¿Por qué se pelean el gobierno y Techint? Análisis del principal grupo económico de Argentina en la postconvertibilidad

Techint1Emiliano Mussi y Viviana Rodríguez Cybulski
GIHEcA-CEICS

El “entredicho” entre el gobierno K y Techint tomó en el último año un grado de crispación inusual. Lo que sorprende de este hecho no es el manejo político que los K hacen de este enfrentamiento, ya que bastante acostumbrados nos tienen acostumbrados a la exageración al estilo seisieteocho. Lo que pasó desapercibido es el hecho mismo de la ruptura entre Techint y el kirchnerismo. El grupo de Paolo Rocca siempre fue un amigo del gobierno de turno: apoyó la dictadura, estuvo con Menem, de la Rúa, incluso también estuvo en las filas de Néstor, un gran representante de los intereses del Grupo en los primeros años de su gobierno. De ahí que algún desprevenido podría ver en este distanciamiento un nuevo avance del gobierno “popular” en contra del capital más concentrado. Sin embargo, este hecho expresa una nueva muestra de los límites de la burguesía nacional. En efecto, la lucha entre los K y la familia Rocca, empieza cuando al conglomerado de empresas le empieza a ir relativamente mal en la Argentina y comienza a buscar nuevos horizontes por fuera del espacio nacional, que le permitan ampliar su rentabilidad. Techint no apoya a Cristina y ella le reclama que invierta aquí. Pero el país ya no tiene mucho más que ofrecerle al capital nacional más exitoso que pudo engendrar.1

Porque te quiero te pego

Que el gobierno nacional ahora emprenda una nueva cruzada contra Paolo Rocca, no quita que en los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner haya sido uno de los principales aliados. Kirchner supo ser un gran representante de la burguesía nacional, por eso siempre cuidó los intereses de Techint ayudándolo con negociados para el transporte del gas desde Bolivia o poniendo freno a las importaciones desde Brasil, protegiendo el mercado de planchas de acero.2  Pero en determinado momento se quebró esa relación y empezaron los conflictos. Y ese quiebre se puede seguir a partir de evolución de la tasa de ganancia de las empresas del grupo: cuando las cosas marchaban bien, podían ser amigos. Ahora que los negocios no marchan de la misma manera, se produce un distanciamiento.

En efecto, el grupo mantuvo “buenas relaciones” con el gobierno nacional desde sus mismos inicios sostenidos, en gran medida, por la devaluación del 2002. Recordemos que Rocca, líder del grupo, impulsaba la salida devaluacionista desde fines de la década de 1990. Siendo Kirchner el defensor de la devaluación, la amistad quedó sellada. Sobre todo por las altas tasas a la que se empezó a valorizar el grupo. Como verificamos en el Gráfico 1, la tasa de ganancia se dispara a partir de la salida de la convertibilidad. Y eso se observa en la buena predisposición entre el gobierno y Techint reflejada, por ejemplo, en las gestiones conjuntas llevadas a cabo frente a la Organización Mundial de Comercio por las trabas impuestas a las importaciones de tubos sin costura, fabricados por Siderca, a partir del año 2003. Los elogios de uno y otro no faltaron a la escena. Las múltiples declaraciones de apoyo al empresariado nacional, de un lado, y las felicitaciones a cómo el gobierno logró salir de la crisis, del otro, serán moneda corriente en esos años. Pero “todo concluye al fin” y la buena relación con los Kirchner también tuvo un final.
Si miramos nuevamente el Gráfico 1, vemos que luego de la devaluación, la tasa de ganancia empresarial crece de manera exponencial, representando más de cuatro veces lo que significó en la década de 1990. Sin embargo, a partir de allí, año tras año, la rentabilidad irá descendiendo. Por ello el quiebre con el gobierno. De este modo, no sorprende el abandono de las filas oficialistas. La tasa de ganancia no se recuperaba. Se sumó a esto, el estallido de conflictos tales como las nacionalizaciones en Venezuela y el caso Skanka, en los cuales el gobierno no se enfrentó de forma abierta, pero tampoco defendió al grupo como Techint hubiese querido. Es en ese marco que Rocca volcó su voto a Lavagna en las elecciones del 2007.

