“No es responsabilidad mía”. Omar Chabán y el crimen de Cromañón (Parte I)

Por Gonzalo Sanz Cerbino – Omar Chabán, acusado por el crimen de Cromañón, en el que murieron 194 personas, ha dado numerosas entrevistas. Sin embargo, nadie hasta ahora le ha hecho las preguntas correctas. La prensa burguesa no ha superado el nivel de lo superficial, ignorando las evidencias en su contra que existen en los expedientes judiciales. En esta entrevista, Gonzalo Sanz Cerbino, autor de Culpable. República Cromañón, 30 de diciembre de 2004, de próxima edición, pone a Chabán frente a sus propias contradicciones. Por razones de espacio, se han acotado las respuestas. El texto completo puede verse en www.razonyrevolucion.org.

Las falencias de la habilitación

EA: ¿República Cromañón que gastos fijos tenía?

OC: Mirá, era 9.000 pesos por un lado, le daba al dueño [en concepto de alquiler del predio], y 3.000 de la habilitación, que era separado.

EA: ¿Y esos 3.000 de la habilitación qué eran, un canon mensual que se pagaba a Lagarto?1

OC: Si.

EA: ¿Y por qué pagaba eso y no tramitaba una habilitación nueva?

OC: Porque no te daban una habilitación.

EA: ¿Por qué?

OC: Porque hacer una habilitación de discoteca tarda mucho tiempo, y además, es así. Primero te hacen la inspección, y después te habilitan el lugar. Entonces es una habilitación muy complicada. Obviamente, está el tema más jodido, que es el tema del impacto ambiental. Es decir, que para que te den una habilitación tiene que firmar todo el barrio que está chocho con que tengas una discoteca o un lugar para recitales en el barrio. No te lo firma nadie.

EA: ¿Pero no es muy caro 3.000 pesos? ¿Hacer ese trámite es tan complicado como para tener que pagar 3.000 pesos por mes?

OC: Mirá, hoy en día, andá a preguntar cómo conseguís una habilitación para discoteca. Entonces, el lugar me salía muy caro, pero yo hice el cálculo de que yo nunca podría haber tenido eso. Yo evaluaba que solamente para una reforma de levantar paredes era una cantidad de dinero que yo nunca lo podría haber tenido. Vos fijate que ya estaba toda la estructura para colgar las luces, ya estaba. Imaginate vos el gasto de eso. El cableado, ¿cuánto salía?

EA: ¿Pero qué pasaba, si tramitaba la habilitación iba a tener que hacer todas esas refacciones?

OC: No, no, no. Si yo empezaba un lugar sí. Si yo tenía que poner las cosas. Y después otra cosa, tenía que hacer todo un trámite y esperar hasta que terminen la habilitación para abrir el lugar. Por eso hay lugares que están 10 años trabajando sin habilitación, pero es por truchada de la municipalidad, no por los tipos. Con habilitación previa, imposible. Cuando yo abrí Cemento no había tantos lugares, después ya se hizo muy complicado. Igual Cemento yo lo pensé… este lugar también, estaba pensado en relación a la seguridad. Ya el lugar era muy seguro. Era todo de hormigón, muy seguro, el escenario a dos metros. El techo, nada más… supongamos, como dicen ahí, que estaba la media sombra… pero ese techo estuvo desde el año ’97, ya firmado por bomberos, todo. No está prohibido ese material, hoy no está prohibido.

EA: Pero en el local había falencias, falencias estructurales que en el caso de que se hubiera hecho una nueva habilitación podrían haber saltado.

OC: Si, puede ser… el tema de la superficie, y la puerta esa que estaba mal habilitada2, esas son las cosas. Y después la conexión con el hotel. Que el complejo está todo conectado y hay superposiciones entre el complejo y la discoteca. Y no está separado, porque un local de clase c no puede tener conexión con otro local. Pero no pasó algo en el lugar… es decir, esto sale a posteriori, después de ver estas cosas. El incendio es un hecho exterior y entonces empezamos a buscar.

