Reciclando plusvalía

Nicolás Villanova

Grupo de Investigación de la clase obrera – CEICS

Casi todos los días sacamos alguna que otra bolsa de basura a la calle. Luego, pasan unos muchachos, con una vestimenta especial y corren por toda la ciudad recolectándola en camiones de las empresas prestatarias de servicios. Desde fines de los ’90, la recolección de desechos está asociada, también, a otra fracción de la clase obrera: los cartoneros. ¿La diferencia? Los primeros son trabajadores ocupados, explotados por las empresas en las que trabajan, que llevan la basura al CEAMSE. Los segundos son parte de las fracciones obreras desocupadas cuya subsistencia está vinculada con la recuperación de basura que, luego de ser clasificada, enfardada y acondicionada, es vendida al mejor postor. Ellos son el primer eslabón de una cadena productiva que termina en la industria productora de cartón. El fenómeno de los cartoneros provocó el interés de varios investigadores. Muchos suponen que los cartoneros son “excluidos” del sistema porque el neoliberalismo “desindustrializador” los habría expulsado de las fábricas. Otros señalan que habrían sido “incluidos” a partir de la Ley 992 (o “Ley de los cartoneros”) sancionada en 20021 . Sin embargo, en ambos casos se comete el mismo error: consideran que los cartoneros están (o lo estuvieron) fuera del sistema, que son “marginales”. Contrariamente, quienes observamos la realidad como una totalidad consideramos que la sociedad está determinada por un modo de producción que, por ahora, es el capitalista. Por lo tanto, los miembros que habitamos esta sociedad tenemos siempre una función en relación al capital. ¿Qué es un cartonero y qué función cumple? Para responder esta pregunta es necesario conocer el circuito que recorre el cartón desde que se recoge en la calle hasta que es reciclado. En este artículo realizamos una primera aproximación al funcionamiento de este circuito y describimos las condiciones de trabajo de los cartoneros.

Baratos y devaluados

Saber la cantidad exacta de cartoneros es una tarea difícil. La ausencia de censos actualizados y las condiciones de informalidad en que se desempeñan hacen que las cifras sean engañosas y menores a las reales. Hacia el año 2003, los cartoneros registrados sumaban un total de 8.1532 . Ésta cifra sólo comprende a aquellos que se habían empadronado en el Registro Único de Recuperadores (RUR). Sin embargo, según datos del GCBA, en la actualidad hay un total de 16.579 cartoneros, de los cuales sólo aparecen 5.280 como “vigentes”. Estos últimos son aquellos que han renovado su credencial de cartoneros. No obstante, puede haber muchos que no estén inscriptos o que su licencia haya vencido, pero que sigan realizando sus tareas. Probablemente, exista una cantidad que, luego de la recuperación económica, haya vuelto a sus trabajos previos, sobre todo los ligados a la construcción. El problema de las fuentes empeora cuando nos enteramos que la encuesta realizada por el RUR está destinada sólo a mayores de 14 años. Por consiguiente, los niños cartoneros no son contabilizados. No sólo son muchos los cartoneros sino que residen en los lugares más pobres: el 77% vive en el Gran Buenos Aires, mientras que el 23% restante habita en Capital Federal. El 72,7% tiene entre 19 y 49 años, es decir, el promedio de edad más productiva de las personas. Además, el 81,8% no posee otro trabajo, mientras que, el 18,2% restante sí. A su vez, la actividad de la cual fueron expulsados los cartoneros deja constancia de su precariedad: el 25,9% proviene del sector de la construcción y el 24,1% de servicios personales y domésticos. Y nada dijimos aún de las condiciones de trabajo. El 76,8% de los cartoneros trabajan varios días a la semana, mientras que, el 21% lo hace todos los días. La diferencia es que los primeros se toman un respiro los sábados puesto que es el día en el cual no se saca la basura. Además, el 68,8% cartonea durante más de 5hs diarias. Es necesario aclarar que este dato sólo comprende las horas que los cartoneros caminan por la calle. Si le sumamos las horas de viaje (la mayoría reside en el Conurbano) y que el 69,6% prepara el material recolectado en sus casas, el resultado es una carga horaria gigantesca que puede llegar a ser de 12 a 15 hs diarias. Asimismo, el 56,6% camina entre 41 y más de 100 cuadras. El pago por el material recolectado ronda entre los 900,00 y los 1.500,00$ mensuales3 , es decir que, por día recaudan entre 30 y 45$. Las mujeres también realizan esta tarea y constituyen el 30,4%. Cartonean en las mismas condiciones que los hombres y con sus hijos a cuesta. ¿Y la salud? El contacto con la basura puede generar todo tipo de lastimaduras y enfermedades. Sólo por nombrar algunas, con los residuos peligrosos (sustancias corrosivas ácidas y alcalinas, hidrocarburos, insecticidas, etc.) se puede contraer intoxicaciones; mientras que, con los residuos patogénicos (pañales, toallas femeninas, preservativos, etc.) se contagian enfermedades infecciosas (Hepatitis o HIV) o dermatológicas (dermatitis alérgicas). Sin duda esta fracción de clase constituye una mano de obra barata y productiva: muchas horas, bajos salarios, sin cobertura social. Pero, ¿para quién trabajan los cartoneros?

