Razón y Revolución en la escuela.

 

Mariano Schlez

 

La lucha cultural no es sólo una cuestión de retórica intelectual. El pensamiento crítico se vuelve arma en tanto cala hondo en las masas. La escuela pública es un excelente espacio para desarrollarlo. Razón y Revolución trabaja para esto y lo demuestra con hechos concretos. La que sigue es una nota de dos “alumnos” participantes de los VI Juegos Olímpicos Nacionales en Historia que, en su proceso de aprendizaje y formación en la escuela, han dejado de ser “alumnos” y se han transformado en compañeros y militantes. No le cabe otra función a la escuela que ésta: la formación de revolucionarios, militantes orgánicos de la clase obrera.

 

El “pensamiento crítico” de las Olimpiadas del Comahue

 

Lautaro Aragón (Pte. Centro de Estudiantes Colegio Dorrego de Morón y ganador de los VI Juegos Olímpicos Nacionales del Comahue en historia) y Mariana Finelli (estudiante de Polimodal, Colegio Crear y Ser de Castelar y participante de las VI Olimpíadas en historia).

 

Los VI Juegos Olímpicos Nacionales de Letras, Geografía e Historia  tuvieron lugar del 21 al 24 de octubre en la Universidad Nacional del Comahue  (UNCo) en la provincia de Neuquén y asistieron a él más de 5.000 estudiantes y docentes de todo el país. El gobierno kirchnerista presentó los Juegos, a través de la Secretaria del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación, como “un orgullo nacional”. Un nuevo intento de aparecer como un gobierno “progresista”, que impulsa la “igualdad” de todos los estudiantes del país, convocándolos a participar en estas Olimpíadas. Intento que fracasa al momento en que estos estudiantes se proponen realmente ir y participar, dejando al descubierto la hipocresía del gobierno que afirma en todos lados que “financió” el evento.

En realidad, cada escuela fue quien se autogestionó los pasajes y en algunos casos la estadía, demostrando que el Ministerio no se hizo presente al momento de incentivar la participación y sustentar los viajes, pero sí al momento de figurar como auspiciantes de éste supuesto “orgullo nacional”. Nuevamente, somos testigos de cómo las desigualdades en la educación argentina no son solucionadas desde el Estado Federal y la retórica es destruida por los hechos. Las escuelas que se pueden pagar el pasaje y la estadía, viajan, las que no, no.

Por otro lado el carácter “progresista” del gobierno K también se manifestó en la metodología de evaluación y en los contenidos a trabajar. Cuando a uno le hablan de “fomentar el pensamiento crítico” se imagina justamente eso: crítica, debate, investigación. Por el contrario, la propuesta de las jornadas tiene que ver con el multiple choice y la sumatoria de puntos en forma individual. “El texto de Romero dice que la mejor forma de gobierno es: ¿el comunismo, el fascismo o la democracia?” ¡Muy bien alumno!: la democracia. Podemos deducir lo que significa “pensamiento crítico”: repetir como loritos los textos canónicos de la socialdemocracia alfonsinista más el matiz populista que le da Kirchner en la actualidad. La protesta es buena, siempre que no exceda el marco de la democracia burguesa. De ésta manera, se dejó de lado el espíritu crítico de los participantes, necesario para poder conocer, explicar y entender el por qué de los procesos históricos.

Como participantes vemos que es necesario cambiar la metodología evaluativa y los contenidos a trabajar, realizando jornadas de debate e investigación formando equipos escolares con docentes y estudiantes de todo el país. No queremos leer solamente al realizador de los programas educativos y gran historiador profesional de la UBA. Conocemos su posición y queremos compararla con otra historia, escrita desde otro lado y con otros intereses: queremos comparar la historia que hace la clase dominante con la historia de los trabajadores.

Valoramos la convivencia, el respeto y la idea misma de generar un espacio de encuentro donde concurran participantes de todo el país, logrando en ellos interés y estudio de la historia argentina contemporánea. Pero a ese lugar tenemos que llegar todos (no sólo los que podemos pagar) y tenemos que discutir allí lo que estudiantes y docentes queremos y necesitamos.

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