Ni la contención está asegurada. La ausencia de gabinetes psicopedagógicos en las escuelas de Corrientes


Carolina Pérez
Gabinete de Educación Socialista – CEICS

En otros números de El Aromo analizamos la degradación de la educación y las formas según las cuales la escuela pública empieza a convertirse en un espacio de contención de la población en detrimento de su función histórica, la enseñanza. Sin embargo, algunas medidas de las administraciones provinciales comienzan a poner en peligro hasta la función misma de contención y apoyo pedagógico. En este sentido, en el mes de junio de este año, la gobernadora de la provincia bonaerense, María Eugenia Vidal, lanzó la resolución 1736 con el objetivo de eliminar los gabinetes psicopedagógicos o equipos de orientación de cada escuela y transformarlos en una entidad distrital. Dicho de otra manera, cada una de las escuelas dejarán de tener gabinetes, pues ahora habrá un solo organismo por cada distrito.

Ahora bien, ¿qué es un gabinete psicopedagógico? Los gabinetes se conforman por diferentes profesionales como Trabajadores Sociales, Psicólogos y Psicopedagogos que pueden intervenir en forma conjunta para tratar las problemáticas que se presentan en el ámbito educativo. Se trata de problemas de conducta de los alumnos, violencia hacia sus compañeros y docentes, adicciones, deserción escolar, embarazos adolescentes y demás que los profesionales insertos en las escuelas pueden llegar a detectar y abordar con tiempo.

En este sentido, las consecuencias de la ausencia de gabinetes son bastante obvias: los estudiantes dejarán de tener un acompañamiento permanente, los docentes deberán hacerse cargo de un sinfín de situaciones y problemáticas de la vida diaria en las escuelas, los trabajadores especializados en el abordaje de las problemáticas psicopedagógicas quedarán en la calle. De este modo, el Estado demuestra que no le interesa resolver los problemas sociales.

En la provincia de Corrientes esta situación ya existe de hecho, puesto que nunca se instauraron los gabinetes por escuela. Y tal como viene el asunto parece que no se implementarán. Aquí analizamos el problema de la ausencia de gabinetes en las escuelas correntinas.

Una necesidad urgente

La ausencia de gabinetes impide la intervención en las escuelas y el acompañamiento a los estudiantes ante situaciones y problemáticas acuciantes. Por empezar, los niveles de pobreza en la provincia son extremadamente elevados. Según el INDEC, entre los segundos semestres de los años 2016 y 2017, Corrientes tuvo entre un 37 y un 40% de personas pobres, cifra que supera en 10 puntos porcentuales a la media nacional, y entre un 6,5 y 9,3% de indigentes. Lógicamente, estos problemas estructurales crean como consecuencia una ausencia de horizontes laborales y de mejora en las condiciones de vida de la población, cuyos efectos se traducen al espacio educativo.

Esa falta de horizonte se expresa en el ámbito educativo del mismo modo en que se manifiesta a nivel nacional, o sea, en el hecho de que los alumnos aprenden muy poco, repiten de grado o de año, o bien, abandonan la escuela. En este sentido, según la información de las pruebas Aprender del año 2016, el 55% de los estudiantes de nivel secundario de la provincia correntina se halló “por debajo del nivel básico” en matemática; y un 25,3%, por “debajo del nivel básico” en lengua. Los estudiantes de nivel primario tuvieron resultados parecidos: en matemática, el 20,5% se halló por debajo del nivel básico, y en lengua, el 15,4%. En todos los casos, el rendimiento escolar de la provincia se encuentra por debajo de la media, o sea, los estudiantes correntinos muestran mayores limitaciones para comprender lo que leen y resolver problemas matemáticos simples que el promedio de la población nacional.

