contra el Japón”, Cap. IV, op. cit. p. 171
14Sobre el planteo guevarista ver: Guevara, Ernesto: La guerra de guerrillas, Editorial 21, Argentina, 2003, y Debray, Regis: ¿Revolución en la revolución?, Era, México, 1969.

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