La presencia de materiales inflamables

EA: En la causa declaró un empresario que se llama Salvatore Albano, que según dijo, fue contactado por usted en febrero de 2004 para realizar un trabajo de acustización del local. También dijo que le advirtió sobre el material del techo, que era inflamable, y sobre la insuficiencia de los medios de salida. ¿Es cierto eso? ¿Usted conoce a esta persona?

OC: No, eso es así, mirá. El lugar tenía muy mala acústica, y tenía problemas de sonido con el hotel. Entonces, yo hablé con 5 personas distintas con respecto a este tema. Esta fue una de ellas. Llamé a los de Fonac Sonoflex, que son a los que les compré el material del techo. Cuando vino este tipo, teniendo más o menos experiencia, yo dije ¿vos tenés título de ingeniero acústico? No me contestó. Le pregunté cuatro veces y no me contestó. Yo, en lo particular no sé lo que me dijo, después lo leí por la causa. Me pasó unos precios delirantes, y además me planteaba, por ejemplo, que lo que él iba a hacer lo iba a hacer con “harbor”, un cartón marrón, que es peligroso. Y además me planteó como proyecto acústico que pusiera en las paredes una especie de bastidores, que no sé que tenían o no tenían, y yo le había dicho que no tenía que haber nada al alcance de la mano… Y le dije, mirá, esto no va, porque los iban a romper. Imaginate que en dos días no quedaba nada. Entonces me pareció un chanta. Me ofrece trabajar con material que se quema, y me pasó un presupuesto delirante, yo no tenía esa guita. ¿Por qué tendría que haber confiando yo en este tipo?, ¿quién es? Si me dijo que abra o no abra la puerta no sé, el tipo es un chanta.

EA: ¿Por qué cree que sale a decir esto?

OC: Y, para hacerse propaganda, conseguir laburo, boludeces. Yo no lo vi, me contaron, pero un tarado.

EA: La media sombra que estaba en el techo, ¿estaba desde que usted alquiló el local?

OC: Si.

EA: ¿Y nunca consideró que esa media sombra implicaba un riesgo innecesario?

OC: No, no. Yo hasta el primero de mayo [de 2004, fecha en que se produjo un principio de incendio], nunca había considerado que eso era un problema. Si en Cemento yo tengo media sombra, delante de la barra. Porque yo nunca supe que tiraban cosas al techo [se refiere a las candelas, que provocaron el incendio del 30 de diciembre]. Eso fue una cosa nueva. Además ahí había un dragón de telgopor que, si nos ponemos a pensar, era peligroso. Pero siete años estuvo ahí y nunca pasó nada, con un público que uno critica, de la bailanta, que son quilomberos. Y nadie tiró ni quemó nada. El primero de mayo fue una sorpresa, yo nunca pensé que había estas cosas.

EA: Volviendo al tema de la acustización del local, finalmente usted la hizo, ¿cómo fue?

OC: El primero de mayo, yo estaba en Cemento, se prende fuego frente al escenario. Entonces yo llego, estaba el recital, termina, miro “uy, la puta, guata”. Entonces sacamos todo, y yo empecé a averiguar de un material ignífugo, que no se prendiera fuego, por esto que había pasado. Entonces conseguí este material, que es poliuretano. El tipo vino, un tal Brian, de Fonac Sonoflex. Agarró el material, agarró un encendedor, lo prendió, hizo un agujerito y lo prendió fuego. Yo hice la prueba, y no prende fuego. Pero si lo agarrás en el borde y lo mantenés, agarra fuego. Y si vos le metés 2.300 o 2.500 grados centígrados, eso agarra. Pero el material fijate que no se quema tan fácil. Entonces, más o menos en dos meses puse este material. Detrás del escenario también.

EA: ¿En todo el techo puso?

OC: Si.

EA: Porque la pericia de bomberos decía que, además del poliuretano, había guata cuando se incendió en diciembre.

