“Obama, como Bush, no está interesado en la legalización los inmigrantes”. Entrevista a Immanuel Ness

NessIanina Harari
Grupo de Investigación de la Clase Obrera-CEICS

A partir de las manifestaciones que se sucedieron en Wisconsin y con la crisis económica como telón de fondo, los últimos meses fueron bastante agitados en el país del norte. La crisis, parece quedar más que claro, es descargada sobre la clase obrera. Por ello, decidimos entrevistar a Immanuel Ness para conocer la situación de los trabajadores y sus organizaciones en EE.UU. Ness es profesor en ciencias políticas en el Brooklyn College de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Sindicalista en la década de 1980-1990, continuó su militancia por la organización de los trabajadores desocupados y no sindicalizados. Autor de varios libros, desde 2000 es editor de la Revista Working USA: The Journal of Labor and Society. También fue editor general de los 8 volúmenes que componen la Enciclopedia de la revolución y protesta: 1500 hasta la actualidad, publicada en 2009.

¿En qué sectores los trabajadores inmigrantes se insertan principalmente y cuáles son sus condiciones de trabajo?

Hay que diferenciar los trabajadores inmigrantes de los trabajadores migrantes. Los trabajadores inmigrantes constituyen todos aquellos que buscan permanecer en los EE.UU. Los migrantes, son aquellos trabajadores temporales o que se les han vencido sus visas, por lo general, por motivos de trabajo. Los trabajadores migrantes se emplean en todos los mercados de trabajo de la economía estadounidense. Sin embargo, la gran mayoría de los trabajadores migrantes en los EE.UU., que han llegado desde la Ley de Inmigración de 1986, vive y trabaja sin documentación. En consecuencia, sus salarios son significativamente más bajos y es más difícil controlar la seguridad en sus lugares de trabajo. En la década de 1980, los trabajadores migrantes han entrado en una gran variedad de industrias, desde la empacadora de carne y el procesamiento de las tareas domésticas.  Son contratados con salarios significativamente más bajos que sus predecesores en casi todas las industrias, incluso los temporales en la tecnología de la información y los sectores de la salud. Más evidencia muestra el hecho de que desplazan a los trabajadores nacidos en EE.UU. que tenían mayores salarios, menos horas de trabajo y condiciones de trabajo más seguras.

Estos trabajadores, ¿se organizan políticamente o en sindicatos? ¿Qué actitud tienen los sindicatos frente a este sector?

En la mayoría de los sectores de la economía, los trabajadores inmigrantes y migrantes no están organizados en sindicatos. La tasa de sindicalización de EE.UU., en el sector privado, se ubica en torno al 5%.  Los inmigrantes han demostrado mayor interés en unirse a los sindicatos, pero los sindicalistas se lo impidieron. El fallo de Hoffman Plastics de abril de 2002, de la Corte Suprema de EE.UU., hizo casi imposible para los inmigrantes a organizarse de manera independiente, ya que permitía, a los empleadores que contratasen este tipo de obreros, despedir a aquellos indocumentados que se organizasen sindicalmente. Esto no es sorprendente, ya que el sistema draconiano legal, en los EE.UU., se ha establecido para proteger a la clase capitalista y para suprimir el activismo de la clase obrera.

¿Ha cambiado la situación bajo la administración de Obama?

La administración Obama ha hecho poco para proteger a los inmigrantes. De hecho, el número de redadas a los trabajadores inmigrantes por el ICE (por sus siglas en inglés Immigration Customs Enforcement- Control de Inmigraciones) se ha incrementado drásticamente. Los obreros que se encuentran trabajando ilegalmente son arrestados y deportados a sus países de origen. La administración Obama ha tratado de aprobar “una reforma migratoria integral” que socavaría aún más las condiciones de los inmigrantes, mientras que solo se legalizó un segmento de trabajadores indocumentados. Por un aumento de la cantidad de ataques, el gobierno de Obama está tratando de demostrar que puede imponer las fronteras, y la apelación a la tradición nativa entre algunos trabajadores. Pero en última instancia, Obama apoya el crecimiento de la mano de obra inmigrante en los EE.UU., que es también una prioridad para las empresas que buscan expandir el ejército de reserva de mano de obra por la creciente competencia de los trabajadores inmigrantes. En este sentido, la administración de Obama no es, en absoluto, diferente de la política reaccionaria del gobierno de Bush.

