Santa Fe: La degradación de la salud docente

Por Fabián Godoy

Con el discurso de “separar la paja del trigo”, el Estado provincial santafesino acaba de implementar una “tablita” regulando, enfermedad por enfermedad, la cantidad de días que los docentes pueden faltar por razones médicas. Para ello elaboraron una ‘tablita’ cuya función es
cercenar el derecho a las licencias médicas de los docentes poniendo un tope de días permitidos según el tipo de enfermedad, en lugar de permitir que sea determinado por un profesional de la medicina. El Estado provincial considera que un docente puede faltar un día por migraña, tres días por bronquitis aguda, diez por el virus de la influenza, tres por una faringitis aguda, otros tres por una amigdalitis aguda, y la ridícula lista sigue. En realidad, la medida busca descargar el ajuste sobre el conjunto de los trabajadores de la educación cercenando las licencias a cupos imposibles abriendo una escalada de descuentos en el presentismo, de días por ausencia “injustificada”, entre otros.
La Ministra de Educación, Claudia Balagué, esgrimió el falso argumento ya clásico del ‘abuso’ en el uso de licencias médicas, lo que implicaría ‘un gasto en las finanzas provinciales de 3000 millones de pesos al año’. Así, le atribuye al cuerpo docente la responsabilidad sobre la situación del supuesto desfinanciamiento del sector (gastamos mucho en los que faltan, parece decir) y, por ende, sobre la degradación de la calidad de la educación pública (dada la supuesta discontinuidad escolar). Coincidimos en que hace falta más plata y se necesita de un mayor financiamiento desde el presupuesto Nacional, para asegurar sueldos que permitan cubrir el equivalente al doble del costo de una canasta básica familiar, pues no es suficiente con asegurar la ‘reproduccion biologica’ de la familia sino que es necesario lograr una buena calidad de vida. Un salario que apenas cubre la reproducción biológica lleva a los docentes a sostener extenuantes jornadas de trabajo (juntando el mango aquí y allá) situación que impacta de lleno en su salud. Ni hablar de los docentes que deben recorrer decenas de kilómetros para movilizarse de una escuela a la otra por rutas destruidas lo que convierte a su “itinere” en un “cromagñon médico” en potencia. ¿No se le ocurre a la Ministra que esos son los verdaderos motivos que enferman a los docentes? Por otra parte, la respuesta de la
conducción gremial se limitó a reproducir el discurso del Estado patronal, ‘la Secretaría general de SADOP Santa Fe, Patricia Mounier, dijo que “no pueden pagar los justos por los pecadores”, como si el problema fuera un supuesto comportamiento deshonesto de algunos docentes y no las deterioradas condiciones generales de la educación pública y la degradada calidad de vida de las familias de los trabajadores docentes. Quieren fabricar un chivo expiatorio. Las deterioradas condiciones en que se desarrolla la educación pública en la provincia y el creciente costo de vida que supera ampliamente el costo de los salarios docentes, son las causas fundamentales de la presente situación. Al mismo tiempo, el Estado busca degradar la calidad del contenido curricular para aggiornar el sistema educativo a las necesidades del capitalismo, embrutecido por
este medio a la clase trabajadora. El Estado provincial quiere que los trabajadores docentes se vean obligados a elegir entre su salud y su salario, asestando otro golpe a la ya muy deteriorada calidad de vida de los docentes. En otras provincias, se avanza en la misma tendencia. Valga con recordar el “ítem aula” implementado en la provincia de Mendoza y recientemente modificado; la informatización del sistema médico en varias provincias (CABA, por ejemplo) también abre la puerta a la “racionalización”. Los docentes santafesinos debemos organizarnos para impedir que la “tablita” ataque aún más nuestras deterioradas condiciones de trabajo.

• No a la “tablita” médica.

• Por una jornada de trabajo y condiciones de trabajo que no nos enfermen. Salario inicial igual a por lo menos dos Canastas Básicas totales.

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