OC: Por eso, no. Hay guata… en la parte de adelante, que lo dije ahora, no había guata, puede ser que hubiera un poco que yo no lo vi. Pero en la parte de adelante, de más o menos 15 por 20 metros, ahí guata, si hay, es un poquito, yo no lo vi. Entonces, en la parte entre las escaleras, que es una parte de 10 por 11, ahí estaba la media sombra y la guata. Entonces, cuando vino el colocador me dijo “mire, no voy a sacar toda la media sombra, que es un lío”, porque tenía las estrellitas [luces de navidad], en esta parte que no se había quemado, que es lejos del escenario. Entonces le dije, sáqueme la guata. Él, en su momento, me dijo que sacó la guata, que eran 70 cm., pero parece que la dejó. Concretamente yo pensé que estaba afuera pero no, estaba ahí. Igual, guata se pone porque es más acústico, y no está prohibido. Todavía no está prohibido. En ese momento, ninguno de los tres materiales estaba prohibido. Igual ya dijeron los peritajes que la media sombra no influyó en nada. Hubiera o no hubiera estado la media sombra, con ese material a 2.500 grados hubiera agarrado igual. Y acá no participó el tema de la media sombra. Por supuesto, en el conjunto suma, como todo. Pero hubiera estado o no hubiera estado hubiera agarrado igual, por el tema de las bolitas estas [se refiere a las candelas].

EA: ¿Y esta empresa tenía alguna suerte de garantía oficial, cumplía normas IRAM, por ejemplo?

OC: Las normas IRAM no son obligatorias, eso está en la causa. Pero en el año 2000 está la empresa anotada en el INTI. Esta empresa tiene reconocimiento internacional, en el exterior, si te metés en internet está.

EA: ¿Y por qué cree que no están siendo juzgados? ¿Tienen alguna responsabilidad?

OC: Truchada del Estado. Porque esa es la causa de por qué murió la gente. Es muy tóxico esto.

EA: ¿Si hubiera puesto lana de vidrio hubiera sido mejor?

OC: Para esto, para lo que pasó, desde luego. No hubiera pasado esto. Se hubiera quemado, y no pasaba nada.

EA: ¿Y usted lo sabía en ese momento?

OC: ¿Qué?

EA: Qué esto se podía llegar a prender fuego, a consumir en la combustión y la lana de vidrio no.

OC: Ah, no. Porque esto era ignífugo. Esto no se prendía fuego directamente. Acá lo genial es que era ignífugo, no se prendía fuego. Fijate que nadie sabe por qué los chicos cuando salían decían que era un incendio. Ellos dicen que yo dije “nos vamos a quemar vivos”, ¿cómo se van a quemar vivos si no había nada para quemarse? El lugar está intacto, si no había nada para quemarse. Y no se prendía fuego así nomás, tenía que tener una brasa. Esto es una brasa, entonces frente a eso no hay material ignífugo, de ningún tipo… Si estaba en todos lados, por qué yo tenía que desconfiar. Ahora se está usando, ahora.

EA: ¿Y no se podría haber asesorado con un profesional?

OC: No porque nadie sabía. Las normas IRAM no dicen que está prohibido ese material. Está aceptado este material, internacionalmente.

El cierre de los medios de salida

EA: Después, también en la causa, hay dos empleados suyos, Mario Díaz y Juan Carlos Bordón, que declararon que cuando se acustizó el local colocaron planchas de poliuretano sobre la salida alternativa, se colocaron sobre eso planchas metálicas y ahí se clausuró definitivamente el portón, que entiendo que no se abría, que estaba con un candado. ¿Esto es así?

OC: Más o menos, si. Porque el hotel cerró la puerta. Había que acustizarla para que no pase sonido al hotel. El hotel cerró la puerta porque tenía problemas con los turistas, esto fue declarado. Todos los turistas hicieron denuncias, estaban escritas, que no soportaban el público, no se cuánto.

EA: ¿Esa puerta funcionó en algún momento como salida alternativa en caso de emergencia? O sea, ¿estaba abierta los días de recital y se cerró en ese momento definitivamente o nunca tuvo esa función?