La crisis pareció reactivar el ataque contra la clase obrera. Por ejemplo, en contra de los sindicatos en Wisconsin y en contra de la inmigración con la Ley de Arizona y los proyectos en la Florida. ¿Cómo son estas iniciativas? ¿Hay otras?

Precisamente, la crisis económica es vista como pretexto para debilitar aún más a la clase obrera y a la sindicalización. El sector público es el núcleo del movimiento sindical en los EE.UU. y alrededor de 30%-35% de los trabajadores están sindicalizados. Las condiciones de los trabajadores del sector privado ya han sido menoscabadas, pero no pueden contener la organización sindical en el sector público. En Wisconsin, y muchos otros estados, los gobiernos republicanos y demócratas están tratando de reducir los beneficios entre los trabajadores del sector público. Estos trabajadores se encuentran entre los últimos en recibir el seguro integral de salud y las pensiones que mantenían los moderados salarios negociados por sus sindicatos. El ataque contra el sector público, no es tanto un esfuerzo para reducir el déficit presupuestario sino un medio para erosionar el poder obrero en los EE.UU. Podemos esperar que estas acciones continúen, en tanto los gobernadores traten de recortar los presupuestos para la atención médica, educación y servicios sociales. Un corolario de esto es sacar a los sindicatos de su derecho de representar a los trabajadores. Las protestas de Wisconsin son sólo el ejemplo más claro del ataque a la sindicalización y la clase obrera. Sin embargo, mientras que los sindicatos tratan de defender las condiciones de trabajo, no han logrado aún movilizar a sus miembros a través de protestas masivas y huelgas como medio para asegurar la paz industrial.

La ley de Arizona pretende criminalizar a los trabajadores inmigrantes al autorizar a la policía identificar a aquellos que sospecha que están viviendo en los EE.UU. sin la documentación pertinente. Esta ley se consideró un gran ataque contra los derechos y las libertades civiles de los extranjeros, así como a residentes de EE.UU. que son considerados indeseables. En varios estados, el sentimiento nacionalista y xenófobo creció entre los legisladores que están tratando de apelar al nacionalismo de los trabajadores. La ley de Arizona fue anulada por el Tribunal. Al mismo tiempo, las iniciativas para criminalizar a inmigrantes y migrantes están avanzando en otros estados, como Utah y Florida. Estas leyes están empujando a los inmigrantes a un mayor aislamiento y contribuyen a la disminución de sus salarios y sus condiciones de trabajo. En síntesis, mientras que algunas empresas se oponen a estos esfuerzos, ya que reducen el tamaño del ejército de reserva de mano de obra, el capital también puede tomar ventaja de los sentimientos anti-inmigrantes por bajar los salarios e imponer condiciones despóticas contra los inmigrantes. Mientras que las políticas anti-inmigrantes están empujando a los inmigrantes a las sombras de la sociedad, el capital todavía se puede asegurar el trabajo, solo que ahora los inmigrantes tienen menos derechos y protecciones.

La clase obrera en general, y los inmigrantes en particular, ¿planifican alguna medida en contra de estas iniciativas?

