NACIONAL: Operativo Enseñar 2017 ¿Qué pasa en los terciarios?

Por: Martín Rodríguez

El 31 de octubre se desarrolló en 519 terciarios del país el Operativo Enseñar. El examen fue tomado a alumnos del último año de Institutos de Formación Docente públicos y privados. Las carreras seleccionadas para la evaluación fueron nivel Primario y a aquellas áreas del ciclo básico del nivel Secundario: Matemática, Lengua/ Lengua y Literatura, Historia, Geografía, Biología, Física, Química e Inglés. Mientras que el testeo fue censal en algunas provincias, en otras fue selectivo según cantidad de alumnos en el último año.

La evaluación se centró fundamentalmente en la comunicación escrita (lectura y escritura) y los criterios pedagógicos (planificación de la enseñanza, implementación de estrategias de enseñanza y evaluación de aprendizajes). También se agregó un cuestionario complementario sobre las condiciones institucionales para que completen directores y estudiantes.

Como sucedió con las Aprender, el objetivo del gobierno es repetir estas evaluaciones anualmente. A diferencia de lo que sucede con el nivel primario y secundario, de los profesorados solo se tenían algunos datos de las carreras de formación inicial, primaria, especial, artística y física en el 2015 y 2016. Sobre las materias del ciclo básico del nivel Secundario se conoce muy poco.

El macrismo mostró preocupación por el nivel de lecto-comprension de los alumnos que ingresan en los profesorados. Si tomamos lo que venimos sosteniendo, que uno de cada tres alumnos del secundario no comprende lo que lee, el dato no debería llamar la atención. En este sentido, los fracasos académicos expresados en los famosos “bochazos”, o el bajo nivel de promoción se explican, en parte, por este déficit.

Por último, los datos serán presentados recién en abril/mayo del año que viene. Sin embargo, hasta el momento no se aclaró como serán expuestos. Recordemos que con los resultados de las Aprender 2016 no se fijaron criterios de demarcación por zonas, sino por tipo de gestión y año. Al no contar con estas precisiones, se pierde de vista la procedencia social de la escuela y los alumnos. En ese sentido, fue sencillo para el gobierno concluir a secas que la gestión privada rinde mucho mejor que la pública. También hubo un gran oscurantismo ya que los datos no son de acceso público, sino que sólo van a poder acceder a ellos los directivos de cada institución. Con la información en la mano, los sindicatos podrían rebatir los argumentos oficiales. Sin embargo, a nadie parece interesarle por el temor a la “culpabilización” y los rankings. Lo que no se dice es que el gobierno sí cuenta con esa información y es el único, entonces, que puede usarla. Lo mismo va a suceder con las Enseñar.

El disfraz de la degradación

Para justificar las Enseñar el gobierno se valió de las mismas bases teóricas que los kirchneristas para machacarle todas las responsabilidades a la docencia. Que el docente es el techo para la calidad, que ese techo se hace sentir con más fuerza en las escuelas “vulnerables”, que las acciones de los docentes determinan el aprendizaje, aparecen como las explicaciones dominantes. Poco importa la trayectoria de los alumnos, sus condiciones sociales y materiales, la situación edilicia de las escuelas, etc. Lo mismo vale para esos futuros docentes que también tienen trayectorias sociales diversas, trabajan y estudian en escuelas que carecen de recursos. Sin embargo, la moraleja es la de siempre: con voluntad todo se puede.

El futuro educador debería poseer al menos dos capacidades: académicas y profesionales. Dentro de los primeros, se trata de pericias mínimas para luego indagar sobre nuevos saberes y dentro de las “capacidades” se trataría de competencias interpersonales para transmitir ese conocimiento. Así, subyace el paso de la figura del docente a la del tutor (al estilo Plan Fines II) o “facilitador” como ya lo plantea la nueva reforma. De esta manera el futuro docente no tendría mucho que hacer, basta con que sepa guiar al alumno para que este pueda alcanzar por sí mismo los conocimientos.

A pesar del vaciamiento objetivo, las pruebas van a poner en el estrado a los futuros docentes y también a los Institutos. Ya lo anticipó Bullrich: en el país sobran Institutos. Lo que omite es que la tasa de promoción en el nivel terciario es muy baja. Las pocas estadísticas con las que contamos muestran que de cada 10 que inician la carrera, solo 2 logran promocionar. Eso nos marca que el problema principal no es el exceso de institutos, sino la falta de docentes. Basta ir a un acto público o comprobar la cantidad de docentes sin título que ejercen por la falta de personal de muchas áreas. El mismo Estado genera su desocupación cuando contrata sin título o superpuebla las aulas sin dotar a las escuelas de todo el personal necesario. Entonces, debemos pensar por qué faltan egresados. ¿No será que los alumnos finalizan sus estudios secundarios con pocas herramientas? ¿Cuántas horas trabajan los futuros docentes mientras estudian? ¿En qué condiciones? ¿Cuántas becas se otorgan? ¿Alcanza este dinero para poder vivir sin trabajar y dedicarse de pleno al estudio? ¿Puede que falten docentes porque la carrera no ofrece mayores réditos?

 ¿Qué hacer?

Es probable que, con los datos en la mano, el gobierno intente reducir la oferta de institutos. De hecho, en Jujuy ya se cerró el ingreso a las carreras de inicial, primaria, educación física, ciencias de la administración, ciencias políticas y economía. No es casualidad que se de en Jujuy, es decir, en una de las provincias con mayores tasas de desempleo. Si el Estado no necesita mano de obra calificada y percibe que le sobra gente ¿Para qué va a formar docentes? Para aquellos que quedarán por fuera del mercado laboral y subsistirán a duras penas, el Estado tiene los programas de titulación exprés, con tutores en vez de docentes ¿Se entiende por qué nos oponemos al Plan Fines II? Los datos le darán fundamentos al gobierno para avanzar con la reforma y degradarnos aún más.

¿Qué hacemos con los resultados? Boyamos. Planteamos un boicot y nos limitamos a pedir por mayores partidas presupuestarias para mejorar la educación. De esta manera, se ignora que la tendencia a la degradación se expresa no solo en lo material (edificios, salario, condiciones laborales), sino también en lo académico. Los resultados de las Enseñar solo sorprenderán a aquellos que viven a espaldas de la realidad. Por eso debemos tomar los datos y explicar cómo los problemas del sistema educativo han sido producto de las políticas implementadas por la clase dominante. Por eso, resulta urgente la convocatoria a un Congreso Educativo con todas las organizaciones combativas, unificando criterios, analizando la problemática seriamente y elaborando respuestas propias. La Corriente Nacional Docente Conti-Santoro pone todas sus fuerzas a disposición.

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