Recesión yanqui a la vista

Por Juan Kornblihtt – Como señalamos en el número anterior, la expansión china está en gran medida supeditada a la demanda del mercado estadounidense, que representa casi el 40% de sus exportaciones.1 Al mismo tiempo, la expansión Argentina tiene su base en las exportaciones de soja, en gran medida hacia china. Por lo tanto, los pronósticos alentadores hacia el 2007 dejan de lado un problema fundamental: todo parece indicar que la economía de los EE.UU. va a bajar su tasa de crecimiento e incluso puede entrar en recesión.

La economía de los EE.UU. atraviesa problemas. La tasa de ganancia aunque se ha recuperado, todavía no alcanza los niveles de los ’70. A esto se suma un creciente déficit en su balanza comercial externa, producto de la pérdida de competitividad de su industria, que genera más importaciones que exportaciones. A esto se le suma el fuerte endeudamiento externo, que alcanzó su máximo histórico. Ante esta debilidad, lo que sostiene la economía de los EE.UU. es en gran medida el consumo hogareño.2 Al no haber una expansión industrial, dicho consumo se mantiene en base al crédito, principalmente a las hipotecas. El valor de esas hipotecas está a su vez sostenido en los precios de los inmuebles, en lo que se llama la burbuja inmobiliaria. Mientras esa burbuja, crecía el consumo se expandía.

El problema es que los precios de las casas comenzaron a bajar (ya cayeron cerca del 26% en un año y alcanzaron su punto más bajo en 6 años3) al verse que no se correspondían con una capacidad real de compra. De la mano de esta profunda caída comenzarán a caer los créditos y el consumo. De hecho, los pronósticos auguran una baja del consumo en las fiestas de fin de año, una fecha que indica la tendencia hacia el año próximo. Esta caída en el consumo encadenará otros frenos por lo que la posibilidad ya no de un freno a la economía, sino de una recesión, aumentan. Y según una encuesta realizada entre diferentes economistas, ninguno de ellos marxista, el 56% pronostica una aterrizaje forzoso de la economía yanqui.4

El resultado será un freno en las importaciones. Y, por lo tanto, una baja en la actividad de la economía china. Esto tendrá un doble efecto sobre la Argentina. Por un lado, puede implicar una merma en las exportaciones agrarias hacia oriente, tanto en cantidad como en su precio.Por el otro, al entrar en recesión EE.UU., se producirá una mayor devaluación del dólar lo que afectará al 3 a 1. En este panorama la entrada de divisas por retenciones será menor. La alternativa histórica a esta baja viene de la mano del aumento del endeudamiento externo. Pero ante un panorama de recesión, los capitales financieros también se contraerán. En definitiva, tanto por sus contradicciones internas, como por la situación de la acumulación a escala mundial, muestran que detrás de los promisorios pronósticos se ocultan negros nubarrones.


Notas

1Véase de nuestra autoría “¿El dragón se muerde la cola?”, en El Aromo, nº 33, noviembre de 2006.
2Para una explicación más detallada de este proceso ver Kornblihtt, Juan: “Amas de casa desesperadas” en El Aromo , nº 29, junio de 2006, disponible en www.razonyrevolucion.org/HTML/dbt/crisis.html
3U.S. October Housing Starts Drop to Six-Year Low en Bloomberg, 17 de noviembre en http:// www.bloomberg.com/apps/news?pid=20601087 &sid=aqOnuC2sR5.M&refer=home
4http://globalimbalances.com/

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