OC: No, no, no. Eso, si hubiera pasado algo en términos normales, se hubiera abierto. En este caso, por lo que pasó, no se pudo abrir. Y se tuvo que abrir desde afuera. Pero, como yo no habilité el lugar yo ni sabía lo que era esa puerta. Entonces, en la situación de lo que pasó, que es totalmente imprevisible, esa puerta no se pudo abrir, lógicamente. Por ejemplo, el 1º de mayo se abrió.

EA: Pero eso fue antes de que pusieran las planchas de metal.

OC: Ya no me acuerdo.

EA: Porque lo que declaró, si no me equivoco, Mario Díaz, es que en el momento que pusieron esas planchas de metal el portón quedó muy pesado y tuvieron que ponerle candados y asegurarlo con alambres, porque si eso se abría se podía venir abajo una de las puertas, que habían quedado clausuradas definitivamente. También Jorge Leggio, la persona que manejaba el sonido, declaró que antes de que se pusieran estas planchas de metal él utilizaba estas puertas para entrar los equipos de sonido.

OC: Eso no fue así. El primer día, Leggio entró por ahí. Bajó el director del hotel, el señor Garola y se peleó con Diego Argañaraz [manager de Callejeros], muy mal y cerró la puerta. Entonces, a partir de eso cerraron la puerta.

EA: ¿A partir de ahí quedó siempre cerrada y no se podía abrir? ¿En caso que hubiera que evacuar el lugar qué pasaba?

OC: Por supuesto, en caso de que pasara algo… pero no podía estar siempre conectado, porque si pasaba gente estaba el problema este del hotel. Nosotros estábamos bajo la égida, o bajo ¿cómo decir? Bajo el poder del hotel.

EA: Usted dijo que no sabía que función tenía esa puerta ¿no estaba especificado en la habilitación, que esa puerta debía funcionar como salida alternativa?

OC: Yo nunca vi la habilitación. Nunca, porque no era mi responsabilidad y nunca me fijé. Si el lugar estaba abierto, El Reventón. No era responsabilidad mía.

EA: Pero esa puerta tenía una barra antipánico. Eso debió ser un indicador de que esa puerta funcionaba cómo salida y debía estar abierta.

OC: No explica nada. No, no. Lo dijeron ya, eso no explica nada. La barra antipánico no es obligatoria. Y, como concepto, puerta de emergencia no existe. Y si vas a pensar, la salida de emergencia es la que daba al hotel [se refiere a otra de las puertas]. Está en el plano además, aunque no exista el concepto de salida de emergencia. Pero en el plano de la habitación está, la del hotel, la que usaba para la venta de entradas anticipadas, donde te dije que hacía entrar al sonido.

EA: Pero, ¿y la otra puerta, la salida alternativa que cerró con candado?

OC: No la tomé en cuenta. Cuando vos salgas, fijate que hay una puerta cerrada acá. En los estadios hay puertas cerradas, no está todo abierto. En el Luna Park, andá ahora y decime si están todas abiertas. Es decir, yo no tenía dominio y estaba bajo el poder del hotel y respetaba lo que ellos me decían. En ese sentido, esa no era una puerta de mi dominio. La puerta esa no es responsabilidad mía porque yo no la habilité. Tienen que ir al ’97 y hablarlo con el tipo que la habilitó3. En los planos hay una pared ahí. El 30% de los planos tiene una pared ahí. Imaginate, si la Municipalidad no sabe, nadie sabe, ¿yo tengo que saber? Y demostré como trucharon los bomberos, diciendo que era una puerta de emergencia [se refiere a la pericia de bomberos presentada en la causa]. Porque la Municipalidad dice explícitamente, lo encontré en 13 lugares distintos, “no hay puertas de emergencia”. Ellos saben que hubo una truchada, ahí hubo algo raro. No investigaron.

EA: Volviendo al tema de la habilitación, ¿usted responsabiliza al dueño del local?4

OC: Si. Por las conexiones del lugar con el hotel. No porque es dueño, porque por ser dueño no sos culpable de nada. Lagarto [es culpable] en relación a la cantidad de gente y la puerta. Y a la habitación, por supuesto.

