Nacional: Aprender 2016. La batalla del día después – Por Romina de Luca

embudo2El 18 y 19 de octubre se realizó en todo el país el operativo Aprender 2016. En las últimas semanas escuchamos mucho. Que son evaluaciones externas, que no se evalúan procesos sino resultados, que van por la escuela pública queriendo demostrar que está mal y por ende intentarían privatizarla, que introducen un sistema de premios y castigos, que destruye el Estatuto del Docente, que son negociados para las empresas que llevan adelante el operativo, etc. Para contrarrestar las críticas, el mismo día del operativo, Mauricio Macri destacó: “Evaluamos para mejorar. Para transformar la realidad, primero tenemos que conocerla tal cual es. #Aprender”, agregó que en esta evaluación “no se trata de buscar culpables. Es una radiografía del sistema educativo nacional para diagnosticar y a partir de ahí, avanzar”. Tanto el presidente como el Ministro de Educación Esteban Bullrich, se encargaron de avisar que los resultados “dolerían”. Van a dar muy mal, dijo también María Eugenia Vidal. Pero no es cierto que no se intente buscar culpables. El gobierno apunta a un posterior uso político con los datos del operativo Aprender. La estrategia es similar al “sinceramiento” de los índices de pobreza: mostrar una pesada carga (la famosa herencia) para luego ser optimistas con cualquier resultado propio que mejore las marcas pasadas. Algo similar a lo que hizo el kirchnerismo con su relato post 2001.

Anticipando la maniobra, la oposición de la CTERA, SUTEBA, UTE y demás sindicatos celestes (kirchneristas); se colocaron en la vereda de la cruzada contra el operativo de evaluación. A través de la voz de Baradel, el SUTEBA sostuvo que el gobierno de Macri quiere avanzar sobre las condiciones de trabajo de los docentes y “segmentar el sistema educativo de tal manera que la privatización empiece a calar en el sistema de enseñanza pública de la Argentina”.

La CTERA terminó blanqueando cuál era su verdadera intención: participar del operativo. A tales efectos, la central explicó por qué se oponía: “observamos con preocupación que ninguna de las Entidades de Base, ni la CTERA, han sido convocadas o informadas oficialmente sobre el avance de esta línea de política educativa que sólo pretende ´medir´ la ´calidad educativa´”. “Tus hijos no son números sino personas”.

Quien fuera una de las pedagogas estrellas del kirchnerismo, Adriana Puiggrós adujo que “la evaluación es un instrumento de la pedagogía neoliberal, del mercado de la educación para regular ese mercado”. Curiosamente, parece desconocer las mismas evaluaciones (mediciones estandarizadas con resultados graduados) que se vienen tomando desde la década del noventa.

Los sindicatos combativos decidieron organizar paros y boicot en rechazo del operativo. ADOSAC (Santa Cruz), ATEN (Neuquén), UNTER (Río Negro), SUTEF (Tierra del Fuego), los SUTEBA Multicolor (Buenos Aires), y los sindicatos independientes en Chaco (SITECH). Otros apuntaron a la desobligación (Amsafé-Rosario) y el quite de colaboración (Ademys en CABA).

En la campaña previa al inicio del operativo, en particular los SUTEBA Multicolor y Ademys, argumentaron la conexión del Aprender con las demandas del Banco Mundial y la UNESCO avanzando sobre condiciones de trabajo de los docentes (salario por mérito, despidos, regulación del acceso a la docencia), la intención de privatizar el sistema mostrando malos resultados en el circuito público y otorgando compensaciones a las escuelas con buenos resultados. Sin desarrollar la idea demasiado, advirtieron sobre la relación entre el uso del múltiple choice y las pericias que necesitan los empresarios de los alumnos.

