Revista RyR n˚29 – EDITORIAL: Razón y Revolución, nueva época

Razón y Revolución nace en 1995 como un nucleamiento marxista en un contexto reaccionario, signado por la caída del muro y las teorías del fin de la historia. Formábamos, de alguna manera, una especie de escuadrón aislado. En ese momento lo importante era sobrevivir, conservar las tradiciones marxistas y recuperar la historia de la clase obrera y sus luchas en un mundo que las negaba. El polo trotskista de la izquierda argentina era nuestra referencia privilegiada (de hecho, varios militábamos entonces en el Partido Obrero y la “revista” aparecía como una periferia estudiantil informal de dicha organización).

Con el alza de la lucha de clases, en torno al 2001, Razón y Revolución pasa a la acción en las calles. Nace nuestro periódico El Aromo, y nos hacemos presentes en Asambleas Populares, gremios en lucha y todo tipo de actividades políticas. Participamos de las luchas de la etapa en el marco del movimiento piquetero, teniendo presencia activa en las Asambleas Nacionales de Trabajadores Ocupados y Desocupados. En una de ellas, añadimos una línea al programa revolucionario en formación, el que defendía la lucha cultural como parte del combate general.

En 2003, al observar el inicio del reflujo de la lucha de clases, decidimos abandonar estas actividades y aprovechar la situación para desarrollar una labor más sistemática de investigación de la sociedad que queríamos transformar. Dicho de otro modo, construir un programa político sólidamente apoyado en la producción científica. Partíamos del supuesto según el cual el principal problema de la izquierda argentina era su desconocimiento del país en el que desplegaba su energía militante. El tiempo mostró la validez de ese supuesto: producto de sus debilidades teóricas, la izquierda termina siempre a la cola del peronismo; incluso aquella izquierda que se pretende más “independiente” de la burguesía. Esa es la conclusión más importante de una década de trabajo intelectual y que arroja una consecuencia política: la clase obrera argentina necesita un nuevo partido.

Esa es la razón por la cual Razón y Revolución se encuentra hoy en la necesidad de una nueva transformación. No solo porque la etapa de clarificación programática ha terminado, sino porque la coyuntura política lo exige. El final de la primavera kirchnerista, durante la cual la renta sojera contuvo las luchas y pateó para adelante los problemas estructurales argentinos, nos llama de nuevo a la acción.

Si en la primera etapa, la revista que el lector tiene entre manos se mostraba como un órgano de debate teórico general, la segunda etapa nos obligó a un formato “académico”. No solo por las necesidades materiales de la investigación (que exigían un soporte en las instituciones estatales capaces de financiar la nueva tarea), sino por el carácter restringido y específico de los temas abordados. “Indización”, “referatos”, “normas de publicación”, etc., etc., cubrieron las páginas de la “RyR” que desaparece con el comienzo de la tercera etapa, la que inauguramos con este número. Se trata ahora de un retorno a la “vieja” Razón y Revolución, que recoge, sin embargo, la cosecha de esa larga inmersión en el análisis científico. Vuelve a ser, entonces, una revista de combate político.

Con este criterio en mente, invitamos a intelectuales reconocidos de la izquierda mundial para iniciar una serie de debates que creemos imprescindibles. Agradecemos a Alan Woods, Michael Löwy y Lindsey German, su participación en este número. En futuras ediciones iremos presentando nuestro balance sobre los mismos tópicos que estos autores tratan e incorporaremos otros invitados y otros temas.

Como parte de la nueva política editorial, textos de nuestros militantes irán planteando, número a número, los principales problemas que, a nuestro juicio, debe abordar un programa revolucionario en la Argentina. En esta edición, Fabián Harari discute la cuestión nacional, Marina Kabat analiza el peronismo, Gonzalo Sanz Cerbino hace lo propio con burguesía, Romina De Luca con la degradación educativa y Nahuel Audisio con el movimiento piquetero.

Esto es todo, por este número. Nos despedimos aclarando que las páginas de Razón y Revolución nueva época estarán abiertas a publicar artículos que polemicen con nuestra línea editorial, como ha sido siempre nuestra práctica y como también acostumbramos en nuestro periódico El Aromo. El debate honesto y fraterno, creemos, ha de ser uno de los pilares de un proceso de reconstitución unificada de la izquierda revolucionaria.

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