EA: Ahí hay una serie de problemas que usted no habría tenido si se hubiera puesto al corriente de los términos de la habilitación.

OC: No es responsabilidad mía, no es responsabilidad mía. Yo no tenía por qué ver la habilitación.

EA: Pero usted estaba usufructuando ese lugar.

OC: No, no. ¿Y que tiene que ver? No era mi responsabilidad. Además, estaba todo en término, estaba la máquina de agua, el detector de metales. Te digo superficialmente, lo que yo sabía que tenía que estar. No había nada que quemarse, es todo hormigón, salvo la porquería esta del techo, nada más. No había mesas para tirarse en la cabeza, no había sillas, todo de plástico, no había botellas, estaban los tachos en el baño, estaban los certificados de salud para estar en la barra laburando, estaba desratizado el lugar, estaba limpio. Lo que pedía la municipalidad estaba, estaban los matafuegos…

EA: Pero la gente de Lagarto estaba desvinculada de la explotación del local.

OC: Pero no la dieron de baja. Si no la dieron de baja, no es responsabilidad mía. Si la hubieran dado de baja entonces si, es jodido, pero no la dieron de baja, que sé yo… es un problema de quien tenía la habilitación, si no la dan de baja ¿qué culpa tengo yo?

La responsabilidad de Chabán

EA: Usted en la causa declaró, pero no responde preguntas del fiscal ni de los abogados querellantes, ¿por qué?

OC: [Piensa unos segundos] Porque yo sé más que ellos de la causa, aunque suene soberbio. Yo empecé hace cuatro años. Hay cosas que no aparecen en lo que ellos preguntan. Y, segundo, no terminé de declarar. Entonces, quizás, me preguntan algo que voy a contestar después. Y como yo trato de tener una especie de lógica argumentativa, una cosa en relación a la otra. Hasta que no termine de declarar, no contesto preguntas.

EA: Pero eso resulta sospechoso, no sirve si usted quiere demostrar que es inocente.

OC: No, no implica nada. No implica nada. Mirá, Callejeros ni habló. Hay cosas que yo estoy diciendo, que fui descubriendo, que no sabía. ¿Entonces por qué yo no voy a tomar en cuenta eso que fui descubriendo, como algo nuevo? Entonces, te repito, si yo no llegue al final no puedo contestar cosas que me parece que puede ser una parte de algo. ¿Por qué voy a contestar por el material si después todo un día puedo hablar de eso, y puedo dar más datos? Además, yo no soy un tipo cerrado. Yo estuve tres días hablando. En derecho penal no se hace así, son cortas las declaraciones. Más hablás, más te quemás. Cosas que decís después te vienen en contra. Fijate que el tema mío no es por esconder, sino por ampliar conceptos.

EA: ¿Usted cree que no le cabe ninguna responsabilidad por lo sucedido, de ningún tipo?

OC: En un país de verdad, la Justicia me tiene que defender a mí. Porque, te repito, las previsiones eran clarísimas. Para entrar la pirotecnia tenían que hacer un ardid, uno dijo que se las ponían en el pelo, no sé, otros en los testículos, varias cosas. Era manifiesto que estaban haciendo algo mal. Estamos diciendo que la seguridad era extrema, que yo les explicaba mil cosas, es un incendio de altura, a la mano no había nada raro. Lo que tiene que ver con mi responsabilidad, como libreta sanitaria, esto que te conté de los tachitos del baño, las luces, la señalización que más o menos se veía, la limpieza del lugar, estaba el detector de metales, las puertas de salida estuvieron abiertas, sino ¿cómo salía la gente? Eso estaba abierto… La cantidad de gente… por un lado nadie me puso los límites. Por otro lado, está mal la normativa. Entonces, acá la disyuntiva a pensar es el individuo luchando contra el Estado. Esta mala utilización de la normativa, por parte del Estado, ¿quién tiene la culpa? Vos como comerciante, ¿por qué no te defienden a vos? El Estado me tiene que defender a mí porque no están bien puestas las normativas. ¿Quién me defiende? Yo creo en el respeto del público. Vos tenés que confiar que el tipo, porque él quiere, no va a hacer cagada. Yo creo en esa responsabilidad individual frente a la libertad. Ahora, si viene un descerebrado como estos y te caga la vida a vos, como estos que le cagaron la vida a todo el rock… Entonces, la responsabilidad es de esos pibes, de esos tarados. Porque le cagaron la vida a todos.