En 2008, cayó la demanda de acero a nivel internacional en un 15%, marcando un descenso de la tasa de ganancia de Siderar, que pasó del 29% en 2007 al 10%. La decisión del conglomerado será frenar las inversiones que ya estaban programadas y, en 2009, avanzar con los despidos y las suspensiones. Es en este contexto que el gobierno toma la iniciativa: reclama el cumplimiento de las inversiones en el país e intenta nombrar más directores del Estado. Con la nacionalización de las AFJP, colocará a Ferrer como director de Siderar (una medida de control) y reclamará que las cuantiosas indemnizaciones recibidas de Chávez por la nacionalización de Sidor se reinviertan en Argentina. Pero la suerte ya estaba echada: las inversiones de Techint no tenían como centro de su expansión a la Argentina. Ese mismo año Rocca anunciaba la ampliación de Tenaris-Tamsa en México, en lo que se convertiría en la empresa más grande del grupo.

Lo que sigue después es un recrudecimiento de este mismo proceso. En 2010, hubo enfrentamientos con Guillermo Moreno en torno a la política de precios y con Hugo Moyano sobre la incorporación a planta de 5 mil choferes. El conflicto tomó nuevos aires este año con la disputa por la designación de los directores de la ANSES. Se llegó en julio a un acuerdo que expresó un momento más en esta misma tendencia. Lo que tenemos delante es un capital que siempre apoyó a los gobiernos de turno, pero en los últimos años su economía mostró signos de malestar. De esta forma aparece el enfrentamiento, cada vez más álgido, con el gobierno de CFK. Está claro que el problema para el Grupo Techint es que Argentina es cada vez menos rentable. Veamos por qué esto es así en este momento en particular y no antes. Para ello, necesitamos hacer un breve repaso a ciertos elementos clave de su desarrollo histórico.

¿Quién es quién en Techint?

El grupo Techint es un conglomerado de diferentes empresas dedicadas en especial a la siderurgia, el petróleo y la construcción (en particular obra pública). Hoy en día es el grupo más importante en la Argentina, una empresa mundial que abarca países en todos los continentes. Un informe revelaba que de las 19 empresas argentinas que cuentan con activos en el exterior, el Grupo representaba, en 2008, el 91% del monto total, siguiendo en segundo lugar, Arcor, con el 3% de los activos externos.3  Pero Techint no siempre tuvo esta estructura. Acumulando como puntal de lanza en una rama específica, la producción de tubos sin costura, utilizados para la producción petrolera, logró crecer y llegar al mercado mundial en la década de 1980. En efecto, el punto decisivo de la conformación del grupo Techint va a estar puesto en la creación, en 1954, de Dalmine SAFTA, futura Siderca, en la ciudad de Campana. Esta fue la primera fábrica de tubos de acero sin costura de Sudamérica. A diferencia del resto de los mercados internos que tienen las manufacturas industriales nacionales, los tubos sin costura encontraron un mercado relativamente más grande que el resto de sus principales competidores. Esto se explica por el hecho de que el petróleo argentino se encuentra disperso en el territorio, y en una profundidad mayor a la media, lo que hace necesario la realización de varias perforaciones, redundando en una ventaja para la empresa.4  En los años ’70, con el boom de los precios del petróleo, el grupo invierte en nuevas tecnologías del acero y en los ’80 pega el salto al mercado mundial.5  Esto traerá consecuencias más que positivas en la década de 1990, no sólo para Siderca que compra empresas en México, Venezuela, Italia y Brasil, sino también para el resto de las compañías que conforman el grupo.

Siderar, otra empresa del grupo dedicada a los aceros planos, se conforma como tal en los ’90 e irá perfilándose como un capital con importancia para toda la región latinoamericana. Lo mismo sucede con Tecpetrol y Techint Inc. No caben dudas de que la década de 1990 le sirve al grupo para obtener, en base al desarrollo alcanzado por Siderca, una presencia en diferentes países con variados negocios cada uno. Este movimiento se consolidará en 2000, cuando todo el grupo se reorganiza internacionalmente. Dicha reestructuración se dará a comienzos de este siglo en cada una de las empresas del grupo: por ejemplo, la conformación de Tenaris (productos y servicios tubulares, 2001) y Ternium (aceros planos, 2005). Tenaris abarcó a empresas de tubos sin costura en Italia, Argentina, Japón, Canadá y Venezuela. Similar desarrollo se da en cada una de las empresas. Lo que hay que tener en cuenta es que esta organización a nivel mundial coloca un nuevo horizonte de expansión al grupo. Así, comienzan a cotizar en las principales bolsas del mundo. Esta nueva escala coincide con la caída de la tasa de ganancia en Argentina y con el inicio de los conflictos con el gobierno.

