NACIONAL: Un “Plan Maestro” del capital – María Paz López

En pleno conflicto por la paritaria docente y el mismo día en que Mauricio daba a conocer con cara de compungido los “alarmantes” resultados de la Prueba Aprender 2016, el gobierno enviaba al Congreso un proyecto de ley para promover reformas pedagógicas con el objetivo de cumplir las 108 metas que se puso el macrismo para “mejorar” la calidad de la educación en nuestro país. En líneas generales, el proyecto le reconoce a la Ley de Educación Nacional, un espíritu modernizante e inclusivo pero señala algunos déficits en relación a los ritmos y a la necesidad de dirigir algunas políticas hacia los sectores más pobres. Para este fin, las metas planteadas como más relevantes serían: garantizar la universalidad de la sala de tres años y la jornada extendida; mejorar los niveles de los estudiantes en matemática, ciencias sociales y lengua; disminuir la deserción escolar en la escuela media; lograr que todas las escuelas tengan acceso a internet; mejorar la carrera docente…pero querido docente, usted ya sabe, cuando la limosna es grande hasta el mendigo desconfía.

 

Aunque la mona se vista de seda…

 

Miremos con lupa estas metas. Para llevar adelante la cobertura universal del nivel inicial desde sala de tres es necesaria una ampliación en la oferta de jardines, ampliación que el Estado no pretende llevar a cabo sino por medio de una “renovación de las propuestas pedagógica”, de una “reconceptualización de la organización y gestión de los jardines de infantes”. ¿Qué significa esto en concreto? Que van a seguir proliferando los jardines comunitarios con los cuales el gobierno se desentiende de la educación inicial dejando en manos de clubes, organizaciones sociales o sociedades de fomento la responsabilidad de proveer la infraestructura para esta ampliación. La LEN y su gestión comunitaria le viene como anillo al dedo al macrismo máxime porque reconoce que 1 de cada 3 en sala de 3 asiste a establecimientos no reconocidos oficialmente…

En el mismo sentido va la preocupación por la deserción escolar. La evaluación que hace el macrismo en relación a la sanción de la obligatoriedad de la secundaria en el 2006 y a la Asignación Universal por hijo en el 2009, es que se logró masificar el ingreso a secundaria pero no el egreso. De hecho (nobleza obliga) el avance del macrismo en este punto respecto del gobierno anterior es que, mientras el kirchnerismo ocultaba las cifras para no tener que hacerse cargo de los tristes resultados, la gestión PRO los reconoce: sólo 4 de cada 10 alumnos que inician la escuela secundaria  llegan al último año y sólo 3 se reciben en tiempo y forma. Ahora bien, si usted cree que Cambiemos va a hacer algo distinto para revertir la situación, se equivoca compañero porque la solución no es otra que el perfeccionamiento de la estrategia kirchnerista. A saber: titulación exprés. No nos olvidemos que el macrismo ya prorrogó el Plan Fines 2 hasta el 2019 y deja asentada su intención en el Plan Maestro al señalar que “las distintas políticas que se han desarrollado para incrementar la terminalidad del nivel secundario deben continuar”. Por si no quedó claro, deben continuar (según el gobierno, claro) los planes de terminalidad exprés. Dos días a la semana de cursada durante tres años no puede significar otra cosa que más vaciamiento curricular. Más degradación. ¿La calidad? bien gracias.

Este Plan también presume que, debido a la necesidad de adaptarse a los cambios en el mundo y a la proliferación de las nuevas tecnologías, en cuatro años el cien por ciento de las escuelas tendrá acceso a internet. Esta meta resulta chistosa para cualquier docente que conoce las condiciones de las escuelas donde estudia la clase obrera y sufre en carne propia las pésimas condiciones de infraestructura, el frío en invierno debido a los problemas de gas, a los días sin clase por falta de agua y de mantenimiento en general. Por eso, causa gracia la meta de que todas las escuelas vayan a tener conexión a internet como propone el Plan si consideramos, además, que la mayoría de las escuelas dispone de una conexión a internet de tipo “doméstica” que colapsa cuando se conectan varios usuarios. Ni consideremos las provincias donde las comunicaciones colapsan cuando caen dos gotas de lluvia…

Si usted aun guarda un poco de esperanza en los gobiernos burgueses puede estar pensando que estos problemas de infraestructura pueden ser solucionados con esta gestión. Se equivoca. Pero para que no le queden dudas, le contamos cómo pretenden solucionar estos déficits el Plan Maestro: “Convocando a todos los organismos públicos, empresas, sindicatos y organizaciones sociales para el desarrollo de proyectos específicos que permitan terminar la escuela secundaria a través de ofertas alternativas de calidad”.

