Ningunas víctimas. Las pymes argentinas de cara a la crisis

Por María Zabalegui – Resulta poco convincente el argumento de que un día “apareció el mundo y nos complicó la vida a los argentinos”1. A través de diferentes investigaciones, desde las páginas de El Aromo veníamos anticipando la fragilidad del crecimiento industrial en la Argentina. Es por eso que en momentos en los que la recesión y la creciente desocupación son ya una realidad en varios países, cabe preguntarse cuán profundo será el impacto que tenga la crisis fronteras adentro en la producción y el empleo. Para poder abordar este problema, es necesario detenerse a observar al sector de las pymes industriales, que se caracteriza por ser unos de los principales empleadores y por contribuir aproximadamente al 40% del PBI.

Detrás de la palabra pyme se esconden pequeños y medianos capitales de las diferentes ramas de la producción. Este sector, que resurge luego de cada crisis, tiene serias limitaciones para subsistir una vez que la competencia entre capitales se agudiza, como ocurre en estos momentos.

Los últimos años vivieron gracias a un tipo de cambio devaluado que abarataba su producción en términos de dólar. Esta masa de subsidios cada vez mayor que los protegía de capitales más eficientes se complementaba con costos salariales inferiores a los de la década del ´902. Por otro lado, en el año 2004 señalábamos que gran parte del crecimiento económico de las pymes luego de la devaluación tenía una base técnica obsoleta. Las industrias gráfica, de confección y de calzado incluso retrocedieron técnicamente y mucho del empleo generado obedece a esta causa3. Estos datos dan cuenta de la debilidad de la recuperación de las pymes en los últimos años.

Lo que no hay que perder de vista es que los mismos que explotan a la mayor cantidad de trabajadores y en las peores condiciones, viven bajo el amparo permanente del Estado. Pero en un contexto en el cual la demanda comenzó a caer y el Estado tiene serias dificultades para seguir auxiliándolos, no debería sorprender a nadie que un número creciente de pymes vaya rumbo a la quiebra. ¿Qué podemos esperar entonces frente al desarrollo de la crisis? Un derrumbe del nivel de empleo y producción. Debido a que este proceso recién se inicia, aún no hay datos contundentes, pero los indicios son suficientes para avizorar la tendencia.

Sinceramiento

En momentos de crisis, la caída de la demanda profundiza la competencia que se da entre los capitales para mantener o ganar mercados. En el caso particular de las pymes industriales, lo que sucede es que las debilidades estructurales son puestas en evidencia. Debido a la escala de producción que poseen, uno de sus principales problemas son los costos. La inflación de los últimos años no hizo sino ahondar dicho problema. En junio del 2008, el incremento anual de los costos directos de producción era del 50,5%, mientras que la variación anual del precio del principal producto era del 25,6%.4 Por otro lado, las pymes industriales ya venían registrando caídas en las ventas desde el primer trimestre del 20075. Una encuesta realizada a empresarios en el mismo año muestra que el 52,5% percibía que las importaciones provenientes de China constituían la principal amenaza para sus mercados, mientras que para el 30,4% dicha amenaza provenía de Brasil6.

Las ramas más vulnerables a la competencia externa son aquellas que producen mercancías con poca tecnología y son las que emplean mayor cantidad de obreros. Es así que en el 2007 la proporción de pymes cuyas ventas al mercado interno sufrieron severa amenaza de las importaciones alcanzó el 76,8% en el sector de textiles, el 49,3% en el de prendas de vestir y el 50% entre los que producen calzado y productos de cuero7.

Mientras la economía global crecía y, por lo tanto, había una mayor demanda, los capitales tuvieron la oportunidad de expandir su mercado con ventas al extranjero. Entre 2002 y 2006, Argentina incrementó sus exportaciones en dólares corrientes en un 80,7%. Sin embargo, a partir del 2007, se da un desaceleramiento en las exportaciones8. Según datos del subsecretario PyME, Matías Kulfas, en noviembre del 2007 el principal mercado de exportación de pymes era Brasil: una de cada seis empresas pyme exportaba a este destino9. Este dato es relevante para prever el impacto de lo que señalábamos en El Aromo anterior: la devaluación del real en un 143% en tan sólo un mes y el comienzo de la desaceleración en Brasil10.

Hay que tener en cuenta que desde 2005 “la información de las encuestas sugiere que el crecimiento de las PyME industriales de los últimos años se basó fundamentalmente, más que en la adquisición de nuevas máquinas, en la incorporación de nuevos trabajadores”11. Los resultados de una encuesta de la Fundación Capital indican que en los últimos trimestres cayó la cantidad de pymes inversoras. Es evidente entonces que el crecimiento económico de estas empresas en los últimos años no respondió a una competitividad mayor gracias a una mejor tecnología. Lo que motorizó a este sector fue el aumento de la tasa de explotación y las transferencias vía devaluación y subsidios. Aún en el 2006, el trabajo no registrado (en negro) era del 41%12. Cuando todo supuestamente marchaba bien, las empresas con menos de 10 trabajadores, venían pagándole a la mitad de sus empleados un salario por debajo del mínimo legal establecido13.