Los trabajadores y los inmigrantes no han dejado de luchar contra los abusos del capitalismo, el descenso de los salarios y las condiciones de trabajo. Estamos buscando un resurgimiento de las protestas de Mayday, que en 2006 sacó a millones de trabajadores inmigrantes y migrantes en las principales ciudades. Los esfuerzos de los inmigrantes por movilizarse no han disminuido como consecuencia del asalto corporativo a todos los trabajadores. Sin embargo, los sindicatos tradicionales que son dirigidos por burócratas y no han defendido los intereses de los inmigrantes y otros trabajadores que no son miembros. Se han dedicado a la negociación conciliadora. Por lo tanto, se busca la creación de nuevas formas de organización de los trabajadores, tales como la ROC United, en representación de los trabajadores de restaurantes y de Servicio de Agua, para los trabajadores domésticos. Estas organizaciones están dispuestas a movilizar a los inmigrantes y permitir que los inmigrantes se movilicen en estos dos sectores de la economía. Las organizaciones que no son oficialmente reconocidas como sindicatos están participando en la lucha de clases y por aumentos salariales a través de protestas y acciones legales.

¿Observás una reactivación de la clase obrera norteamericana en defensa de las conquistas obtenidas?

La reactivación de la clase obrera norteamericana sólo se producirá con la unificación de los trabajadores de todas las nacionalidades. El capital siempre ha tratado de dividir a los trabajadores, centrándose en las diferencias. Sin embargo, para revitalizar una clase obrera militante, es necesario trabajar para superar estas diferencias y forjar un movimiento militante en contra de la embestida corporativa. Esto requiere que los miembros nativos y extranjeros de la clase obrera se unifiquen y entiendan que su lucha es la misma. Si los trabajadores no pueden unirse sobre la base de la clase a la que pertenecen, superando las cuestiones de origen, las tendencias fascistas en la sociedad estadounidense puede ampliarse y las condiciones pueden empeorar aún más. Aun así, hay que mantener una perspectiva positiva, dada la historia militante de EE.UU. y de los trabajadores contra la patronal. La cuestión es la organización y el tiempo. En cuanto a la organización, los sindicatos tradicionales no tienen la capacidad o el interés para movilizar a inmigrantes y a trabajadores de bajos salarios. Ellos prefieren la época pasada del New Deal, de una negociación colectiva estable y sin huelgas. Sin embargo, los trabajadores no van a avanzar en sus condiciones laborales sin la militancia y la huelga. Irónicamente, el esfuerzo que hacen los sindicatos ilegales en el sector público contribuye a una nueva ola de huelgas y acciones de masas. El capital ha estado socavando el compromiso de clase en los últimos 75 años, como forma de crear una clase de trabajo dócil. No obstante, aún sin las herramientas legales para la lucha, los trabajadores, sin duda, se darán nuevos medios para contrarrestar la ofensiva del capital.

En relación a la marcha del 1º de mayo. ¿Puede describir cuáles son las principales demandas y si usted cree que se puede repetir la huelga masiva de marzo de 2006?

Al igual que en el pasado, los trabajadores inmigrantes están buscando su estatus legal en los EE.UU. Sin embargo, la huelga masiva de inmigrantes de 2006 fue en un momento en que la reforma migratoria era una posibilidad. Hoy en día, la posibilidad de una reforma migratoria integral no está en el horizonte. Por otra parte, el gobierno de Obama, como Bush, no está interesado en la legalización de todos los inmigrantes, sino sólo de una fracción. Muchos inmigrantes indocumentados se verían obligados a regresar a su país y volver a aplicar para la residencia legal. No creo que la mayoría de los inmigrantes que desean permanecer en los EE.UU. quieran volver a su casa, sobre la base de promesas vacías del gobierno estadounidense. El gobierno realmente quiere crear una fuerza de masas de trabajo temporal que puede utilizar y enviar de vuelta sobre una base estacional. La lucha del día del trabajador de este año sigue siendo la legalización de los inmigrantes. Mientras que los inmigrantes quieren convertirse en “legalmente” regularizados, en fuerza de trabajo con la documentación adecuada, la mayoría de estos mismos activistas se oponen a los detalles de la legislación. Muchos militantes de izquierda creen firmemente que estamos mejor sin una reforma migratoria integral antes que la que propone el gobierno. Pero no nos engañemos, las demandas de los inmigrantes por sus derechos y su auto-organización seguirá siendo un tema importante del día del trabajador.

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