Y voló, voló

Al tener una escala global, se reducen las ventajas que ofrece el país y se vuelve necesario buscar horizontes nuevos, además del que ya poseen para sus empresas siderúrgicas. El grupo Techint está conformado por diferentes empresas. Las que más peso tienen (tanto en activos como ventas) son las dedicadas a fabricar productos de aceros planos y tubos de acero sin costura: Ternium y Tenaris, como puede verse en el gráfico 2. Esta última, para 2010, dedicaba casi el 90% de sus ventas a los tubos sin costura. La colocación de estos productos explican los vaivenes del grupo. De este modo, uno de los principales objetivos del grupo sería entrar en el mercado más grande de tubos sin costura, como es el de EE.UU.6  Como se observa en el gráfico 3, América del Norte pasa de representar casi el 20% del destino de ventas de Tenaris, en 2002, a más del 40%, en 2010, y tratará de consolidar este nuevo perfil a través de su socio comercial: México. No sólo porque cuenta con costos laborales más bajos que la Argentina, sino sobre todo porque forma parte del NAFTA, un bloque comercial regional que reúne a México, Canadá y EE.UU., que establece una zona de libre comercio entre todos sus miembros. Esta es una de las claves de por qué Techint puso el ojo en México: entrar al mercado norteamericano. Al introducirse en una zona geográfica con mercados abiertos, EE.UU. no podría poner trabas a la importación, como hace con Argentina. De hecho, coloca aranceles a la importación de tubos sin costura que oscilan entre el 5% y 7%.7  Este punto fue mencionado de manera explícita en 2003, cuando un alto ejecutivo del grupo, en el Congreso del Instituto Latinoamericano del Fierro y el Acero, propuso la conformación del “ALCA siderúrgico” como puntapié para la incorporación de Argentina al ALCA.
Con Tenaris-Tamsa en México, que produce 780 mil toneladas de tubos sin costura, pasará a producir 1.200.000 toneladas, superando de esta manera a Tenaris-Siderca en Argentina que hasta el momento produce un millón de toneladas de tubos por año. Ahora México será el principal productor de tubos sin costura, superando a Argentina. Esas eran las inversiones que reclamaba Cristina. Esta inversión no sólo le permitirá estar en mejores condiciones de competir en el mercado estadounidense, sino que además permitirá abastecer mejor a toda la plataforma de perforación petrolera del Golfo de México.

En definitiva, estamos ante un capital de raíz nacional, que se expande por estar en una rama como los tubos sin costura, que a diferencia del resto de las ramas, cuenta con un mercado interno amplio que le permite expandirse. A tal punto que logra consolidar una estructura a nivel mundial, encontrando mejores plataformas para sus negocios, como lo es el caso de México. La burguesía nacional exitosa ya no elige principalmente a la Argentina como antes, donde apoyaba a gobiernos de cualquier signo político. Cristina no puede hacer más que poner parches a esta realidad. El adiós a la cuasi exclusividad argentina es inexorable: a menos que se la enfrente, la marcha del capital se impone. En ese sentido, el intento del gobierno de poner un director en la empresa tratando de revertir este proceso expresa la ceguera de la clase política en su conjunto. El reclamo del director “marxista” propuesto por el gobierno, Axel Kicillof, intentando que “la empresa (…) ponga su mirada en la Argentina y no tanto en una expansión global”8  pasa por alto la lógica ineludible con la que se mueve el capital. En un contexto donde el país no brinda nuevas y renovadas posibilidades para la expansión del mercado de Techint, la búsqueda de nuevas inversiones es una tarea constante y necesaria para el capital. En todo caso, la forma de intervenir sobre proyectos de expansión no es intentando entrar en el directorio de la empresa sino, poniendo en cuestión la propiedad privada de la misma, lo que requeriría mucho más que la supuesta lucha que el gobierno dice estar dando.

 

Techint2
Notas

1 Existe una polémica sobre si Techint es un capital nacional. Para ampliar el debate remitimos al lector: “Charla-Debate. Burguesía nacional y monopolios” 4/9/2009, disponible en www.razonyrevolucion.org.ar
2 Dachevsky, Fernando: “Techint y Kirchner un solo corazón” en El Aromo N° 13, Agosto 2004.
3 Agencia Nacional de Desarrollo de Inversiones, agosto 2009, www.prosperar.gov.ar/es.
4 Dachevsky, Fernando: “El petróleo argentino bajo la lupa”, en Anuario del CEICS, Bs. As., 2007.
5 Kornblihtt, Juan: “¿Siderca es un monopolio?” en El Aromo, n° 60, 2011.
6 Kornblihtt, Juan: Crítica del marxismo liberal, Ediciones ryr, Buenos Aires, 2006, p. 157.
7 Véase www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=82026&idxSeccion=0.
8 Véase Clarín, 21/4/2011.

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