Por una paritaria nacional docente real que fije el piso de las remuneraciones docentes

El miércoles 17 se conoció el Decreto 52/18 firmado por Mauricio Macri junto al Jefe de Gabinete Marcos Peña y los Ministros de Educación y Trabajo, Finocchiaro y Triaca respectivamente. Obviamente copó la tapa de los diarios porque se anunciaba la eliminación definitiva de la paritaria nacional docente al fijar, como se hizo en 2016, el salario mínimo docente (testigo) un 20% por encima del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVyM). Que se firme una ecuación vitalicia es algo que no puede celebrarse porque desvincula el salario de la lucha gremial del conjunto de los docentes. Cierto es que la medida no sorprende. Para el gobierno de Macri la paritaria nacional nunca tuvo lógica porque cada provincia debería hacerse cargo de pagar lo que pueda. La lógica de un sistema descentralizado. Una parte de verdad. Hace décadas que, como resultado de la descentralización, el salario docente se juega realmente en las provincias. Fue así con Néstor, con Cristina y antes con Menem. La injerencia real de la paritaria nacional en un sistema totalmente descentralizado fue mínima: en muchas provincias más que piso la paritaria era el techo al que arribaría la negociación provincial. En la versión actual, que se llame paritaria a un acto donde la patronal unilateralmente resuelve el valor del salario es, por lo menos, un atentado a la lógica. Pero la medida esconde un dato clave: la vida de las provincias depende de la coparticipación federal (de allí proviene el grueso de los fondos que luego destinan a salarios docentes). Nación todavía tiene un rol directo en el pago de salarios: FONID, fondos compensatorios, artículo 9º y otras yerbas. El affaire de las paritarias encubre un problema político: quien va a aparecer como culpable del ajuste y cómo el macrismo elige al kirchnerismo como su contrincante político.
El nuevo decreto modifica también la representación de los sindicatos en la mesa paritaria. El kirchnerismo, a través del Decreto 457/07, reguló que la representación de los trabajadores fuera ejercida de modo proporcional a la cantidad de afiliados por las asociaciones sindicales con personería gremial y ámbito geográfico de actuación en todo el territorio nacional. Esto hacía que CTERA tuviera mayor cantidad de delegados que el resto de los sindicatos de la mesa (UDA, AMET, SADOP y CEA). El nuevo Decreto fija un representante por cada uno de los sindicatos sean estos de primer, segundo o tercer grado (artículo 2º). La intención del gobierno es clara: limitar el poder de CTERA confiando en que los otros gremios serán más adictos que la central kirchnerista. Sin dudas, una jugada política. Pero también estamos frente a un ataque a la democracia sindical: sindicatos con menos afiliados tendrán mayor peso en la toma de decisiones vinculadas a condiciones de ingreso a la docencia, vacantes, reincorporaciones, jornada de trabajo, derechos previsionales, formación docente y capacitación y títulos, entre otros. La Confederación no parece por el momento muy preocupada: apenas una presentación ante la OIT por prácticas antisindicales.
Ya lo dijimos en otra oportunidad, fue la misma CTERA y SUTEBA (la entidad de base mayoritaria de la Confederal) quienes pidieron en 2015 que el salario docente se fije en relación al Mínimo Vital y Móvil. Fueron ellos quienes defendieron la Ley de Educación Nacional que profundizó la descentralización y degradación educativa. Fueron ellos quienes aplaudieron cada discurso de Cristina donde acusaba a los docentes de huelguistas crónicos, quien sostuvo que el salario mínimo lo cobraba solo el 9% de los docentes y por eso no era importante, quien sostuvo que la cantidad de suplentes en el sistema era preocupante. Por eso, no podemos esperar que se pongan a la cabeza de ninguna lucha. Debemos organizar al conjunto de la docencia de forma independiente con una agenda independiente. Hay que aprovechar el momento de mayor fortaleza política al inicio de clases para golpear. El 15 de febrero cada escuela debe comenzar a discutir cómo enfrentamos el ajuste. Lo dijimos hace un año: hay que defender la paritaria nacional. Ese es el espacio para debatir un salario docente nacional único. Los docentes de todo el país tenemos una serie de problemas comunes, entonces vamos a discutir con el dueño del circo. La descentralización educativa sirvió para fragmentar nuestra lucha, para dividirnos y para asegurar que cada provincia pague el menor salario posible. La connivencia de CTERA con las políticas de descentralización hicieron que la paritaria fuera un circo pero eso no implica que no puede ser un camino para pelear por la nacionalización del sistema educativo.
En general, todo el mundo (incluso la burocracia) pide un salario igual a la canasta básica total. La Canasta Básica es un indicador de pobreza. Eso apenas nos garantiza subsistir. Vivir es otra cosa. El trabajo docente presupone la adquisición de bienes culturales propios de nuestra tarea: hacer cursos, comprar libros y revistas, materiales didácticos y una larga lista. Planificar, preparar clases, corregir, son tareas que hacemos en horario extra-laboral. Deberían ser remuneradas y por eso, no alcanza conque el salario de un cargo garantice lo mínimo. Un cargo, dos canastas para vivir en condiciones humanas. Cualquier otra ecuación implica la sobre-explotación y la lucha por migajas.
La forma de superar la dispersión es levantar como consigna la unificación nacional del salario docente (plenamente en blanco, básico, antigüedad y cargo), y dejar solo librado a particularidades las variables correspondientes a zonas desfavorables por geografía. El salario debe cubrir nuestras necesidades vitales y culturales. Solo la unidad de todos los docentes del país puede encarar la magnitud de la tarea que tenemos por delante.
No inicio de clases.
Salario Nacional Inicial igual a 2 Canastas Básicas Totales en todo el país.
Revisión Integral de todos los ítems que componen nuestro salario: blanqueo de todas las sumas unificadas en el básico.
Cláusula gatillo para la actualización automática del salario mes a mes.
Fondo de Huelga para combatir la amenaza de los descuentos.
Defensa de las condiciones de jubilación y del sistema previsional docente.

 

Por una educación nacional centralizada, científica y laica.

Corriente Nacional Docente Conti-Santoro

18 de enero de 2018

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