A pesar de las políticas educativas lanzadas por el kirchnerismo y ahora por el macrismo para impedir que repitan de año los estudiantes de nivel primario y secundario, a costa de los aprendizajes, regalando notas y asegurando a cualquier precio el pase de año, los estudiantes muestran dificultades. Por ejemplo, en el año 2016, la tasa de repitencia del nivel primario fue del 7,6%, mientras que, en el nivel secundario fue del 9,1%. Por su parte, la tasa de sobreedad en el nivel primario fue del 20,1% durante el mismo año, mientras que, en el nivel secundario fue del 42,5%, el mayor porcentaje de todo el país. En cuanto a la tasa de abandono interanual, Corrientes manifiesta en el nivel primario un porcentaje del 3% de la matrícula, mientras que, en el nivel secundario, la cifra se eleva al 10%.

La violencia escolar también es un problema que atañe a la provincia y que se agrava con el tiempo. Según la ONG Bullying Sin Fronteras, los casos de bullying en las escuelas se habrían incrementado desde 2013 al 2017, año en el que se registraron 177 casos. El bullying como forma de acoso y violencia entre los estudiantes es un problema que amerita una intervención profesional y específica, tanto de manera institucional como individual, pues tiene serias consecuencias para quienes lo padecen. Incluso, esta problemática ha dado lugar a suicidios de adolescentes, como ocurrió en los últimos dos años con Oriana Belén Picotti (Paraná, Entre Ríos), Lara Tolosa (La Plata, Buenos Aires), Milton Amaya (La Pampa), Francisco Rodríguez (Ciudad de Buenos Aires) y José Terra (Zárate, Buenos Aires).

Como vemos, los problemas que genera la sociedad capitalista se expresan en las escuelas: la pobreza lleva a la falta de horizontes laborales, la educación para el capitalismo no encuentra ningún sentido, los problemas de aprendizaje, la repitencia y el abandono son síntomas de ello, tanto como la descomposición de la sociedad, la cual se expresa en el quiebre en las relaciones entre los alumnos de los que la violencia física y el bullying son sólo algunas características.

La educación… al tacho 

La Ley de Educación Nacional (LEN) establece la conformación de gabinetes interdisciplinarios en las escuelas para desarrollar la atención psicológica, psicopedagógica y médica de aquellos adolescentes y jóvenes que la necesiten. Sin embargo, las escuelas de la provincia de Corrientes carecen de aquéllos. Esto se debe a que, a pesar de que le LEN lleva 12 años de sanción, hasta el momento, la gobernación no ha reglamentado su ley provincial de educación, razón por la cual los gabinetes no están regularizados. Pero, al parecer, y en base a lo que dictamina la redacción del proyecto de ley provincial que lleva media sanción, la administración sólo garantizaría la conformación de equipos distritales y no por escuela. Es decir, seguiría el ejemplo de Vidal en la provincia de Buenos Aires.

Al no existir estos gabinetes las problemáticas sociales, psicológicas y de conducta son abordadas por los mismos docentes quienes se ven forzados a realizarlas, sin la capacitación y sin los recursos suficientes. Los docentes son quienes convocan a los padres, realizan talleres y charlas referidas a las diversas problemáticas, sin que ello sea su verdadero oficio, a saber, enseñar a los alumnos y no realizar tareas de contención. De este modo, los trabajadores de la educación son super-explotados, realizando tareas para las cuales no fueron entrenados. ¿El resultado? Los problemas no se resuelven, los estudiantes se enfrentan a situaciones a veces extremas, los padres se quejan porque sus hijos no fueron lo suficientemente contenidos en las escuelas y los docentes se ven obligados a realizar tareas para las cuales no sólo no fueron formados, sino que tampoco se las reconocen en sus salarios.

