Por un 24 de marzo de lucha contra el Frente Anti-obrero

Desde hace algunas semanas, el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia se encuentra discutiendo la convocatoria para el 24 de marzo. Las posturas enfrentadas son tres, dos mayoritarias y una minoritaria. Para las primeras dos, se trata de organizar un gran Frente Anti-Macri. Para la tercera, de luchar contra el Frente Anti-obrero. En relación a las posturas mayoritarias, la disputa gira en torno al contenido del frente: en el primer caso, el del nucleamiento ocasional formado por el PCR, el PSTU, el NMAS y el MST, se trata de incluir no solo al kirchnerismo, sino a los gobernadores peronistas; para el segundo bloque, básicamente los partidos del FIT, se debe excluir a los últimos. Obviamente, como siempre sucede, lo que realmente se dice no se hace presente tanto en lo expresado como en lo no dicho. Es decir, en el silencio que habla.

En efecto, el bloque que propugna un frente “amplio” contra el gobierno promete ajustar cuentas con el kirchnerismo y los gobernadores en el documento, pero se niega a hacerlo público en las consignas de la marcha. El FIT, por su parte, pretende callar, en las consignas, aunque no en el documento, toda acusación al kirchnerismo. Es importante aquí la precisión: las consignas de una marcha son lo realmente visible, el objetivo real de una movilización. Si no se explicita que la acción se dirige contra los gobernadores, es obvio que no se los considera enemigos. Si no se explicita que nos enfrentamos también al kirchnerismo, está claro que los tenemos de aliados. A la distancia, porque se hace una marcha aparte, pero como quien mira de reojo, por si puede volver…

La naturaleza anti-obrera del peronismo no necesita explicación. Pero que una parte de los gobiernos provinciales esté en manos del kirchnerismo ya debiera alertar sobre la necesidad de una mención explícita de esa variante burguesa del ajuste. Pero no son solo los gobernadores kirchneristas los que hacen frente con Macri contra los obreros. La mayoría de diputados kirchneristas le ha votado una enorme cantidad de leyes al gobierno, tanto a nivel nacional como provincial (en particular, en Buenos Aires y CABA). Por su parte, los sindicatos que se relacionan con el kirchnerismo se han cansado de entregar huelgas, empezando por Baradel, para no ir más lejos. ¿En qué sentido, entonces, no forman parte del frente anti-obrero? Si no se los incluye allí, es porque todavía se tiene ilusiones en el kirchnerismo, ya sea que retorne al gobierno, que se desgrane en la izquierda o que constituya un aliado. No señalarlo en la consigna central, no solamente significa ocultar su naturaleza al resto del proletariado, sino además introducir la confusión: si el kirchnerismo no es parte del enemigo, ¿por qué marchar separados? Sin una demarcación clara, el FIT lo único que consigue, además de lavarle la cara a Cristina, es que se lo acuse, con justicia, de sectario.

Dijimos que había una tercera postura minoritaria. Es la nuestra. El 24 de marzo, el día que recupera la lucha revolucionaria de los compañeros que nos precedieron, no puede estar al servicio de lavarle la cara a ninguna variante burguesa. Marchemos contra el Frente Anti-obrero de Macri, los gobernadores y el kirchnerismo.

Razón y Revolución

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