EA: Pero con más plata, con mayor inversión, ¿no se podrían minimizar los riesgos?

OC: No, no. Es mentira eso. No, no. ¿Vos conocés gente agresiva, mal? Hay descerebrados que, apoyados en la buena voluntad de los otros, hacen lo que quieren. Hay veces que está controlado, y hay veces que es una falta de límites. No me quiero hacer el moralista, porque yo creo que el crimen es un invento de la prensa, pero un tipo que teniendo una pistola te mata porque sí, yo creo que el culpable es este tipo. Yo no creo que tengamos que vivir en una sociedad de mierda donde todo sea control, control, control, control.

EA: Lo que pasa es que cuando uno organiza algo lo único que no puede controlar es lo que está pasando por la cabeza de la otra persona. Tanto un empresario como el Estado, uno como organizador, a lo que tiene que apuntar es a minimizar los riegos, y no esperar que nadie haga nada, que el otro no haga nada malo.

OC: [Piensa unos segundos] Disculpame una cosa, ¿vos querés ser cana? No me gusta la actitud de cana. Creeme que yo no me formé para ser cana. Y me formé en la libertad. Pero hay gente que me ponía en situación de cana y creeme que a mí lo que más rabia me daba era que me pusieran en situación de cana. Si un tipo agrede, tira una botella, piedras, jode, te hace quedar mal frente a los vecinos, y después viene la cana y te jode vos….

EA: Yo estoy hablando de minimizar los riesgos, que haya normas claras para garantizar la seguridad de la gente y que se hagan respetar.

OC: Todo acá era superabundante. Había más metros de salida de lo que te exige la Municipalidad, la seguridad fue más extrema de lo que te exigen. Era más seguro que Cemento, lo dicen todos. El tema de la educación es importante. Es la gente. Yo creo que hay que volver a un esquema de libertad, de apertura. Si yo te pongo a vos normativas ridículas, que vos no las podés cumplir. Si a mi me hubieran dicho que ahí entraban 3.800 personas, que para mí es lo real, hubiera dicho “bueno, está bien”. Si a mí me dicen que entran 1.000 personas ni lo abro. ¿Vos te crees que hubiera existido la apertura cultural que tuvo la Argentina si hubiera tantas directivas ridículas? No hubiera existido el Parakultural, Café Einstein, Cemento, ni nada. Personalmente, creo que hay una lógica de buena voluntad. Que hay confianza. Si vos no tenés esta buena voluntad, de que vos sos argentino y yo soy argentino y nos estamos rompiendo para crear un concepto nuevo de arte, de lo que sea. Yo creo que se ha enfermado todo y hay como una exageración del tema seguridad que va a impedir una apertura cultural. Yo no creo en la exageración de los controles.


Notas

1Lagarto S.A. era la empresa que había explotado anteriormente el local, bajo la denominación Maxi Disco. Eran los propietarios de la habilitación.
2Se refiere al portón que daba al garage del hotel, que la noche del 30 de diciembre se encontraba clausurado, cerrado con candado y alambres. Esa puerta figura en la habilitación como “salida alternativa”, pero nunca debió haber sido aprobada porque comunicaba con otro local, lo que hacía improbable que se encontrara abierta en caso de que se produzca una emergencia.
3El trámite de la habilitación data de 1997, y contiene una gran cantidad de falencias, al punto que los propios funcionarios de inspecciones en ese momento, han declarado que ese local nunca debió haber sido habilitado.
4El dueño del predio, que incluía al local donde funcionaba Cromañón y al hotel es Rafael Levy, empresario textil.

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