El gobierno correntino creó la Dirección de Servicios Educativos de Prevención y Apoyo (DISEPA) en el año 2007 con el objetivo de suplir los gabinetes pedagógicos. Se trata de un equipo conformado por psicólogos, psicopedagogos y trabajadores sociales que, de forma itinerante, intervienen en las escuelas estatales de nivel primario y secundario, a través de la realización de talleres y charlas sobre diferentes problemáticas. Sin embargo, el DISEPA no se asemeja a la tarea de un gabinete, puesto que, mientras que aquél consta de una instancia de “concientización” en el mejor de los casos, quien sabe cada cuánto tiempo esa instancia actuará, ya que debe llegar a las 1.800 escuelas estatales y a más de 240 mil alumnos de nivel primario y secundario, en cambio los gabinetes realizan un acompañamiento a cada estudiante de manera individual, integral y cotidiana. De este modo, la ley provincial de educación sólo formalizaría la actual situación del DISEPA, una entidad distrital que no resuelve la ausencia de gabinetes escolares.

Y aquí le cabe una responsabilidad a todos los partidos del régimen político. Porque si bien la provincia es gobernada por la UCR desde hace más de una década, sus alianzas con el Frente para la Victoria hasta el 2008 (dos años después de la sanción de la LEN y durante la creación del DISEPA en lugar de los gabinetes) y con Cambiemos (hasta la actualidad), colocan a todo el arco político como responsable de la falta de gabinetes escolares. Ni el gobierno de Arturo Colombi (2005-2009), ni el de Ricardo Colombi (2009-2017) y tampoco el actual gobernador, Gustavo Valdez, resolvieron este problema. Además, todos ellos son los responsables, como parte del régimen político, de la pobreza y la degradación educativa, un problema que lleva varias décadas.

Es evidente que al régimen político no le interesa en lo más mínimo la educación ni los estudiantes, razón por la cual, con la excusa de que aún no fue sancionada la ley provincial de educación, los gabinetes en cada escuela siguen sin aparecer y las tareas de los profesionales que debieran integrarlos recaen en los docentes cuyas condiciones de trabajo se ven afectadas.

Unos super-explotados, otros desocupados

La elevada pobreza y el bajo rendimiento escolar de los estudiantes correntinos expresan un problema social y, por lo tanto, una necesidad a resolver. Sin embargo, el Estado provincial no se hace cargo del asunto, o bien, lo hace de manera limitada. Al gobierno ya no le interesa siquiera contener a los alumnos. Por ello utiliza a la fuerza de trabajo docente, sobreexplotándola en tareas para las cuales no fue preparada. Y aquí aparece una de las tantas contradicciones del capitalismo de la manera más aguda, a saber, el uso intenso de una fracción de la fuerza de trabajo y el desuso completo de otra fracción obrera.

Mientras que los docentes se hacen cargo de la contención y acompañamiento de los alumnos debido a la ausencia de personal idóneo y gabinetes psicopedagógicos, en la provincia correntina hay profesionales de la salud y trabajadores sociales que se encuentran desempleados. Es decir, mientras que el Estado sobreexplota a la fuerza de trabajo docente, los trabajadores sociales, psicólogos y psicopedagogos que podrían integrar los gabinetes no tienen trabajo, o bien, se encuentran empleados en condiciones muy precarias en otras dependencias estatales, con contratos a término.

Por ello es importante poner una luz de alerta y organizarnos, tanto los docentes como los trabajadores sociales, psicopedagogos y profesionales de la salud para combatir la desidia del estado provincial y exigir la instauración de gabinetes en todas las escuelas. Porque si bien esos gabinetes no van a resolver absolutamente todos los problemas que se manifiestan en la escuela, que son el producto de los problemas de la sociedad en su conjunto, al menos como profesionales vamos a poder contener a los alumnos y establecer estrategias que permitan desarrollar un acompañamiento y una concientización de los estudiantes. Esa tarea no puede recaer en los docentes, sino en los profesionales capacitados para ello. Es evidente que, para el Estado, los trabajadores sociales, psicólogos y psicopedagogos sobramos, porque no nos emplean. Pero, para las necesidades de la población no sobramos, sino todo lo contrario. Por ello exigimos que el Estado se haga cargo de las necesidades sociales, que se creen inmediatamente los gabinetes en todas las escuelas y que se incorpore de manera urgente a todos los profesionales de la salud y trabajadores sociales.

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