También sobre como todo el contenido escolar sería readaptado solo en función de aquello que es materia de examen en el test. A pesar de que el rechazo abroqueló a varios sectores, según las declaraciones del presidente, las pruebas fueron realizadas por el 90% de los chicos afectados el 18 y el 19. En Chubut, las autoridades del Ministerio de Educación informaron que el operativo en la provincia se había realizado con total normalidad y que la participación fue masiva. En Tierra del Fuego, el ausentismo osciló entre 36% y 28% según el periódico El sureño. En la provincia de Misiones el operativo también se habría desarrollado casi con normalidad al igual que en San Luis. Para el caso de Santa Fe, las autoridades del Ministerio de Educación destacaron que en primaria el desarrollo del operativo fue normal y en secundaria se habían registrado casos puntuales (centralmente en Rosario y Capital). Aunque otras fuentes sostienen que durante el primer día el 75% de los alumnos rindió el test, a lo que el Ministerio aclaró que se debía solo a razones meteorológicas. Algo similar a lo ocurrido en Entre Ríos, y Chaco. En realidad, el operativo pareciera haber fracasado en Capital, La Plata y La Matanza. Uno de los sindicatos que menos hizo para el rechazo UTE-Capital salió a clamar por la derrota. Según el gremio K, en el nivel medio el ausentismo alcanzó el 80%, mientras que en el nivel primario el ausentismo habría sido de un 70%.

Lo cierto es que hasta ahora la contienda se centró en: evaluación sí vs evaluación no. La estrategia del boicot fue utilizada por los medios de comunicación de las patronales para acusar a los docentes de corporativistas y de temer ser evaluados. Es decir, fueron los encargados de realizar el trabajo sucio. Centrando la consigna en “no a la evaluación” fue más fácil para el gobierno y los medios deslegitimar el reclamo: ¿por qué se oponen? ¿a qué le tienen miedo? ¿qué evidencias hay de que se busca privatizar a la educación con esto? ¿no es una posición corporativa de los docentes? ¿qué tiene de malo un examen?. El gobierno apeló a una media verdad: el conocimiento en términos de clase es neutral. Si solo se buscara conocer ninguno de nosotros podría oponerse. Los docentes evaluamos todo el tiempo a nuestros alumnos y nosotros también somos evaluados.

Por eso la discusión se entrampaba: había que explicar que aquella no era una posición esencialista contra la evaluación sino contra éste operativo, contra el Aprender 2016. O bien mostrar que ya teníamos suficientes datos para elaborar la radiografía: los test anteriores y nuestra propia práctica en el aula muestran que uno de cada tres de los alumnos no comprende lo que lee ni puede resolver un ejercicio matemático sencillo. Pero el conocimiento es un arma. Tenemos que disputar su sentido y la explicación que se hará de los resultados. Por eso, la tarea que se impone es la de explicar que ese conocimiento no será neutral: el gobierno va a hacer uso de él. Puede que lo haga en el sentido pro-ajuste y puede que lo use políticamente también para la construcción de su propio relato.

Por eso, más que nunca la tarea de la etapa es darnos un plan de lucha real para lo que se viene después del Aprender 2016. Hay que organizar la disputa por los resultados. La crisis educativa es el resultado de las políticas que se vienen implementando en las últimas décadas en el marco de un sistema social que se descompone. Menemistas, duhaldistas, radicales, kirchneristas y Cambiemos son parte del problema y son todos igualmente responsables de la situación actual. Quienes convirtieron a la escuela en un aguantadero para la mayoría, hoy pretenden mirar para otro lado. Quienes fragmentaron y segmentaron el sistema educativo implementando diferentes formas de descentralización educativa hoy se desentienden. Quienes adecuaron y abarataron el sistema educativo acordemente con la fragmentación de la clase obrera, hoy claman su inocencia. Quienes equipararon escuela con árbol (gracias al plan Fines 2) destruyeron la educación de adultos y también pretenden destruir la media común, hoy se preocupan por la calidad. Todos ellos, no son más que grandes simuladores. Por eso, cada escuela debe discutir la naturaleza de esas políticas de degradación educativa. Debemos impulsar jornadas de discusión y asambleas en cada escuela, con documentos elaborados por nuestros sindicatos recuperados y por especialistas clasistas, para discutir la naturaleza del problema. El resultado de esa discusión debe resumirse en un amplio Congreso Educativo organizado por los sectores combativos. Es probable que, en abril de 2017, el gobierno presente los resultados del Aprender. Debemos presentarle los nuestros. Nosotros vamos a evaluar a los evaluadores: el gobierno y los patrones con sus políticas educativas de las últimas cuatro décadas, al banquillo. Tenemos cinco meses para preparar la batalla. Hay que disputar los resultados. Ellos van a tomar el resultado de la evaluación como un arma contra el sistema educativo. Nosotros para convertirla en un arma contra sus políticas. Empecemos ahora, luego va a ser tarde.

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