Nota, en base a investigación de Nicolás Viñas, sobre los paradores de CABA. En Página/12 (01/09/2014)

Los paradores que apenas están de pie

De acuerdo con un informe del Centro de Estudios e Investigaciones en Ciencias Sociales (Ceics), los paradores que actualmente ofrece el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, para asistir a los vecinos del barrio Papa Francisco que fueron desalojados, no cumplen con las condiciones de infraestructura indispensables para satisfacer sus necesidades básicas. Además, cubren la demanda de todas las personas que se encuentran sin vivienda.

El trabajo, denominado Condiciones de vida de las personas sin techo en la CABA, fue realizado por los investigadores Nicolás Viñas y Nicolás Villanova, y se basa en entrevistas a hombres y mujeres que vivían en el parador Retiro, ubicado en la calle Gendarmería Nacional 522, y en el Azucena Villaflor, en Piedras 1583. Algunas de las reflexiones a las que concluyen son:

– La presencia de personas en paradores es causa del déficit habitacional y la ausencia de un salario o su escasa capacidad adquisitiva. Quien accede a estos establecimientos lo hace porque no puede pagar un alquiler. En la mayoría de los casos, se trata de una población adulta y desocupada.

– Los establecimientos asistenciales no logran cubrir la demanda de todas las personas sin vivienda, esto se manifiesta en la cantidad de convenios con organizaciones de la sociedad civil para que oficien de paradores. Aun así, gran parte de las personas sin techo no consiguen lugar para pasar la noche.

– En el parador Retiro asisten hombres solos mayores de edad y en el Azucena Villaflor duermen mujeres solas o con hijos menores de edad. Estas restricciones tienden a desquebrajar la unidad familiar y aumentar su vulnerabilidad.

– Los paradores no poseen infraestructura adecuada para las necesidades de este sector de la población, ya sea en cuidados higiénicos o sanitarios. Esta situación empeora por el estado de hacinamiento, lo que promueve el deterioro físico de los habitantes, que obstruyen la posibilidad de conseguir empleo. Aun con la posibilidad de pernoctar en el parador, su régimen horario y condiciones de vida impiden desarrollar una vida laboral.

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