No mateamos con el patrón. Por una política socialista para los tareferos

Ezequiel Flores

TES – CEICS

Macri quiere desregular el mercado de la yerba-mate. Los políticos burgueses y Partido Obrero quieren salvar a los pequeños patrones. No defendamos a los patrones, luchemos por una política socialista para tareferos.


A comienzos de abril Macri estuvo en Misiones e insistió con la idea de desregular el mercado de la yerba-mate, iniciativa que se llevaría puesto al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Mientras los políticos burgueses salieron a oponerse a la desregulación, el Partido Obrero hizo lo propio defendiendo una alianza entre obreros y pequeños patrones.

¿Qué es el INYM?

La actividad yerbatera en la provincia se caracterizó históricamente por la presencia de pequeños y medianos burgueses agrarios. A partir de 1930, los pequeños patrones protagonizaron un proceso de cooperativización contando con el empuje estatal a través de políticas proteccionistas gestionadas tras la creación de la Comisión Reguladora de Yerba Mate (CRYM), activa desde 1936 hasta 1991. La CRYM no solamente fijaba el precio de la materia prima sino que además contaba con un mercado consignatario controlado por el Estado. Tras su desarticulación en 1991, se agudizó la competencia produciendo una tendencia a la baja del precio de la materia prima. En 2000, el precio se desplomó, acelerando el proceso de concentración y centralización del capital y llevando a una rápida pauperización de capas de pequeña y mediana burguesía. Peleando por no caerse de su clase, estos “productores” radicalizaron su accionar cortando rutas y acampando con sus tractores en frente a la casa de gobierno en la capital provincial, protagonizando lo que hoy conocemos como “tractorazo”. Incluso movilizaron a los tareferos. Buscando descomprimir esa situación el gobierno creó, en julio de 2002, el INYM. Si bien mantiene el objetivo general de la CRYM, no tiene un mercado consignatario ni es un ente plenamente Estatal presidido por un funcionario nacional, se compone además de representantes de cada eslabón de la cadena productiva: la mesa un funcionario por Misiones y otro por Corrientes. Entre otras tareas, debe fijar, por unainmidad, el precio de la materia prima. Como ya explicamos en otra ocasión, el precio de la hoja es el precio que le pagará el burgués industrial al agrario1. Además, el instituto cuenta con formas de subsidio para los patrones, por ejemplo: becas universitarias, mejoras para la cosecha y traslado de materia prima.

En suma, el Instituto cumple la función de ralentizar el proceso de concentración y centralización del capital en la rama. El problema es que, por la propia dinámica del capitalismo, la pequeña producción está condenada a desaparecer y esta contradicción genera un problema de orden político. La cuestión entonces es qué política nos damos los revolucionarios frente a esta disputa interburguesa.

¿Por qué todos defienden al INYM?

El gobernador Passalacqua del Frente Renovador de la Concordia (FRC) viene siendo un firme aliado de Macri. No obstante, en esta oportunidad ha declarado oponerse a la desregulación con el argumento de no querer exponer a los pequeños y medianos productores al libre mercado2. Conforme con las palabras del gobernador, el kirchnerista Partido Agrario y Social (PAyS) avanzó un poco más. En primer lugar, promovió, junto con el FRC, una declaración de la cámara provincial de Diputados contra la desregulación y por la defensa de una intervención estatal que mejore los ingresos de pequeños productores y tareferos. En segundo término, propuso que el ejecutivo provincial instruya al funcionario por Misiones en el Directorio del INYM a modificar el estatuto de dicho organismo, para darle mayor representatividad a las asociaciones de “productores primarios” que tengan más socios activos. Es decir, el problema con el INYM es la falta de democracia… para los patrones, claro3.

Intentando sentar posición propia, el Partido Obrero salió a criticar a ambos por oportunistas4. Al gobernador, porque fingiría ser opositor buscando recuperar algo de base social perdida tras años de conflictos por la fijación del precio de la materia prima. Al PAyS porque solo estaría actuando de acuerdo a los intereses de la pequeña burguesía a quien representa. En contrapartida, para el PO, el cosechero de la yerba mate sería el único verdadero productor de riqueza social. Explotado y olvidado desde siempre, el tarefero debería sus “bajísimos ingresos” a la ambición de la industria yerbatera y, en segundo lugar, a la burguesía agraria respaldada por el INYM. De ahí concluyen que la regulación (capitalista) no sirve, sólo podría ser efectiva bajo un gobierno de trabajadores y elaboran su consigna: por un INYM de los trabajadores. Pareciera que el PO modificó su posición del año pasado, que hemos criticado en estas páginas, aunque como veremos esto es solo en apariencia.5

De lo que se trata, en realidad, es que la desregulación solamente aceleraría el proceso de concentración y centralización del capital propio de la competencia en el capitalismo. Por eso la burguesía agraria de menor escala es la gran defensora del INYM al tiempo que puja por mayor representación allí dentro, un mejor precio y un mercado concentrador de la yerba-mate. Efectivamente, si este proceso avanza de golpe podría generar un problema político serio. En primer lugar, porque buscando evitar caerse de su clase, la burguesía yerbatera ha demostrado, en más de una ocasión, que está dispuesta a la acción directa y que puede movilizar tras de sí a los tareferos. Basta con recordar el tractorazo en 2002 o la toma del INYM en 2017. Por otro lado, porque implica una expansión de la desocupación. No puede, en el contexto de ajuste, permitirse dar rienda suelta a ese proceso de manera abrupta aunque nada quita que lo haga de forma progresiva, en la línea del ajuste gradual. Lo que está claro, es que la realidad de la competencia capitalista se impone y el INYM no puede ralentizarla por siempre. si el PAyS declara defender primero a los patrones y luego a los tareferos, el PO prefiere defender primero obreros y luego pequeños patrones. El problema es que los intereses de unos y otros no son compatibles. Al mantener la defensa del Instituto, aunque en manos obreras, se reivindica la política de sostenimiento de los capitales sobrantes de la rama, que son quienes necesitan sobre explotar a los trabajadores para subsistir.