Es importante entender que esta situación no es producto de la falta de escrúpulos de las pymes. La única vía que les queda para sobrevivir es aumentar la explotación de la fuerza de trabajo. En definitiva, la caída de la demanda en el mercado interno, junto con la creciente competencia de las importaciones y el freno a las exportaciones que se deriva de la actual coyuntura brasileña, reducen las ganancias y ponen en peligro la reproducción de las pymes. Por estas razones estructurales, las pymes nunca podrán tener intereses en común con la clase obrera, más allá de la ideología de sus dirigentes o de sus defensores.

Salvatajes inútiles

En los últimos años, el porcentaje de pymes que han solicitado crédito bancario es bajo. El 66,1% se caracteriza por financiar su actividad por medio de la reinversión de utilidades, es decir, con recursos propios.14 Lo que falta no es precisamente la oferta, ya que hay al menos 27 programas públicos de promoción para este segmento. Esta reticencia al crédito se daba en momentos en que la demanda crecía. Llama la atención entonces que una de las medidas anunciadas por el gobierno el 4 de diciembre para dinamizar al sector sea la inyección de créditos para capital de trabajo, con un mayor tiempo de financiación, por un monto total de 3.000 millones de pesos. Si en los años de bonanza, no recurrían al crédito para invertir, ¿por qué habrían de hacerlo ahora, con un horizonte cada vez más sombrío en cuanto a la demanda? Según la encuesta de la Fundación Capital citada anteriormente, sólo el 21% de los capitalistas pyme tenía pensado invertir en la última parte del año. Es claro entonces que ese dinero será usado por las pymes para salir del paso en el corto plazo y no en inversiones para producir mercancías que no podrán colocar. El Estado está tirando plata incluso en términos capitalistas. A cambio de este regalo de navidad, se les pide, amablemente, que garanticen el nivel de empleo. Cabe preguntarse qué manera tiene el Estado de corroborar que los capitalistas cumplan, cuando el 67% de los empleados que trabaja en el sector no está registrado15. Quizás se pretende saldar este problema con otras dos medidas que apuntan a que las pymes blanqueen trabajadores. Por un lado, se habló de una moratoria impositiva para las pymes que consiste en perdonarles las deudas con el fisco, salvo las correspondientes al sistema de salud y de riesgos del trabajo. Por otro lado, se mencionó una rebaja de contribuciones.16 Es ridículo pensar que un sector que se mueve normalmente en el terreno de la informalidad para abaratar sus costos, y que ya ha comenzado a despedir trabajadores, tenga algún interés en regularizar su situación fiscal o en contratar nuevos trabajadores cuando la situación empeora. Por ahora, lo único que queda claro es que el Estado está preocupado principalmente por garantizar que los empresarios lleguen a fin de mes.

…más bien culpables

Cristina Fernández de Kirchner se quejó de tener que reunirse con empresarios, sindicalistas y funcionarios para “anunciar un plan de contingencia” en lugar de convocarlos para analizar medidas que apunten a “seguir con este círculo virtuoso”. En el caso de las pymes, la mala noticia es que los datos muestran que la desaceleración comenzó hace ya casi dos años. De modo que la inyección de dinero en este sector que se enfrenta a un mercado cada vez más recortado, no hace sino evidenciar su fracaso. Devaluación, subsidios y la creciente tasa de explotación de la clase obrera han sido el respirador artificial de un conjunto de capitales que está históricamente destinado a desaparecer por la misma dinámica de la competencia capitalista. Pero no es la tarea de la clase obrera evitar que esto ocurra ni apoyar su salvataje. Ellos no han tenido ningún tipo de contemplaciones a la hora de precarizar nuestras condiciones de vida. No son ningunas víctimas, sino más bien parte del grupo de los victimarios.


Notas

1Discurso del día 4 de diciembre en el cual se presentó el paquete de medidas anticrisis. http://www.infobae.com/contenidos/ 418879-100799-0-El-mundonos- complic%C3%B3-la-vida-los-argentinos
2Véase Cominiello, Sebastián: “Nos quieren más baratos”, en El Aromo nº 39, septiembre-octubre 2007.
3Véase Kabat, Marina: “Un paso adelante, dos para atrás: los límites del crecimiento del empleo manufacturero”, en El Aromo nº 11, mayo-junio 2004.
4Informe Coyuntural nº 1, Fundación Observatorio PyME, Agosto 2008.
5Informe Coyuntural nº 2, Fundación Observatorio PyME, Agosto 2008.
6Informe 2007/2008. Evolución reciente, situación actual y desafíos futuros de las PyME industriales. Fundación Observatorio PyME, Abril 2008.
7idem
8idem
9http://www.rosarionet.com.ar/rnet/ empresas.vsp?nid=34659
10Veáse Dachevsky, Fernando: “Escala en Río”, en El Aromo nº 45, noviembrediciembre 2008.
11Informe 2007/2008, op. cit.
12Véase Cominiello, Sebastián y Vázquez, Joaquín: “Creciendo para abajo. El ritmo de creación de empleo cae en forma sostenida.”, en El Aromo nº 40, enero- febrero 2008.
13“La mitad de los empleados de Pymes gana menos del mínimo”, datos de un informe semanal del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa). http://www.ellitoral.com/index. php/diarios/2007/07/15/economia1/ ECON-03.html
14http://www.lanacion.com.ar/nota. asp?nota_id=1059775
15“La mitad de los empleados de Pymes…”, op. cit.
16http://www.ambitoweb.com/diario/ noticia.asp?id=429040

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