¿Por que pueden aplicarse las retenciones? Las ventajas competitivas del agro argentino

Guillermo Cadenazzi

Observatorio Marxista de Estadística-CEICS

A nivel internacional, a pesar de los derechos de exportación vigentes, la rentabilidad del campo argentino está apenas por debajo de Estados Unidos (donde incluso se da el caso inverso de pagos de subsidios a los productores) y por encima de Brasil. En cualquier área de la economía, si recortamos en un 50% las ganancias de los capitalistas, estos irían directamente a la quiebra y la desaparición, pero en las pampas argentinas esto no sucede. Este fenómeno se basa principalmente en las ventajas naturales que conforman la renta diferencial agraria, es decir, la renta extraordinaria que la tierra Argentina posee frente a la producción agropecuaria en peores tierras en otras zonas del mundo. Las principales ventajas de la Argentina frente a otros países productores de mercancías agrarias consisten en mayores rendimientos por hectárea, menor necesidad de aplicación de fertilizantes y menores costos de transporte, basadas en la mejor calidad y ubicación de las tierras más productivas, así como en ciertos fenómenos económicos transitorios como el tipo de cambio devaluado y el subsidio a los combustibles. En este caso analizaremos las ventajas que la Argentina tiene frente a sus dos mayores competidores en producción de soja: Brasil y Estados Unidos.

Los costos en Argentina, Brasil y EE.UU.

Argentina comparte los primeros puestos en producción de soja con Brasil y Estados Unidos. Si bien a principios de los ‘90 Estados Unidos producía varias veces más que Brasil y Argentina, la brecha se ha ido cerrando debido al crecimiento exponencial de la producción en ambos países latinoamericanos y el más atenuado que viene mostrando Norteamérica. Tanto en Estados Unidos desde fines de los ’90, como en Brasil a partir de la campaña 2003/04, la expansión del área ocupada con soja se ha frenado, fenómeno que no se reproduce aun en nuestro país, donde el avance continúa.1 Este hecho se debe principalmente a los menores costos y mayores rendimientos que el cultivo de la soja tiene en Argentina. En este sentido, es importante el análisis de los costos para tratar de averiguar de dónde proviene la ventaja argentina, y por qué la rentabilidad se mantiene por sobre la brasileña y cercana a la de Estados Unidos, a pesar de la presión fiscal vía retenciones. En cuanto a los costos directos por hectárea, Argentina presenta ventajas en labores y cosechas más baratas (debido a los precios subsidiados de los combustibles) y menor uso de agroquímicos y fertilizantes, que se vuelve más significativo cuando se calcula el costo directo por tonelada, dado que los rindes obtenidos en la zona núcleo Argentina son superiores a las principales zonas productivas de Brasil y Estados Unidos. De todos modos, cabe destacar que el uso de fertilizantes en Argentina, actualmente no alcanza a reponer los nutrientes que el cultivo extrae del suelo, hipotecando los rendimientos futuros por un ahorro actual. Si se devolviera al suelo la cantidad apropiada de fósforo y azufre sería el doble del costo actual. En cuanto a los costos de comercialización, en Argentina la localización de la producción se encuentra a una menor distancia de los puertos, principalmente a comparación de Brasil, lo cual redunda en un menor costo de los fletes. En Estados Unidos, si bien la distancia es mayor, tiene la ventaja de contar con la hidrovía del río Mississipi, que permite transportar las mercaderías con costos muy reducidos respecto a otros medios de transporte. Según datos de la revista Márgenes Agropecuarios, Brasil triplica la necesidad de uso de fertilizantes y duplica el uso de agroquímicos por hectárea comparado con Argentina, mientras que los fletes son un 50% más caros. En Estados Unidos las diferencias son menores, pero los costos directos de Argentina siguen siendo los más bajos de los tres países. 2 Por último, otra ventaja argentina radica en que, a diferencia de Brasil y Estados Unidos, aquí no se pagan regalías por el uso de la semilla transgénica. Este menor costo directo que paga el productor argentino frente a otros localizados en peores tierras determina la ganancia extraordinaria que llamamos renta diferencial. Son estas ventajas las que permiten que la producción agropecuaria nacional continúe siendo rentable aun viendo casi un 50% de su ingreso recortado vía retenciones.

Notas

1 En base a datos de la SAGPyA y la USDA hasta la campaña 2007/08, sembrada antes del aumento de las retenciones.

2 Datos de costos tomados de Juan Martín Rebolini: “Soja en Argentina y Brasil”, Márgenes Agropecuarios, Julio de 2006 y Enrique E. Miles: “Soja en EE.UU. y en Argentina”, Márgenes Agropecuarios, Diciembre de 2007.

 

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