Tirándole una soga al patrón

En su programa frente a la crisis yerbatera,6 el PO propone que los trabajadores salgamos al salvataje de la burguesía agraria chica. No es algo nuevo, el año pasado llamaron a armar comités de obreros y “campesinos” para garantizar que se cumpla el precio mínimo de la yerba argumentando que así se garantizaría un mejor salario para los tareferos. Si bien, pareciera que por fin abandonaron su histórico planteo de la alianza obrero-campesina, aún defienden a la burguesía más ineficiente:

Llamamos a los pequeños agricultores que no explotan asalariados a organizarse gremialmente y desarrollar comités de lucha independientes contra el proceso de concentración que los expropia dejándolos en la inviabilidad económica. Solo en el marco de una reorganización obrera la pequeña producción tendrá alguna posibilidad de desarrollarse y progresar.

Supongamos que la pequeña explotación fuese progresiva respecto a la grande. Existen en la provincia 17.128 “productores” de los cuales un 93% no superan las 25 Has cultivadas con yerba. Es decir, proliferan pequeños capitales. Siendo así, ¿Por qué hoy un tarefero vive en la miseria, cobra a destajo, la mayoría de ellos están en negro y desempleados la mitad del año?7 Como ya vimos, el PO primero culpa a la ambiciosa industria, pero luego tiene que reconocer que sería culpa de limitaciones propias de los “pequeños productores”: la pequeña escala y el atraso técnico. En realidad es una sola cuestión: el atraso técnico es tal justamente por la pequeña escala del capital. Para una renovación tecnológica se requiere de una mayor escala. El pequeño capital es incapaz de innovar y necesita de una mayor tasa de explotación para subsistir. En otras palabras si no mantiene en la miseria a los tareferos, se funde. Justamente esto demuestra que hay intereses antagónicos irreconciliables entre obreros y patrones y por eso no hay alianza posible. Es más, si hay pequeño burgueses que ya no explotan fuerza de trabajo es porque el proceso de pauperización los ha dejado al borde de la proletarización si es que ya no son obreros con tierras y en tal caso no hay que proponerles volver a ser burgueses sino organizarlos como lo que son, trabajadores. Pero, si aún no lo son, y a sabiendas de que ese proceso desataría una crisis social, el plan de los revolucionarios no puede ser un salvataje de la burguesía caída en desgracia.

Por una política socialista

El PO quiere una “regulación” obrera para salvar a la burguesía agraria más débil, que está en vías de desaparición, de su pauperización y relanzarla. Para eso ya existe el INYM. Una política revolucionaria no puede defender al pequeño capital ni al INYM. Los pequeños productores ya hacen su trabajo político arrastrando a tareferos detrás de sus intereses. Por eso, tenemos que combatir esa política, no apuntalarla. De sus patrones, los tareferos no pueden esperar otra cosa que la miseria que ya reciben. Los revolucionarios tenemos que explicar esto y proponer una política propia e independiente de los intereses de toda fracción burguesa, una política socialista. En el socialismo no albergaríamos esperanzas financiando a los pequeños patrones. Al contrario, la concentración de los medios de producción permitiría aumentar la escala y sobre esa base, avanzar en tecnificar la producción incrementando la productividad del trabajo. Esto permitiría a los tareferos trabajar menos y vivir más (y mejor) en vez de bancarse a parásitos ineficientes. No luchamos por una mejor regulación de la economía, ni por salvar a los patrones más chicos. Luchamos por el socialismo.

Notas

1Véase: Flores, Ezequiel: “¿De qué lado estamos? Acerca de la “crisis” yerbatera de Misiones”, en El Aromo nº 96, mayo/junio de 2017, disponible en: https://goo.gl/a9peoc

2https://goo.gl/6uxDHR y https://goo.gl/iY8A5D

3https://goo.gl/hT2yMg

4Véase: https://goo.gl/JtofAE

5Flores, Ezequiel, op. cit.

6https://goo.gl/HSWvqK

7Véase: Flores, Ezequiel: “La vida tarefera. Un análisis del censo de tareferos y las políticas estatales.” en El Aromo nº 100, marzo/abril de 2018, disponible en: https://goo.gl/FWj7xu

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1 respuesta

  1. Solo a fin de reflexionar acerca del complejo de la yerba amte, es decir de la cadena agroindustrial , los distintos agentes en la mima y la apropiacion del excedente principalmente por parte de los grandes molinas, ver mi trabajoa. Daniel Slutzky Estructura social agraria y agroindustrial de la region NEA: de la incorporacion al mefrcado nacinal al actual subdearrollo concentrador y excluyente”, editorial de la Univerfsidad Nacional de Misiones, 2004.-

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