Precisamente, con este punto se vincula la meta de incorporar la jornada extendida en las escuelas primarias, que tan alentadora puede sonar a los oídos de algunos papás (porque resolverían la situación de ubicar a sus hijos durante todo el día, cuando ellos deben trabajar y no pueden hacerse cargo, cuestión por demás generalizada y entendible para el conjunto de la clase obrera). Si miramos el ejemplo de la Ciudad de Buenos Aires y lo cruzamos con aquello mencionado en el Plan Maestro vemos que más horas de clase no necesariamente se traducen en mejor educación. ¿Por qué? Las escuelas están sobre-pobladas y un mismo edificio suele tener dos o tres instituciones repartidas en diferentes turnos, o bien, varios turnos. Por ello, y porque no se están construyendo más escuelas, la jornada extensiva debe llevarse a cabo fuera de la institución. En clubes, bibliotecas, sindicatos, ongs, organizaciones sociales, etc. Es decir, para que se efectivice la jornada extensiva se habilitarán lugares que no están pensados para funcionar como escuelas con el riesgo que ello implica para la salud física (y ¿por qué no? mental) de alumnos y estudiantes. Por otro lado, se delegará parte de la tarea docente a otros docentes contratados ad hoc: los talleristas inscriptos fuera del Estatuto. Dónde, con quiénes y para hacer qué hablan de la degradación que ya está en marcha en la nueva propuesta.

 

Un plan poco novedoso

 

El Plan Maestro se inscribe en la tendencia descentralizadora que los sucesivos gobiernos desde Frondizi para acá vienen profundizando. A pesar de enunciados a favor de la educación y del rol del Estado en ella, lo cierto es que desde 1956 no existe ninguna contra-tendencia para revertir la fragmentación de la educación. Largo proceso que acompañó la degradación de la sociedad por el cual las escuelas fueron convertidas en aguantaderos donde nuestros pibes no van a recibir educación de calidad sino a ser depositados. Las escuelas como cajas vacías nos reducen a realizar una tarea degradada y degradante. No extraña que la reforma de la formación docente forme parte del paquete del Plan Maestro y se enumere para ella las mismas vaguedades que acompañan al resto: formación tecnológica, segunda lengua, trabajo en equipo, didáctica y mucho “liderazgo” para la formación inicial. Quienes prometen mejorar el salario, ofrecieron paritarias del 18% y propusieron aumentar la explotación docente vía “formación continua” y presentismo. En criollo: a juntar papelitos de cursos de capacitación sobre “habilidades blandas” y a no faltar. La zanahoria no es desdeñable: prometen eliminar a los docentes taxi concentrando horas por escuelas. No obstante, el peligro latente es la pérdida del trabajo lisa y llanamente. La reforma promete avanzar en una reducción de contenidos (disciplinas básicas) y readecuación del resto vía proyectos por escuelas. Nada nuevo. La descentralización de la educación es una constante en materia curricular, administrativa, de recursos y financiamiento y en la formación docente desde hace al menos cinco décadas. La descentralización implicó la adecuación del currículum a las necesidades de fuerza de trabajo en cada región. El resultado: provincias pobres con escuelas pobres y degradadas. La descentralización es el vehículo de la degradación, la forma en la que el currículum se vacía y reduce abaratando el sistema educativo. No extraña que, en clave de ajuste, estemos frente a una nueva oleada descentralizadora y que la reducción del currículum esté a la orden del día. Prometen cargos, sí, pero el vaciamiento curricular dejará a miles en las calles.

El Plan Maestro es un eslabón más en una larga cadena que profundiza la degradación educativa. No hay nada nuevo bajo el sol. Una vieja estrategia que solo va a profundizar el declive. No pueden hacer otra cosa que adornar con bellas palabras la miseria a la que nos llevan. Compañero no te dejes engañar, es hora de empezar a actuar diferente si queremos obtener otros resultados.

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