Nota sobre la Biblioteca Militante. En revista “Ñ”.

revistaenie_bm“Una biblioteca de clásicos y algo más”.

En la tradición de la mítica La Rosa Blindada, de José Luis Mangieri, la editorial Razón y Revolución apuesta con su nueva Biblioteca Militante a rescatar autores y obras para fortalecer el mercado editorial de la cultura de izquierda.

Nora Viater

Hay una tradición, la del mercado editorial de la cultura de izquierda, que parece haberse vaciado. Después de la última dictadura militar y de las décadas del 80 y 90, casi no hubo reposición de lo que al menos en la Argentina, representó por ejemplo la editorial La Rosa Blindada, que llevó adelante José Luis Mangieri. Los primeros pasos fueron en 1962, con un primer intento que se llamó Ediciones Horizonte y después cambio de nombre para homenajear el poema de Raúl González Tuñon, que celebra la insurrección de los mineros de Asturias. En esa editorial, Mangieri no sólo editaba poesía: también, narrativa, ensayos y política, con textos de Brecht, Ho Chi Minh, el Che Guevara, Antonio Gramsci y Rosa Luxemburgo, entre otros

La editorial Razón y Revolución apuesta ahora, con su nueva Biblioteca Militante, a ocupar con autores y obra ese vacío. De una primera horneada, salieron títulos como La vieja guardia Sindical y Perón, de Juan Carlos Torre, En la Semana, de David Viñas, La lucha de clases en el apogeo de la Revolución Francesa, de Daniel Guérin, Contra el posmodernismo, de Alex Callinicos, La Semana Trágica, de Edgardo Bilsky y Del Moncada a Chiapas. Historia de la lucha armada en América Latina, de Daniel Pereyra. Esta biblioteca que propone RyR está armada en base a cinco colecciones: Historia Argentina, Básicos del Socialismo, Arte y Filosofía, Problemas contemporáneos y Literatura en acción. Y calculan que van a editar 250 títulos. En el siglo XX hubo algunas otras experiencias editoriales de este tipo, que apuntaban a una formación integral, como editorial Claridad, también de la Argentina, y Quimantú, en el Chile de los años 70 y de Salvador Allende, que durante sólo dos años imprimió más de 12 millones de volúmenes: buscaban que el libro fuera una herramienta de emancipación y, a precios más que bajos, los vendían en quioscos, colectivos y sindicatos. Editaban también revistas, como “Paloma”, destinada a las mujeres, y los ya míticos Cuadernos de Educación Popular. El golpe de Pinochet barrió con todo, y Quimantú pasó a llamarse Editorial Gabriela Mistral. Antes, en los años 30, en esa misma línea, también había trabajado la española Cenit.

“Hoy esos canales de difusión no existen. Nuestra editorial se propone recuperar esa tradición., poniendo al alcance del lector libros baratos y de gran valor que acerquen respuestas a ciertas inquietudes sobre la historia argentina y mundial, la literatura, el arte y la filosofía. La Biblioteca Militante no es la típica colección de ‘clásicos del marxismo’: con eso no alcanza. La conformación de una ‘cultura socialista’ demanda textos de las más diversas temáticas y de las más diversas corrientes. Que compartan, eso si, ciertas inquietudes: conocer y explicar la realidad en la que vivimos, y que constituyan herramientas necesarias para encarar su transformación”, dice Gonzalo Sanz Cerbino, editor responsable de RyR.

A esa formación integral apunta seguramente la inclusión de En la semana, de David Viñas, publicada originalmente en 1966. La semana trágica (1919) y la huelga de los Talleres Metalurgicos Vasena son el telón de fondo sobre el que se desarrolla el conflicto del protagonista, Camilo. La versión que integra la Biblioteca Militante toma la primera versión, la del legendario editor Jorge Alvarez, corregida especialmente por Viñas, antes de morir en marzo pasado.

Otro ejemplo más para pensar en un lector que busca el debate: Del Moncada a Chiapas es casi un diccionario de la lucha armada en América Latina, una presentación y una historia de las organizaciones guerrilleras que actuaron en el continente desde 1950, que acerca a un debate que sigue vigente; las razones del surgimiento, la profundización del militarismo y la derrota y, con ella, en un porcentaje altísimo, el exilio, la desaparición, la muerta. El autor, Daniel Pereyra , es uno de los fundadores del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y, ya alejado de esa organización, integró el Grupo Obrero Revolucionario (GOR).

No son libros “nuevos” o investigaciones recientes. Dice Sanz Cerbino: “la selección de los textos que editamos responde, en primer lugar, a la necesidad de ofrecer escritos que nos permitan comprender nuestra sociedad, en todas sus aristas. Ello demanda no sólo libros de calidad, sino también una variedad temática imprescindible para intentar abarcar el conjunto de las inquietudes que atraviesan nuestros lectores”.

– En su página web Razón y Revolución afirma que “apunta a la formación político-cultural de los lectores”. ¿Cuál es, como es ese lector?

– Desde fines de los años 90, y en particular después de 2001, ha florecido una nueva generación de militantes políticos y sociales. Creemos, que el grueso de nuestro público se encuentra ahí: en los activistas gremiales, en los estudiantes y los docentes que se movilizan en defensa de la educación pública, y en todos los que piensan que es necesario cambiar de raíz la sociedad en la que vivimos. En los últimos años se ha roto, en muchos sectores, el lazo ideológico que los ata a las formas de pensar y sentir de quienes detentan el poder en la sociedad. Esas rupturas generan a su vez preguntas, inquietudes, cuestionamientos, críticas y contradicciones. Los textos que editamos intentan contribuir a saldar esa demanda de conocimientos.

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