De la industria a la calle… y de nuevo a la fábrica

Una vez que los cartoneros recolectan los materiales reciclables, comienza un circuito cuyo destino final son las empresas productoras. Entre ellos intervienen las cooperativas y los galpones de acopio. Aunque no todo es recuperable. Según un informe del GCBA del 2006, la ciudad produce 5.360,31 toneladas diarias de basura, de las cuales el 89% se entierran en el CEAMSE y el 11% se reciclan. De este último porcentaje, el 97% es recuperado por cartoneros, el 2% a través de campañas especiales (como “CEAMSE Recicla” o la desarrollada por la Fundación Garraham) y el 1% restante por la recolección “diferenciada”. Ésta última refiere a la recolección que realizan las empresas prestatarias de servicios, donde los residuos tienen como destino los Centros Verdes y las Plantas de Reciclado, ambas gestionadas por cooperativas.4 En suma, el grueso de la recuperación de basura se produce gracias al trabajo del cartonero. Si bien las cooperativas son exiguas, veamos cómo funcionan. Aunque suelen ser identificadas con un grupo de trabajadores que no buscarían maximizar las ganancias y donde las condiciones serían mejores, lo cierto es que su lógica es tan competitiva como cualquier empresa privada. Están compuestas, en general, por entre 12 y 20 personas que realizan tareas de selección, clasificación y almacenamiento temporal para luego vender a las empresas. Cuanta mayor productividad obtengan, podrán estar en mejores condiciones de vender su producto. Pero hay un elemento más a tener en cuenta. En la actualidad, formalmente existen 12 cooperativas inscriptas. Sin embargo, no todas están en actividad, como por ejemplo, la Cooperativa Sud, que dejó de funcionar hace dos años, dado que nunca pudo conseguir, entre otras cosas, un Centro Verde o una Planta de Reciclado, es decir, un local por el cual no hubiera que pagar su alquiler. En este sentido, uno de los entrevistados nos decía que una de las “cuestiones por las cuales fracasan las cooperativas es porque no son rentables, es decir, porque no le metés valor agregado.” Además, “si pagás alquiler, luz, teléfono, impuestos, los compañeros no tienen para repartirse, por más que laburen como nosotros, que llegamos a trabajar 12 horas todos los días”. Sin embargo, el mayor porcentaje de cartoneros no le vende a las cooperativas, sino a galpones. Según un informe de la Dirección General de Estadística y Censos (DGEyC) de la CABA, el 88% de los cartoneros le entrega el material que recolecta a depósitos distribuidos en Capital Federal (34,6%) y Conurbano (53,4%), el 11,3% a camiones en la vía pública y sólo el 0,7% a cooperativas. Tanto las cooperativas como los galpones venden a las empresas productoras de cartón, papel, plástico y otros materiales reciclables, que se encargan de utilizarlos como materia prima. En lo que refiere a la industria del cartón, las principales empresas mencionadas por los entrevistados son SMURFIT, ZUCAMOR y CARTOCOR S.A.5 Éstas poseen sus propios galpones destinados a la compra de cartón y constituyen entre el 55 y 60% de la producción total de cartón en la Argentina.6 Los principales insumos para la elaboración de envases y embalajes de papel y cartón son la celulosa y el papel reciclable. Según la longitud de la fibra, el papel y el cartón se pueden reciclar hasta ocho veces sin que sus propiedades se pierdan considerablemente.7 De esta manera, el reciclado asume una importancia crucial para estas empresas puesto que pueden ahorrar el costo que implica la compra o producción de pasta de celulosa. En consecuencia, la existencia de una mano de obra barata, tercerizada y en condiciones precarias, que se encargue de recolectar esos insumos, constituye un gran beneficio.

¿Qué es un cartonero?

Un cartonero, entonces, es un obrero ocupado que realiza una tarea que, en ciertos momentos, puede llegar a ser muy rentable. Durante la década de 1990, como consecuencia del avance tecnológico y de la profundización de las relaciones capitalistas, grandes masas obreras fueron expulsadas de las fábricas, engrosando las filas de la sobrepoblación relativa. Es decir, son fracciones de la fuerza de trabajo que ya no pueden ser explotadas por el capital, ya que la mecanización los ha expulsado de sus antiguos puestos. Sin embargo, estos hombres y mujeres no quedan excluidos del sistema, sino que son utilizados por las ramas menos mecanizadas, donde son explotados en condiciones intensivas y cuya fuerza de trabajo es vendida por debajo de su valor, en la medida en que son reclutados dentro del pauperismo consolidado. En consecuencia, esta masa de desocupados constituye una necesidad para la acumulación de capital. Éste puede disponer de una cantidad de obreros ante una expansión de la actividad, a la vez que los utiliza como mecanismo de presión hacia el activo para dirimir los salarios y las condiciones de trabajo. Los cartoneros, así como los costureros de Bajo Flores y los vendedores ambulantes, son parte de la sobrepoblación relativa estancada, cuya función es realizar una tarea productiva en condiciones intensivas de trabajo, único modo de alcanzar niveles de competitividad en ramas atrasadas. Como sus compañeros recolectores, los cartoneros son explotados por la burguesía, aunque el patrón sea menos visible y más difuso.

Notas

1 Regula las condiciones de trabajo, obliga a la utilización de pecheras y guantes, desarrolla programas de capacitación, un plan de vacunación y prevención de enfermedades, etc.

2 Fuente: DGEyC. GCBA.

3 Según entrevistas realizadas a miembros de cooperativas Sud, Reciclando Sueños, Del Oeste, El Álamo y Recicladores Urbanos.

4 Avalado por la Ley 1854, sancionada en el 2005.

5 Empresa productora de cajas de cartón del grupo Arcor.

6 Según entrevista realizada a miembro de la Cámara Argentina de Fabricantes de Cartón Corrugado.

7 www.enfasis.com.

Te podría interesar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *