Paraguay: ¿lucha por la democracia o por el socialismo?

a67lealLeovegildo Leal*
MM5-Brasil

El compañero Leovegildo Leal, del MM5 de Brasil, organización con la cual Razón y Revolución ha comenzado un intercambio programático, nos envía esta contribución sobre el golpe de Estado paraguayo. Se remarca aquí el carácter burgués de la democracia y, por lo tanto, la necesidad de orientar la lucha en sentido socialista.

El golpe de Estado que derrocó el pasado fin de semana el presidente paraguayo Fernando Lugo tiene importantes lecciones para todos los luchadores por la causa del proletariado y no sólo a nivel continental. Las lecciones en esta victoria de la burguesía también son útiles en la lucha de todos los trabajadores del mundo hoy. Y la primera de ellas se destaca pronto: fracasa el mito de que el ciclo de golpes de Estado en América y en el mundo habría encontrado su punto final con el cierre de la llamada “guerra fría”. Como Marx enseñó por más de ciento cincuenta años, a la burguesía sirven regímenes democráticos o dictatoriales, en la medida que éstos o aquellos mejor sirvan a sus intereses.
Porque fue un golpe de Estado inspirado por la burguesía lo que ocurrió en Egipto hace pocos días, cuando los militares cerraron el parlamento, asumiendo poderes legislativos y otorgando una Constitución bajo la cual se realizaron en segunda ronda elecciones presidenciales que eligieron al candidato de la Hermandad Musulmana. Y que no se olviden los intentos de golpe de Estado burgués contra Hugo Chávez y el presidente ecuatoriano Rafael Correa en el pasado reciente. Son de carácter desvergonzadamente golpista las actuales manifestaciones contrarias a Evo Morales de parte de las corporaciones de policía en Bolivia. Tengamos en claro que, si la lucha en estos países no se radicalizara hacia una ruptura revolucionaria por la instalación de gobiernos y estados proletarios, la burguesía concretará sus planes, ya en marcha, de golpes de Estado.
Se sabe que la democracia es la mejor forma de organización del poder burgués, logrando una dictadura encubierta y directa de los dueños del capital. Sin embargo, en los momentos en que la  democracia se muestra incapaz de mantener la estabilidad necesaria al sistema de reproducción cotidiana del capital, la burguesía no tiene, como jamás ha tenido, la vergüenza para recurrir a los militares, a la violencia explícita, para ejercer su dictadura sobre el proletariado. Fue lo que sucedió en América Latina en los años ‘60, cuando los trabajadores se levantaron en prácticamente todos los países contra la burguesía. Con la ayuda de sus militares, cubrió todo el continente con la sangre de los trabajadores y sus aliados. Que no se engañen los demócratas, socialdemócratas o socialistas: la ecuación socialismo o barbarie sigue en la agenda histórica, como lo sabemos los marxistas.
Hay en el golpe de Estado paraguayo un detalle significativo: no fue necesario violar la Constitución del país para efectuar el derrumbe de Fernando Lugo y poner en su lugar un representante directo de la Iglesia ultraconservadora, de terratenientes, industriales, traficantes y contrabandistas, de toda la burguesía paraguaya. Es necesario recordar aquí que Lugo fue elegido dentro de un contexto de retroceso político y desarticulación estratégica del capital en el continente, una situación en la que las clases dominantes tuvieron en muchos representantes burgueses y pequeño-burgueses una salida a su crisis de dominación, como en el caso de Brasil, país en el que el capital pudo celebrar la elección de Lula y el PT, una de sus mayores victorias en América Latina. En algunos casos, como en Venezuela, Bolivia y Ecuador, el juego ha escapado del control de la burguesía, pero que nadie se deje engañar: es necesario repetir siempre que en la primera oportunidad la burguesía partirá hacia la confrontación directa de vida o muerte.
Pero el mayor desafío lanzado por el golpe de estado en Paraguay es la estrategia de lucha a ser adoptada por las fuerzas que, de una manera u otra, se encuentran en el campo de la lucha de los trabajadores: ¿luchar por la democracia o luchar por el socialismo? Para nosotros, para todos aquellos que nos consideramos marxistas, el camino es y siempre fue la lucha por el socialismo, considerada la democracia una forma de poder político esencialmente burgués. Y la historia da testimonio a nuestro favor. El caso clásico debe buscarse en la Guerra Civil Española, en la que la cuestión se pone claramente y sin ambigüedades. El camino democrático elegido por las fuerzas de la izquierda, la ruta de acceso de la mayoría, llevó a una derrota histórica del proletariado. Desde entonces, se repiten los ejemplos: Grecia, Francia e Italia luego de la Segunda Guerra en Europa, República Dominicana, Indonesia, Brasil, Chile, Argentina, Uruguay… el desastre se repite dramáticamente. ¿Hasta cuando vamos incurrir en este error?
Por lo tanto, son extremadamente preocupantes las primeras noticias de que la gran mayoría de izquierda del país hermano está alzando la bandera de la democracia para combatir a los golpistas. Aún en los más radicalizados segmentos de la izquierda, que defienden la lucha a través de métodos extra-institucionales, se refieren a la letanía democrática como objetivo de la lucha. Ilusión desastrosa.
La historia presenta ahora en Paraguay un escenario coyuntural en el que se hace posible una autocrítica revolucionaria de todo el reformismo democrático y de las ilusiones que la burguesía logró infiltrarse en las filas del proletariado. El fértil campo de batalla constituye una oportunidad histórica de superación de las desviaciones de derecha que han dominado la práctica de la izquierda en el mundo. La posibilidad de la radicalización del proletariado paraguayo ofrece una oportunidad única para resolver tareas inmediatas en el campo de la lucha abierta por la instalación de un gobierno y un estado de trabajadores.
¡Que no se arroje al regazo de la burguesía el heroísmo histórico de los trabajadores paraguayos! ¡Todo poder al proletariado!

NOTAS

*Leovegildo Pereira Leal es dirigente del Movimiento Marxista 5 de Mayo. Doctor en Sociología Política por la USP, periodista, es autor de, entre otros, Marxismo e socialismo. Análise crítica da Revolução Cubana, Historia da Polop y la novela Sequestro da Amazônia (Sexo, Drogas e Ecologia ou O Casamento de Nietzsche com Foucault no Inferno Verde).

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